ÔĽŅ Encuentros. Cuentos cortos de terror
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Encuentros

Autor: Francisco Rodríguez

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Cuento publicado el 28 de Junio de 2019


He despertado un poco aturdido, no recuerdo nada de lo que hice ayer, desperté tirado entre unos arbustos, miré a mi alrededor y noté en los arboles pudrición y mortandad, observé una profunda oscuridad en el cielo como si fuese a llover y en cuestión de segundos noté que esa oscuridad era diferente, el susto de no saber dónde estaba me hizo levantar, con cierta curiosidad caminé entre la maleza solo para investigar tan misterioso lugar.

Un frio intenso se apoderó de mí y en cada paso que daba aumentaba más y más; me sentí ligeramente observado pero no presté atención, supuse que era producto del miedo, pues la verdadera preocupación estaba en salir de allí.
No hab√≠a terminado de dar cinco pasos cuando sent√≠ tinitus seguido de un horripilante grito, sin mirar atr√°s corr√≠ desesperadamente buscando refugio, lo primero que vi fue un arbusto y sin pensarlo dos veces me met√≠ ah√≠ implorando que todo fuera una pesadilla, hubo un silencio f√ļnebre por un momento y lo que enseguida pas√≥ marco mi vida por siempre, escuch√© una respiraci√≥n jadeante cerca de mi cuello que se hac√≠a cada vez m√°s frecuente, volte√© y lo que vi me dejo paralizado, su silueta no fue muy reconocible, lo √ļnico que se resaltaba era su rostro p√°lido con varios moretones, ten√≠a ojos desorbitados de color rojo escarlata, parec√≠a en estado de posesi√≥n, intente gritar pero me puso su mano cadav√©rica en la boca seguida de una carcajada, cuando termino de re√≠r me dijo:
-no temas, pues siempre he estado contigo, en tu closet, en tu ducha, en tu cama, soy esa sensación de miedo que recorre cada parte de tu cuerpo, soy esa presión que no te deja mover en las noches por más que intentes, soy aquello que accidentalmente deja caer algunas cosas en tu habitación, eso que no sale de tu mente cuando cierras los ojos intentando dormir, soy esa percepción de peligro que revolotea en tu cabeza.

Le quité la mano y grité como nunca había gritado, inmediatamente me desperté, pero no en la comodidad de mi cama, me fijé y estaba tirado entre arbustos, al sentarme efectivamente la silueta de apariencia espantosa estaba allí.




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