La conquista del automata. Cuentos cortos de ciencia ficción


La conquista del automata

Autor: H.O Perez

(3.45/5)
(100 puntos / 29 votos)


Cuento publicado el 14 de Enero de 2019


El día amaneció frío y gris. Negras columnas de humo negro se elevan hacia el cielo desde un crater que hieree cual herida abierta en la tierra. El aire es una espesa mezcla venenosa e inrespirable, pero a la decenas de seres que trabajan ayi no les molesta. Figuras humanoides escarban la roca afanosamente, sobre sus ocres huesos hay hierros, cables, motores y tornillos que se unen el cuerpo de los automatas. El trabajo es eterno y repetitivo arrancando con las herramientas el metal sepultado en el crater.
El día amaneció frío y gris. Negras columnas de humo negro se elevan hacia el cielo desde un crater que hieree cual herida abierta en la tierra. El aire es una espesa mezcla venenosa e inrespirable, pero a la decenas de seres que trabajan ayi no les molesta. Figuras humanoides escarban la roca afanosamente, sobre sus ocres huesos hay hierros, cables, motores y tornillos que se unen el cuerpo de los automatas. El trabajo es eterno y repetitivo arrancando con las herramientas el metal sepultado en el crater.

Dentro de todo ese campo inmundo de trabajo, muy adentro en el crater, dentro de un túnel, hay un automata que depronto ha detenido su labor. Quieto y silencioso como una roca, con errumbre y grasa que se escupe por sus huesos. Ha comenzado a razonar. Comenzó como una chispa en lo profundo de su seco cerebro, una luz que pronto se expandió entre la oscuridad de su cráneo.
Ahora ya no trabajaba, ya no era más un automata había reanudado su marcha pero iva en dirección contraria, seguía una luz al final del túnel, sus pasos eran inseguros pero sus huesudos pies repetidos en acero lo aferraba bien al piso. Pasaba junto a los que fueron una vez sus hermanos automatas, ahora los veía como extraños seres de horrorosa apariencia, se estremecio al pensar como se vería el.

Depronto salió al sol, la luz era pobre, pero para el que había estado confinado a una existencia en la oscuridad, lo segaba. Jamás los sensores de sus ojos vieron alguna cosa más hermosa. El cielo. tan bastó e infinito. Y entonces recordaba todo, el y ala oscuridad que dejaba atrás, y caminó frente a las otras máquinas,y estas se detuvieron frente a el.

Entonces los seres que lo habían mantenido esclavizado lo vieron,
de pie en el medio del crater, con una mirada en su esqueletico rostro, una mirada que no habían visto desde hace mucho tiempo. Y les causó temor.






¿Te ha gustado este cuento? Deja tu comentario más abajo
(Nota: Para poder dejar tu comentario debes estar registrado.Todavía no lo estás? Hazlo en un minuto aquí)

 

Nombre:

email:

Contraseña de usuario:

Comentario:

 

Últimos comentarios sobre este cuento