Multiversos. Cuentos cortos de ciencia ficción


Multiversos

Autor: Ricardo Gonzalez

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Cuento publicado el 02 de Febrero de 2019


Después de comprar el sándwich, en ese puesto enfrente de mi trabajo, en la plaza de centro de mi pequeña ciudad, me dirigí a sentarme en un banco que se encuentra al costado derecho del monumento al General San Martín. Todos los días laborales hago lo mismo, es como una obsesión, y tiene que ser sí o sí ese banco, si en ese momento alguien lo ocupa, espero que se valla y así puedo comer tranquilo, es como un trastorno que tengo y no lo puedo manejar, en ocasiones, he llegado a decirle, a la persona que ocupa “mi banco” si puede sentarse en otro, esto ocasionó que algunas personas me profirieran varios insultos, pero en fin…no lo puedo evitar.


Le pagué a Ramón (el tipo del puesto) y salí caminando a mi lugar. Dos palomas salen volando a la izquierda, le voy a pegar un mordisco al sándwich, las palomas aletean dos veces y con la boca abierta observo hacia el lado derecho, a dos niños hurgando en la basura que me miraban con ojos sufridos, no lo dudé, le di mi almuerzo junto a la gaseosa que estaba muy fresca. Volví al puesto de Ramón y me compré otro sándwich, emprendí el mismo camino y “dos palomas salen volando a la izquierda, le voy a pegar un mordisco al sándwich, las palomas aletean dos veces y con la boca abierta observo hacia el lado derecho…” me dí cuenta que era la misma escena que había vivido hacia solo unos momentos, lo niños no tenían el sándwich y me miraban de la misma manera.


Me gusta leer cosas relacionadas con la ciencia, mas precisamente con la física, y estaba seguro que esto se trataba de una experiencia repetida, de momentos espejos, en tiempo y espacio, y pensé que, si le entregaba mi almuerzo a esos chicos, mi vida seguiría en una retrospectiva eterna. Me detuve en seco, abrí la boca para morder el sándwich y de repente comienza a llover torrencialmente y a los pocos segundos sale el sol, luego, la mitad de la plaza se encuentra soleada y la otra con lluvia, cuando dejo de asombrarme de lo que estaba pasando, me doy cuenta que las personas están inmóviles, como suspendidas en su espacio. Me acerco a los niños, que siguen con su mirada perdida en la miseria, observo también a las palomas suspendidas en el aire, las dos, tiene la contextura al tacto normal, creí que deberían estar petrificadas.


No encontraba una explicación lógica que logre esclarecer estos acontecimientos extraños. Tuve pensamientos inconcebibles, el más leve era, entrar al banco donde trabajo y robar el dinero, pero luego me arrepentí, si esto iba a ser para siempre, como podría gastarlo…A estas alturas, la lluvia se había detenido, es decir, seguía allí, pero como una cortina inmóvil, los sonidos no existían, el aire estaba raro, no lograba concebir mi estado, ni como salir de ésta.

Caminé varias cuadras, no me sentía cansado, ni ninguna otra sensación física. De repente, el caminar se fue tornado lento, y cada paso me costaba más aún, hasta que no pude caminar más, el cuerpo se me empezó a endurecer, sentía como cada átomo, como cada celular de mi cuerpo se iba inmovilizando, mientras, mi consciencia seguía elaborando conjeturas inútiles, ya que mis conocimientos son meramente visuales y no intelectuales, es decir sé lo que vi en lo libros, pero no entiendo el 95% de lo que leo, son conocimientos abstractos, pero creo que estoy sumergido en unas de las capas de los multiversos o universos paralelos, y quizás nunca logre exiliarme de este conglomerado de capas que ahora estoy comenzando a ver, son como etapas temporales, de mundos distintos, pero parecidos, personas transparentes que caminan como animales y animales erguidos que se desplazan como personas, parecen visiones que se cruzan ante mi vista, me veo en el otro lado, en otra parte del tiempo, sumido en algún tipo de dolor, como revolcándome en el suelo…y el proceso sigue, cada segundo avanza este estado de “detención” que me aplaca. De pronto, la gente comienza a moverse lentamente, empiezo a escuchar los sonidos, como si fuese un disco que va in crescendo la velocidad, de una ronca melodía, hasta la normalidad. Ellos se movían, mientras que mi cuerpo se encontraba inmóvil, me di cuenta de que volví de alguna manera a la plaza. La gente me rodeaba, trataban de hacerme reaccionar, me encontraba en un estado catatónico, vi gente corriendo a mi alrededor, pero no lograba escuchar lo que decían, hasta que alguien detrás de mí me hizo la maniobra heimlich, y expulsé parte del sándwich que me había quedado atorado en el conducto respiratorio y vomité, la gente me preguntaba si me sentía bien, si necesitaba una ambulancia, dije que no, que muchas gracias.

Inmediatamente la realidad se regresa hasta el punto inicial convergente, observé las repeticiones acumuladas en mi mente, omití mi obsecuente rutina de comprar el almuerzo, vi las palomas antes de que vuelen, vi a los niños revolviendo la basura, me acerque a Ramón, llamé a los niños, les dí el dinero y les dije que se compren algo para comer y ellos pidieron un sándwich de milanesa, al regresar a la entidad bancaria donde trabajo, una auto me atropelló. Cualquier decisión que tome, termina en tragedia, dicen que está predestinado.




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