Somnifobia. Cuentos cortos de terror


Somnifobia

Autor: Valtiel A. R.

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Cuento publicado el 10 de Mayo de 2019


Son casi las tres de la mañana, me lo dice ese feo y viejo reloj de pared que me ha quedado de herencia, el cuál por cierto, extrañamente y para mi fortuna, ha dejado de emitir ese odioso "tic-tac" que sobretodo en las noches, me hipnotizaba de mala manera. En fin, es el cuarto día y casi lo he logrado aunque, aún no sé que estoy haciendo. Debería estar regocijándome en los brazos de Morfeo como todos los demás mortales pero no, estoy mejor así, además, siempre he sido noctámbulo y me fascina la noche, no para dormir claro. Bueno, de dormir ni hablar; no después de aquellas... No, me da miedo tan solo el mencionarlo. ¿Ollie? ¿Dónde estará ese animal? No lo he sacado hoy a caminar. Siento que actúa extraño, debe ser por el cambio de hogar, le tomará tiempo acostumbrarse. Era necesario separarnos de papá y mamá, no era justo que sufrieran más por mí.


Le he hecho caso al doctor, mas no sobre intentar dormir. Tomo el medicamento que me recetó, aunque -por accidente- me he pasado un poco de la dosis, cosa que no le diré. También trato de llenar mi mente de imágenes y lecturas saludables; aunque a estas alturas, me cuesta trabajo distinguir las letras de los libros a menos que fuerce la vista. Pero sobretodo, no consigo concentrarme con ese extraño sonido proveniente del techo, son como pisadas pero no suenan a una persona, son... diferentes y en cierta forma, asustan. Debo estar perdiendo los estribos. Claro, después de este suplicio... De todas maneras mañana consultaré al dueño, aunque me aseguró que, por el momento nadie más vivía aquí. Mejor iré a buscar a ese peludo para que haga lo que tenga que hacer afuera y trataré de dormir aunque sea un poco.


¿Ahora qué? ¡Esta puerta no abre! pero siento una presencia tras ella, ¿quién estará ahí? ¿Ollie? Y por cierto, ese sonido del techo ha parado. Un momento; he pasado por esto antes. Esto no puede estar sucediendo, no otra vez. Esto es igual a mis pesadillas, a aquéllas a las que tanto he huido y por las cuales me he negado a dormir. Pero, ¿cómo ha sido posible? No recuerdo haberme dormido o siquiera pestañeado. A menos que, yo no esté soñando y se haya cumplido lo que tanto había deseado. Pero si ya no existo, ¿en donde estoy? ¿Por qué estoy de nuevo en esta maldita pesadilla? Yo no quería esto, yo solo quería dormir de una buena vez y para siempre sin tener ya que soñar y ahora, estoy atrapado en el limbo y sé que ese ser que ahora gruñe y araña con furia la puerta no es Ollie porque esta no es una pesadilla, esto es, el mismísimo infierno y esta es mi penitencia.




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