Minutos que parecen horas. Cuentos cortos románticos


Minutos que parecen horas

Autor: Daniel Rodríguez

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Cuento publicado el 04 de Agosto de 2019


Estaba desesperado, no sabía ya ni que hacer, pero tenía que tomar una decisión muy difícil, dejar o no dejarla ahí, recordando su tierna y suave piel me remontaba a los más hermosos momentos que pasamos juntos, pero al darme cuenta en la persona que me había convertido entraba en un instante muy complicado y desesperante, sentía que todo se me iba al piso. (Pensaba en voz alta, arrepintiéndome de lo que acababa de hacer.)


- Ella me habla muy tranquilamente: ¿Sabes? Yo siempre supe que tenías algo que escondías, algo que no me dejaba tranquila, pero al ir conociéndote y al enamorarme de ti, olvidé todo, sintiéndome la mujer más afortunada del mundo.


- No hables más le decía, yo sólo me dediqué a hacerte feliz, a darte lo que querías, a ser parte de tu vida. Nunca entenderías el porqué de mis actos.

- Ella con suaves pero constantes lágrimas en sus ojos le habló: Siempre estuve a tu lado, nunca te dejé atrás, entonces ¿Por qué a mí? No entiendo nada, todo es muy confuso.


Yo no sabía qué hacer, esas palabras me recordaron desde el primer día en que la vi hasta cuando hice esa barbaridad que hasta ahora no entiendo, el por qué…




- Entré en pánico, ni siquiera yo entendía lo que había hecho, pero le dije: tranquila, tranquila, la ayuda viene en camino. (no sabía ya si salir corriendo o socorrerla. Mi vida había cambiado totalmente en estos últimos minutos que parecían los más largos de mi vida.)


- Mirándome fijamente a los ojos, su voz tan baja y delicada y su mirada apagándose lentamente me dijo: Creo que me queda poco tiempo, ya tengo adormecidas las piernas, siento un cosquilleo por todo mi cuerpo (sus lágrimas brotaban por sus pálidas mejillas)

El corazón se me partió en mil pedazos, en ese momento me sentí como el peor ser de la humanidad, empecé a golpearme fuertemente arrepintiéndome de mis actos y gritando con todas las fuerzas, tratando de que alguien me escuchara pudiendo lograr remediar mis actos, (sabía que ya era demasiado tarde), pero dentro de mí no aceptaba nada, no creía nada.

- La miré y le dije: no sé en qué me he convertido, ni tu perdón me salva de lo que acabo de cometer.

- Ella agarra fuertemente mi mano y me dice: Tranquilo, yo sé que nos volveremos a ver muy pronto. (En ese momento suspira y cierra sus ojos, quedando un silencio absoluto.)

Desesperado cogí el arma con que cometí el peor error de mi vida, cerré mis ojos y apenas estaba dispuesto a acabar con todo… Me despierto con un sudor frío y abundante, con lágrimas en mi rostro, sintiendo un vacío total en mí, pero al mirar a mi lado doy con la sorpresa que ella estaba ahí durmiendo a mi lado dándome cuenta de la gran persona que siempre había tenido ahí.



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