Los Mejores Cuentos - Selección de cuentos cortos en español

Últimos cuentos publicados:

No me provoques, Marianela - Ambar
Confusiones en mi mente - Alvaro Elbueno
El viejo nadie - Joel Fortunato Reyes Pérez
Mi decisión - Gladys Taboro
El príncipe que no era de sangre... - Carlos Alberto Gómez Agudelo

Cuentos mejor puntuados:

Podredumbre humana - Marcelo Arias
Erick y la ciudad mágica - Bianca Blázquez Ferri
La mejor manera de solucionar un... - Fermin Angel
Tranquilidad - Paulo Dagon
Mi decisión - Gladys Taboro



¿Qué te ofrece “Los Mejores Cuentos”?

¡Cuentos, cuentos y más cuentos!

Cuentos cortos y relatos de cualquier género: cuentos infantiles, cuentos de terror, cuentos de ciencia-ficción, cuentos fantásticos, cuentos policíacos...

¡Una entretenida selección de cuentos cortos para aficionados a la lectura!

¿Te gusta leer cuentos?

Todos los lectores encontraréis aquí una gran selección de cuentos cortos. Elige el género que más te guste y... ¡a leer!

Los cuentos cortos que aquí encontrarás pertenecen tanto a autores noveles como a autores con una gran trayectoria literaria, que quieren dar a conocer su obra al gran público.

¡Cuentos cortos interactivos!

Nuestros cuentos cortos son interactivos porque además de leerlos puedes dejar tus opiniones sobre ellos al final de cada cuento. Eso sí, os pedimos que vuestros comentarios sean siempre respetuosos con los autores de los cuentos.

Si eres amante de los cuentos cortos, ésta es tu página.

Bienvenido a Los Mejores Cuentos.

Último cuento publicado

No me provoques, Marianela

Ambar


(0 puntos / 0 votos)


Estoy cansada. Harta de que todos piensen y me digan, a veces como lisonja y otras como defecto, que soy bruja. Será porque me gusta imaginar, soñar, divagar. Pero, ¿quién no lo hace en algún momento?
Marianela pone en evidencia esta cualidad mía, en cuanta oportunidad se le presenta, y en especial durante el transcurso de algún ágape familiar.
Sin ir más lejos, hace cosa de quince días, nos reunimos en la casa de esta insoportable Marianela para festejar las bodas de plata de unos tíos, y de paso, ponernos al día con las cuestiones familiares.
Estaba yo, precisamente charlando hasta por los codos con una sobrina, a quien no veía desde que se había graduado de maestra jardinera, y que ahora llegó a la reunión con tres críos chiquitos y uno por venir (en cualquier momento, creo, qué panza, Dios mío), cuando la conversación derivó casi sin darnos cuenta, en el sexo de su futuro bebé y de las ventajas que tienen en la vida las mujeres y los hombres, en determinadas actividades.
Allí fue cuando metió su divina cuchara la Marianela ésta que me irrita por demás, y sin haberla invitado a participar del diálogo, dice, muy suelta de cuerpo:
-Ella no puede con su genio cuando de adivinar se trata. Le encanta especular que si nena, que si varón, que si maestra, que si médico. ¡Tiene una imaginación, que si la dejan se pasa todo el día hablando! ¡jajaja! – y mirándome con sus ojitos de cacatúa, me dice – Tu secreto me tortura ¿cómo haces para adivinar las cosas?¡ Bruja! - y se aleja hacia otro grupo, feliz por haber sembrado su semilla de maldad del día de la fecha.
Debo haber pensado con demasiada vehemencia y con demasiado ahínco en lo que hacía mucho tiempo quería ver corporizado. Porque Marianela de pronto se quedó dura e inmóvil como una estatua y luego, a la vez que emitía unos horribles graznidos parecidos a la voz que tenía hasta hacía un par de minutos, se paró en el marco de la ventana agitando un par de alas que le habían crecido no sé cómo, y se alejó volando por encima de las copas de los árboles de la avenida del Libertador, hasta perderse entre medio de los edificios más altos.
Los que estábamos allí, en casa de la querida Marianela, o ex casa a estas alturas, nos miramos muy sorprendidos por lo que acabábamos de presenciar, y nadie pudo dar explicación alguna a este fenómeno que desafiaba al raciocinio del más escéptico.
Lo que sí debe haber quedado muy claro es que brujería o no, lo ocurrido sirvió para que a ningún integrante de este grupo familiar, se le dijera "brujo" nunca, pero nunca más.


Puntuar o comentar este cuento