La Llorona (Leyenda). Cuentos cortos de terror


La Llorona (Leyenda)

Autor: Lorenza Violeta Rojo Rojas

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Cuento publicado el 09 de Junio de 2015


La altas montañas elquinas le hacen eco al lúgubre y sostenido llanto nocturno de mujer. La llorona ,noche a noche hacia que los timoratos tragaran saliva y las mujeres se protegían santiguándose y rezando atropelladamente .La Llorona ese espíritu errante cubría de terror el valle.
Ña Edubiges ,una anciana del pueblo está cerca del brasero ,rodeada de sus nietos que esperan ansiosos escuchar la historia de la Llorona. Entre mate y mate, ella les narra lo siguiente: Esta pobre mujer que se llamaba Angela, vivía cerca de la montaña. Junto con su marido cuidaban de un piño de ovejas .Cuando enviudo siguió sola en su rancho.

Cierta vez en que llovia torrencialmente, llegaron tres jinetes a guarecerse en el rancho de Ángela .Uno de los hombres llamado Martin, se enamoro de ella y con su consentimiento se quedo .
Con el paso de tiempo para completar su felicidad les nació un hijo.
Un día Martin decidió ir el a llevar el rebaño a pastar y se llevo a su hijo de seis años. Ángela lo despidió cariñosamente y siguió en sus quehaceres.Pasaron las horas, Ángela empezo a desesperarse y más cuando el rebaño por costumbre llego por si solo al redil.
Aún no oscurecía salió en su busca grito y grito llamando a Martin .La oscuridad la obligo a regresar, encendió fuego y pensaba y pensaba.Derepente recordó estremecida una discusión de hacia bastante tiempo en que Martin la había amenazado con irse y llevarse al niño. Se enderezo furiosa y apretando los puños grito:¡Desgraciado!.
De madrugada emprendió el camino hacia el pueblo, averiguando por todas partes si habían visto a un hombre y a un niño pequeño .Nada.

Regreso a ver sus animales .Tenía la esperanza que sus seres queridos volverían y eso le daría fuerza para seguir viviendo.
Paso el tiempo y un día tratando de recuperar una oveja perdida, subió a duras penas hasta la cima del cerro.
Empezó a mirar el entorno. Al ver una profunda y gran grieta, pensó que ahí podía haberse caído la oveja. Se acerco riesgosamente al borde y recorrió la mirada por el fondo del precipicio y … ¡Horror!-¡Allí habían dos cuerpos,un hombre y un niño!.
Sollozando, desesperada corrió por el borde, buscando una forma de bajar, y al ver que no había modo de hacerlo sin pensarlo se lanzo al vacio y quedo la pobrecita muerta al lado de sus seres queridos. Pero su espíritu no olvido el dolor terrible y desde entonces vaga llorando todas las noches, ocacionando terror y hasta lastima en los campesinos.
Ña Eduviges, seba un último mate, mira a sus oyentes y les recuerda que ya es hora de irse a la cama. Los nietos ,algunos se estiran otros bostezan y desganadamente se van a dormir.Ña Eduviges estaba echando a remojar los porotos y de pronto se estremece, en el aire se pasea el dolor de la Llorona, la anciana se persigna y en sus labios tiembla una oración.





Entre Pisco y Las Jarillas

Entre Pisco y Las Jarillas
Creo la mente sencilla
Un espíritu maligno
Que recorre el Valle Elquino.
Baja desde los altos cerros
la muy nombrada Llorona
entre ladridos de perros
cuando la luna se asoma
y se pergignan las viejas
los hombres traban saliva
porque grita,gime,llora
como eterna pesadilla
esa mistica Llorona
que se pasea de noche
entre Pisco y Las Jarillas.






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