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Último cuento publicado

Idea.- espejismo de la realidad

Gibran


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-¡¿Qué haces?!
-¡Déjame en paz!
-Esto no puede continuar así… no sabes lo que haces.
-Eso hay que verlo, si no seré yo la que lo sabrá.
-¡Basta! ¡No! Detente ¡¡¡Sibila!!!

“Despierto… ¿Dónde estoy? ¿Qué fue esa pesadilla? ¿Quiénes son?, espera… ¿Quién soy yo?”

“Acabo de tener un sueño bastante raro, nada claro, aún así siento algo real en ellos, no sé qué es. Pero lo más desconocido es que siento que renací; pero todo a partir de mi despertar.”

Una habitación bastaba para contener ese tipo de dudas y desconocimiento. Un escenario bastante sencillo para renacer; un cuarto común, simple, pero demasiado callado.
Las alfombras contenían un aroma agridulce, las puertas poseían rostros misteriosos; una máscara a lo desconocido, y en las paredes se encontraban secretos a punto de revelar, pero que sus labios encerraban. Era un silencio bello, bello y seductor; letal.

Pasos recorrían ese escenario, lentamente se desarrollaba el miedo a su alrededor, conforme el aliento se descubría en el aire y el pecho se contraía sobre el corazón, dentro de su mente se creaban escenas espantosas, pero de alguna forma hermosas: recuerdos.

-Mmmm… Alexander West. Suena interesante. Introvertido e inteligente; si, tal vez me sirva, lo guardaré bien. Mientras seguiré con el otro, ese tal Grey, esperemos que funcione en él.

Las imágenes se esfumaban de su mente como sueños sin cumplir, pero las sensaciones permanecían alojadas en los techos.

“Mis manos tiemblan, no sé que acaba de pasar, creo que estoy loca, abandonada por la cordura y la conciencia. ¿Por qué no tengo testimonio de mi vida, acaso morí, o estoy en otro lugar? Sin embargo tengo curiosidad, mas creo que pronto lo lamentaré.”

Ella sabía que tenía que salir de allí, pero no se atrevía a desenmascarar ese mundo detrás de la puerta. Decidió conocer el contexto de su vida, a esa tal Sibila ¿Qué era ella?, y lo más importante: ¿Quién era ella? ¿Ella misma?

“Supongo que este es su cuarto, o el de alguien más, ¿qué hay aquí? Debo encontrar pistas o algo que me sirva, debo saber quién es Sibila, quiero recuperarla o matarla. Pero no tengo nada claro, aunque quisiera conocer a Alexander West o a Grey; creo que estoy dentro de un lío, espero que no lo sea. No sé lo que me espera.”

Con la decisión en la mente giró la manija de la puerta, desmoronando el soberbio silencio, lo que se encontraba detrás era un gran pasillo esperándola, como una bestia esperando a su presa con las fauces abiertas.

“Sé que no hay nada qué temer, o eso creo, siento que algo me sigue los pasos, como huellas delatando mi presencia. No sé por dónde ir, pero eso no importa, con tal de saber quién es Sibila, haría lo imposible, algo me guía.”

Millones de dudas desfilaban frente a su mirada, pero debía estar atenta a lo que aconteciere. De pronto, recuerdos…

-¡¡¡No me siento feliz, no quiero ser yo!!!!
- ¿Por qué lo dices? Me agradas siendo tú, Sibila.
-¡Cállate! No necesito tus palabras.

“Al parecer, este lugar si está lleno de infelicidad. No dudo que estuvo descontenta, pero ¿a qué se refiere al no querer ser ella?”

Las dudas cesaron al abrir otra puerta. Las habitaciones parecían mundos conectados por un mismo portal.
Los espejos reinaban en la habitación, sus reflejos parecían crear un laberinto, discutiendo uno con otro.

“¡¡Cada cuarto me da una pista, un pista que se que no podré abrir, no me conformo, investigaré hasta no poder!!”

-Sibila… ¿Dónde estabas? Te eché de menos.

La sangre se le heló y sintió que cayó como plomo en un estanque sentenciada a muerte. Volteó y al no ver a nadie se adentró en ese laberinto de cristal y al volver a escuchar la voz supo que el espejo era el que hablaba, su reflejo era controlado por él.

-¿Hola? Te estoy hablando. ¿O es que no me reconoces? No lo dudo especialmente siendo tú.
-¿Qui… quién eres?
- ¿Yo? ¡¡Lo sabía!!No eres más que una mente muy caprichosa, pero tarde o temprano supe que te volverías una inútil.
- ¿Quién eres?
-Yo he nacido bajo tu propia creación. Tú me hiciste, yo me crié bajo tus ideas, me ignoraste todo el tiempo; y ahora es mi turno de hacer la única acción por la que nací: destruirte. Yo soy tu sombra, tus ideas, tu miedo.
-¿Qué…
-¿Crees que West, Pender, Grey y los demás te perdonarían? ¡¡Ahora sabrás como ser ellos!!!
-¿Qué sabes de ellos?
-Demasiado tarde para preguntar; pero no te preocupes querida, una vez cumplida mi labor yo también desapareceré. Más no olvides esto: yo soy parte de ti.

Un gran estruendo invadió la atmósfera mientras vio que sus múltiples reflejos se volvían añicos, quedándose nuevamente; sola.

“Alexander, Grey, Pender y todos ustedes, perdónenla, no sé qué les hizo, trataré de arreglarlo. Pero primero debo matarte Sibila, antes de que tu espíritu lo haga, te recuperaré y después me entregaré.”

Al quedarse atónita, no supo qué hacer después de escuchar las últimas palabras del espíritu, supo que en cualquier momento moriría, pero tal vez para ello, debería haber un espejo, o al menos su reflejo. De nuevo, recuerdos…
-¡¡¡He conseguido estas tres mentes, perfecto!!! Ahora solo debo cambiar las otras y seguir buscando a los últimos dos candidatos para mi objetivo. Veamos, ¿qué había dicho yo que detestaba de mí?

“Creo que las piezas comienzan a encajar, necesito más objetos y recuerdos. Detrás de un espejo roto encontré la autobiografía de Patrick Pender y creo que Sibila guardó algo de West en la primera habitación. ¿Qué estaba pensando el tiempo de su vida?”

“Alexander Phillip West. Científico dedicado a toda su vida y reconocido por sus habilidades mentales, trabajó con diferentes celebridades incluyendo al dramaturgo Wayne Cofflyn y el ganador del premio Nobel de la Paz Patrick Pender, entre otros.”

Voces llegaban de su interior, usaban su tono pero no eran de ella, las conocía muy bien, no las identificaba, era alguien más.

-¿Qué estás haciendo? ¿Acaso piensas destruirme? Hazlo; pero te invito a que conozcas nuestro pasado, te lo muestro si quieres pero pon mucha atención.

“Noté de inmediato quién era, acepto su reto, pero también tengo mis cartas por jugar; quiero que sepa que la mataré tan pronto la conozca. Seguiré avanzando, hay puertas por visitar.”

Nuevos mundos desenmascarados, tan solo una sala cómoda con restos de carbón en la chimenea, aún calientes. Recuerdos…

-Tomaré las dos últimas esencias, pero primero debo deshacerme de las mías.
-No te saldrás con la tuya, se lo diré a Cofflyn o a Bridgett!! Espero encontrarlos, no sé qué hiciste con los otros…
-No creo que los vuelvas a ver de nuevo. Vamos a ver, tendré su capacidad deductiva y de él su imaginación. ¡¡Excelente!!

“Bridgett Miller, detective profesional, formó parte del FBI pero ahora trabaja individualmente, se unió con cuatro celebridades para la creación de un proyecto, aún no han mencionado nada, lo único que han dicho es que la mente humana dará un gran giro.”

“He encontrado un artículo periodístico bastante útil; en cuanto a mis recuerdos, creo que Sibila está cumpliendo su parte del trato.”

Una satisfacción bastante intrigante para ella misma la invadió, se olvidaban las sensaciones. Atravesando los portales, la densidad del miedo cobró nuevamente vida y nubló su corazón.
Un espejo.

“¡¡Debo salir de aquí antes de ver mi reflejo, sino aparecerá!!!”

-¡Espera! ¿Por qué huyes? No me temas. No soy quien piensas.
-¡¡No, no!! Espera… ¿Qué dijiste?
-No vengo a destruirte, yo nací bajo tu inocencia, llevo estando contigo desde que despertaste.
-¿A qué te refieres?
-Hay más de una solución, no te destruyas por su culpa, puedes solo deshacerte de ella.
-¿Cómo?
-Recuerda esto: NO OLVIDES QUIÉN FUE SIBILA.
Vio su imagen desmoronarse frente a ella mientras repasaba la breve conversación. Detrás de todos esos pedazos de reflejo había algo nunca esperado.

“He encontrado un objeto muy interesante, va a ser útil, tiene una textura peculiar, pero su contenido me hace pensar; no, no lo abriré, ese líquido no me trae buenas esperanzas, y menos lo que dice: FIN.”

Al sentir el frasco rotulado entre sus manos vino algo a su memoria como un relámpago de humo.

-¡No! ¿Qué has hecho Sibila?
-Descuida, por si te metes en mis asuntos, dejaré esto aquí. Con este tónico sentirás que todo se olvidó, que nada sucedió. Y si te metes otra vez, tengo uno yo también para dártelo personalmente…

Ella supo que Sibila nunca quiso ser quien fue, pero, ¿esencias de los demás? ¿Será que robó las personalidades de los demás? Imposible.

“Sibila Greyback se le otorga el presente diploma de la Universidad de Harvard por demostrar la capacidad de estudiar materias no incluidas en el programa de estudios y mostrar resultados tangibles. Se gradúa así usted en su propia materia ‘El Estudio de la Fuerza Mental Humana’.”

“Encontré este diploma con una carta adjunta dirigida a cinco personas: Grey, Pender, West, Cofflyn y Miller, diciendo que la única maestra en esta materia los invitaba a un proyecto donde se demuestra la capacidad humana que tiene más de una mente.”

Una luz surgió dentro de su mente iluminando las ideas que surgían una y otra vez. Y como resultado; recuerdos…

-¡¡¡No lo soporto más!!!! Debo ser otra, sus mentes juntas son demasiado perfectas para mi ser con memoria ocupada de recuerdos inútiles. Necesito ser alguien más, pero cómo si yo solo… ¡Ya sé! El tónico…

“No olvidar quién fue Sibila… De acuerdo, ahora sé que debo recuperar su verdadera identidad y así liberarme del monstruo que fue. Y ya se quienes me pueden ayudar. Comenzaré observando la autobiografía de Pender, así sabré dónde se encuentra actualmente. ¡¡¡Saldré al mundo; saldré a buscarlos!!!”

La mirada decisiva que surgió en su rostro la motivo a abrir las puertas de la silenciada casa. El mundo actual se mostraba ante sus ojos.
Las calles sostenían gente indiferente a las circunstancias, como dentro de un dulce trance.
¿Qué mundo era ese?

La realidad dio su primer zarpazo al llegar el primer encabezado del periódico:

“Gran desgracia, Muerte simultánea;
Cinco celebridades destacadas en la sociedad mueren simultáneamente en lugares distintos.
La policía no encuentra motivos…”


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