El maíz encantado . Cuentos cortos infantiles


El maíz encantado

Autor: Yarina Amaguaña

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Cuento publicado el 28 de Abril de 2021


En lugar muy lejano vivía un pueblo donde se contaban muchos cuentos, mitos y leyendas pero sobre todo una muy conocida llamado ``el maizal encantado`` que lo contaban los nitos y bisnietos del personaje y también las personas que vivieron muchos años.
La leyenda contaba sobre un agricultor llamado Manuk que era trabajador, muy ocupado que venía de la ciudad con ilusiones de tener su propia casa, se compro un terreno muy amplio y seco, estuvo varios meses abonándolo con hojarasca y abono de cuy después lo aró dejándolo listo hasta que llegue septiembre el mes donde todos los campesinos y campesinas sacaban sus mejores semillas que tenían varios colores para sembrarlos en sus terrenos. Manuk con ilusión entró a su bodega y escogió una bolsa de semillas de maíz que tenia granos grandes y relucientes después la sembró apresurado, su corazón latía mas fuerte de la emoción sintiéndose feliz, intrigado, pero muy contento, acabo de varios semanas no brotaban las primeras hojas de maíz y decepcionado paseaba por el pueblo viendo hermosos y pequeños brotes verdes en los terrenos de los demás campesinos.

Manuk regreso a casa y sentó en su cama, quiso llamar al tractorista para que haré el terreno y comenzar de nuevo pero en ese momento diviso por su ventana en un abrir y cerrar de ojos el primer brote había salido, saltando de alegría se fue donde el terreno my contento y emocionado dijo:
-Ya era hora no podía tardar tanto, que extraño son mas relucientes como si el mismo sol estuviese saliendo de sus raíces.
En ese momento el agricultor fue al a bodega repitiéndose ¿sembré la semilla correcta?. Al llegar vio la bolsa de donde trajo la semilla recordando que le señor que le vendió vestía curiosamente y tenía solo una bolsa de semilla en el mando llamándolo y diciéndole: ``el que no sueña tendrá que soñar ``. Manuk no sabía que significaba aquella frase tan curiosa como el señor pues en ese momento solo sentía emoción por los primeros brotes.
Al cabo de unos días olvido al señor y la frase mientras las plantas crecían más y más brillantes que nunca Manuk sentía curiosidad y sus vecinos también porque nunca habían visto plantas tan brillantes no era nada normal.

Después de dos mese se dio cuenta de que no crecían como los otros maíces los cuales ya estaban siendo cosechados y una noche antes de dormir tomó agua de canela y pan con manjar como todas las noches, pero aquella noche era especial porque sentía deseo de dormir, su cuerpo le pesaba y cayo durmiendo profundamente soñando con el señor y la frase al despertar corrió a la casa del señor e intrigado pregunto por el pero para su sorpresa el señor no existía ni la casa, volvió a su casa diciéndose:
-¿todo era un sueño?, ! no¡ ¿Por qué de donde salieron los maíces y la semilla?
Diviso el maizal y una luz brillante como el sol estaba en el centro del terreno. Sus ojos se pusieron como platos al ver al señor y dijo:
-¿usted existe? ¿Es un sueño?
El señor respondió:
-No, es un sueño y si existo soy un espíritu del sol y me enviaron para que sueñes porque tú te estás olvidando de soñar por tu trabajo, para que crezca el maíz necesitas soñar.
-Entonces tengo que soñar y creer en duendes, hadas y fantasmas… dijo Manuk burlona mente.
-No, tienes que recordar tu niñez tus juegos de aventuras y fantasías
-Como cuando jugaba con mis hermanos e imaginábamos que vivíamos en la selva.
En ese momento los maíces crecieron más y Manuk se dio cuenta., el espíritu de sol desapareció y el soñó hasta quedar dormir recordando sus juegos sus travesuras y mucho mas divisando que el maíz crecía cada vez mas.
Al día siguiente el maíz ya dio fruto un fruto único eran granos de oro y muy reluciente él no sabía si comerlos o venderlos y decidió guardarlos en un baúl para sus generaciones esos meses aprendió una lección muy importante:
Quien no sueña no logra las metas, quien no sueña no recuerda su infancia y quien no sueña no sabe quién es.
Desde ese momento Manuk siempre soñaba y después de unos años cuando ya tuvo a sus hijos les contó de aquella experiencia y les enseñaba a sus hijos a soñar pero también a haber la realidad, no mezclar la pero sí que sigan soñando para que cuando crezcan llenen su vida con felicidad y emociones y no con amargura y tristeza.

//alex


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