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Último cuento publicado

Las esferas danzantes

Iván Elías


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En las gigantescas oficinas, esta todo en orden, nada que no estuviera en su lugar, perfectamente ubicado, aunque sea redundancia era la época perfecta. Los países vivían en paz y orden, no había guerras y hace años que no había huelgas, paros ni marchas por cosa alguna, nada enturbiaba las aguas, era el “Mundo feliz” o “1948” naturalmente perfeccionado al extremo.
Claro que esta belleza de vida, se había conseguido con ciertos procedimientos muy pocos ortodoxos, el cometía un delito, de cualquier tipo o era encerrado en las cárceles, o desaparecía de la faz de la tierra sin rastro, sin huellas. El que tuviera una pregunta que saliera de los moldes establecidos, se le sometía a “curaciones” con electricidad, si por casualidad quedará tonto, no importaba, siempre en la sociedad perfecta había algo que hacer, nadie vivía gratis.
También los medios de comunicación jugaban un papel importante, naturalmente presentaba diariamente este mundo sin igual, sin fallas. todo eran felices y alegres. Además de colocar estupefacientes en las bebidas alcohólicas, en las bebidas de todo tipo, todo el mundo obediente, sumiso.
Trabaja la mayoría y la minoría que se divertía de lo lindo, grupo reducido que vivía en sus palacios, separados del resto de los mortales. Viajes al exterior de la tierra, playas especiales, barcos. Nada que temer, un mundo sólido, es como en una playa, cuando se pierde el sol en el horizonte al atardecer, suave brisa, idílico.
Sin embargo en la vida nada es eterno ni se mantiene inmóvil. En las oficinas donde se controla la producción, la calidad y cantidad, llegó una información que quedo sólo anotada ese día, en algún lugar del planeta un trabajador se volvió loco, le dio por bailar, bailaba sin música, simplemente bailaba, sus jefes inmediatos lo castigaron, lo manguearon con agua, este seguía bailaba como si nada, el médico del sector se encogió de hombros y se fue, como su remplazo no era problema, la producción continuo a su ritmo habitual.
Al día siguiente en varios lugares informaron de lo mismo, al igual que el primero se ponían a danzar sin mediar música alguna, eso fue en la mañana ya en la tarde era una epidemia, más y más personas, era imposible tomar medidas drásticas y la enfermedad como se le llamo, no tenía explicación alguna.
Se designo una comisión de alto nivel para resolver esta situación de emergencia, académicos, expertos, especialistas, doctores, científicos etc. Era una pandemia, de la cual no existían antecedentes anteriores, era la primera vez y como toda primera vez tenía un alto grado de incertidumbre, las expectativas eran catastróficas.
Se pensó que esta extraña enfermedad solo afectaba a las capas inferiores, pero pronto los mandos medios, los especialistas, los científicos les dio por bailar, nadie se escapaba, el miedo se apodero de medio mundo, claro de los que aún no danzaban.
En un lugar alejado en las montañas, se reunía las máximas autoridades para ver que camino seguir, como salir de esta crisis, del obscuro horizonte lleno de sombras y nubes negras.
El encargado de seguridad propuso que todos debían embarcase en la nave espacial, suponía que el espacio se evitaría la danza loca, nave que estaba lista para cualquiera circunstancias y esta era la ocasión precisa.
Nadie discutió nada y se marcharon presurosos como almas que lleva el diablo a ese lugar seguro, llevando a sus familias, algunos también llevaron la querida. Se dejo a cargo de todo a un general mientras se resolvía la contingencia.
Este vio su futuro inmediatamente reflejado en un porvenir venturoso, se haría del poder, y si los exgobernante (se sonrío el pensar en el ex) volvían no los dejaría reingresar a la tierra. Se miro en el gran espejo de su oficina y se vio como el gran hombre que salvaría la humanidad, un Julio Cesar, Alejandro Magno. Se vio con los laureles en sus sienes, pensó en hacerse, un cuadro con los mejores pintores de la época, el humo se le subía lentamente a la cabeza, lo embargaba de vanidad, por un instante se creyó inmortal
Inmediatamente ordeno que los tanques tomaran un pueblo industrial, donde el caos era el dueño de la situación, nadie sabe que determina el destino, las poderosas máquinas partieron, con gran ruido y despidiendo humo, se mantuvo en posición firme mientras veía como sus máquinas marchaban a la gloria.
El general estaba nervioso, algo desconocido se apoderaba de el, sus pies, primero suavemente comenzaban a moverse ¡No! ¡A mí no! gritaba.
¡Ahora que estoy tan cerca de todo el poder! ¡NO!
Se tapo los oídos con sus manos, tratando de impedir que el ritmo le ganara, lo poseyera, pero era imposible, lo último que vio conscientemente, fueron lágrimas de rabia que rodaban por sus mejillas.
Algunos tanques se pararon inesperadamente, produciendo un gran taco, dejando la gran carretera imposibilitada de ocupar. Sus tripulantes bajaban bailando al ritmo desconocido.
Otros tanques parecían también bailar grotescamente en el campo abierto, jamás una ofensiva había sido derrotada por la danza, en los anales históricos no existían antecedentes, en todo caso si hubo algún acontecimiento así, este se perdió convenientemente en el olvido.
En una caleta perdida en la costa, los pescadores enviaron algunos a comprar abastecimiento de comestibles, fueron en dos camionetas antiguas, sin preocupación los hombres partieron rumbo a la gran ciudad, que visitaban en estas ocasiones, con la música de sus camionetas a todo volumen, después de una horas llegaron a la ciudad y se encontraron con el desorden, todo el mundo bailando, jóvenes, muchachas, viejas, oficinistas, vendedores, una gran multitud. Trataron de hablar con ellos, pero estos solo bailaban y no prestaban atención.
Los hombres quedaron perplejos.
Uno dijo, ¡vamos! tomemos los que necesitamos y salgamos volando de este lugar, no vaya ser que empecemos a danzar nosotros también.
Uno se sonrió no sin temor, empezaron a cargar las camionetas, con harina, aceites, aguas embazadas, licores, de todo lo que pudieran llevar, estibaron las mercancías y sin dilación marcharon hacia la caleta.
Esto es raro, comento el chofer
Si es muy extraño, aquí todo el mundo baila ¿por que nosotros no? en todo caso apúrate, no vaya ser que esta área este afectada.
¿De qué?
No lo se, vamos no más, tienes cigarros
Si
Enciende uno y pásamelo, hundió el pie en el acelerador.
La nave iba rumbo a Marte.
Los científicos en su amplio laboratorio estudiaban con ahínco la situación, esta se extendió por todo el planeta en forma rápida, no había producción y los alimentos que había durarían muy poco, la catástrofe jamás imaginada por persona alguna, el desastre total estaba a la puerta.
Desde las colonias en Marte y otros planetas no llegaban noticias, lo que los alarmo aún más, se llamaba, pero nadie respondía y los únicos que se recibían eran los datos que enviaban las máquinas. La conclusión fue que todo el sistema solar estaba afectado, por extrañas ondas inaudibles, ¿pero por que los seres vivos captaban algo?, ¿como? Y los ponía a bailar, ahora suavemente, pero podría aumentar el ritmo, hasta que el cuerpo muriera de agotamiento.
¿Qué hacer? O ya no había nada que hacer, en los semblantes de los científicos se vio reflejada la duda y el temor.
Debemos continuar trabajando, en 10 minutos quiero tesis, aunque sean las más descabelladas ¡ha trabajar!
La jerarquía en su salón, que sólo sabía dar orden, no sabían que hacer, estaban perplejos, se movían sin son ni ton, la comunicación con la tierra se corto al igual que con las colonias.
Y bien dijo el presidente, ¿que hay en tabla?
En silencio, se miraron extrañados, lo único que había en tabla era la enfermedad y ellos, las más grandes autoridades del sistema, sin los otros no tenían ni la más mínima idea de cómo enfrentar la situación.
Pasado los 10 minutos en el laboratorio, sólo habían tres a cuatro proposiciones, de tal forma que fueron rechazas rápidamente, menos una que era un tanto disparatada Y bien dijo el jefe ¡explíquese!.
Se trata dijo el interpelado, que debemos descubrir la diapasón en que se traslada el sonido.
Los científicos se miraron sorprendidos, quedaron atónitos, como no se les ocurrió antes, era la solución
Bien interrumpió el jefe. ¡Todos a investigar! ¡Rápido no hay tiempo que perder!
Eran un sonido en decibeles que el oído humano no escuchaba, se descubrió que todos los planetas lo emitían al unísono, era la armonía de las esferas, como llamaban los griegos a los planetas.
¿Cuál es la solución? Grito el jefe
Yo la tengo señor, dijo un hombre bajo de estatura, con abundante cabellera de color negro.
¿Qué?
Simple señor, esto que tengo aquí, es un oscilador, tenemos que calibrar una frecuencia que contrarreste la que emiten los planetas
Hay que hacerlo inmediatamente, ya estamos siendo afectados, dijeron varios de ellos, trataban por todos los medios mantenerse quietos.
Fueron a buscar un amplificador de potencia, colocaron a los que se sentían afectados al lado de amplificador y el encargado movió lentamente la perilla, hasta que encontró el sonido, los que estaban a punto de sumarse al baile dieron muestras de recuperarse, de tener el dominio sobre si mismo.
¡Hemos obtenido un gran éxito! Ahora debemos comunicarlo al consejo
Vario dijeron a viva voz ¡No!
Pero, señores ¿Qué pasa?
Creo que tenemos que ir a una colonia de Marte y desde allí ver como ampliamos este sonido.
¿Y el consejo?
Son unos vagos, abandonemos esta nave y vamos a Marte
¡SI! Exclamo la mayoría
Y la nave la dejamos con piloto automático, tiene alimentos para vivir mucho tiempo
No hubo discusión y se pusieron manos a la obra.
En la sala del consejo, algunas autoridades estaban amarradas a sus sillas, moviéndose levemente al compás del sonido invisible, los que estaban en condiciones, observaban con temor los que sucedía, era cosa de tiempo, unos primeros, otros después, todos sin embargo caían al embrujo de la danza de las esferas.
Algunos sintieron un pequeño temblor, uno de ellos llamo con insistencia a los pilotos, no recibieron respuesta alguna, el secretario del consejo comprendió que estaban abandonados a su suerte.
Consulto ¿Quién sabe tripular naves?
Ninguno de los presente dijo esta boca es mía, ellos estaban preparados para mandar, en la práctica no sabían hacer nada de nada y en esta situación se tenían que resolver problemas totalmente desconocidos, la mayoría estaba fuera, no estaban preparados para ello.
El secretario del consejo y sus dos ayudantes salieron de la sala del consejo y fueron a la cabina principal de la gran nave, los pilotos y mecánicos, hombres y mujeres danzaban cada por su cuenta, la navegación abandonada a su suerte.
Señor
Si
El sistema esta automático y esta programado para descender en Marte. Le propongo que nos vistamos con los trajes de astronautas y nos amarremos en las sillas.
Pero
No sabemos cuando estaremos bailando como locos sin rumbo.
Señor me molesta un ruido agudo, veré donde esta, para pararlo.
Sin embargo se dieron cuenta, que el personal de la sección, dejaba de danzar y luego estos cuando se dieron cuenta que estaba uno de los grandes jefes allí se pusieron a trabajar.
Espere, un poco, fue a otra sección, Allí los hombres y mujeres continuaban danzando ¿hasta que se agotaran? ¿hasta morir de sed? Podría ser esa la suerte de la humanidad.
No lo haga, parece que ese ruido nos mantendrá el dominio sobre nosotros mismo.
El secretario tomo inmediatamente la dirección de la sección y dio órdenes pertinentes y se prepararon a continuación a los que sería su suerte. Abandonados, sin tener contacto ni con la tierra ni las colonias que estaban repartidas por todo el sistema.


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