La liberación. Cuentos cortos de terror


La liberación

Autor: 92dreamer92

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Cuento publicado el 15 de Febrero de 2012


Rosa vivia en una ciudad como cualquier otra. No habia de hecho nada en esa ciudad que fuera distinta a otras ciudades del mundo. Habia delincuencia, secuestros, asesinatos, corrupcion, etc.
Rosa pensaba que el mundo era una completa mierda, que no valia la pena vivir en un lugar asi en el que no era del todo libre y que en cualquier momento podria sufrir, ser humillada, secuestrada, torturada... El solo pensarlo le daba nauseas.

Lo mas dificil para ella, era que trabajaba en una guarderia. No es que fuera dificil estar cuidando niños pequeños, si no que a veces se daba cuenta de cosas de las que nunca habria querido darse cuenta.
En una ocasión habia llegado una madre llorando diciendo que no encontraba a su hijo, que lo habia dejado en el coche a una cuadra de la guarderia para llegar a una tienda, y que cuando regreso, el bebe no estaba. No volvio a saber nada mas...
En otra ocasión, debido a que no habian vuelto a llevar a uno de los bebes habia escuchado rumores de que su madre se habia vuelto loca y habia ahogado a su bebe con una almohada.
No podia pensar en que algunas personas, tan solo teniendo de uno a cinco años de edad ya sufrieran por la escoria de la sociedad. No era justo.
Ellos eran inocentes, no tenian la culpa de haber nacido, seguramente se iban a arrepentir por llegar al mundo sin que ellos quisieran, asi como lo habian hecho muchas personas, asi como lo habia hecho ella.
Pero ella tenia un plan. Rosa no dejaria que los bebes sufrieran mas... Al menos no todos ellos.
Lo que haria no seria un asesinato, ni una masacre, ni un suicidio en masa. Seria una liberacion de un mundo en el que nadie queria vivir. Los pequeños ni siquiera se darian cuenta de que sucedia, pero asi era mejor.
Llevarian a los bebes a un museo de arte. Era supuestamente una forma de que los pequeños se "alimentaran" de creatividad. Pero esa no era la idea para ella.

El museo estaba arriba de un edificio que tenia forma y textura de un panal de abejas gigante. Ella pensaba llevar a cinco de los niños hasta arriba del edificio donde habia una salida a la azotea, entonces desde ahi empezaria "la liberacion". Solo tenia que tomar de las manos a los niños y halarlos hacia el borde del edificio.
Tal vez piensen que Rosa estaba loca, pero era todo lo contrario, era lo mas logico para dejar de sufrir.
Llego el dia de la excursion.
Estaban viendo unas pinturas de un pintor que no recordo, pues quien recordaria algo asi cuando esta a punto de dejar el mundo atras. Preferia no recordar nada de su vida pasada. Su familia, sus amigos y amigas, sus estudios. No tenia caso recordarlos, pues de cualquier forma aunque por un momento recordara, en el otro ya habria olvidado todo.
Vio que la directora y las demas niñeras se descuidaron, y entonces aprovecho y tomo a cinco niños al azar y les dijo "tomense de las manos" a lo que los niños obedecieron rapidamente y ella los guio hacia una escalera que daba a la azotea.
Estaba fresco afuera. Uno de los niños le dijo "tengo frio" a lo que ella respondio: "no te preocupes, en unos momentos estaras libre de toda sensacion, emocion y sentimiento", el niño obviamente no entendio, pero no tenia que hacerlo, por que asi era mejor.
"Tomense de las manos" les dijo Rosa. Los niños obedecieron y ella tomo a dos a su derecha y a tres a su izquierda, todos agarrados de las manos. Rosa inhalo y hexalo y despues dijo: "Mis pequeños, ya no sufriremos mas" e inmediatamente corrio hacia el borde con los niños aun tomados de la mano y los jalo hacia el vacio. Era una sensacion extraña. "Los he liberado" pensaba. "Los he matado, pero los he liberado".
Sintio un fuerte golpe. Pero, ¿por que? ¿ya habia llegado al suelo? No era posible, ella podia ver a los bebes caer aun, pero se habia golpeado en alguna parte...
Todo esto lo recordo claramente, habia caido en un balcon del edificio, pero los niños no tuvieron la misma suerte... ¿o mala suerte?. "Los he matado, pero los libere... Los libere... Los libere..." repetia Rosa en voz baja mientras estaba con una camisa de fuerza puesta, en un cuarto blanco acolchonado.




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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2012-02-16 12:15:29
Nombre: JOSE ANT. BOL
Comentario: Felicidades excelente redaccion esta es el diario vivir de los guatemaltecos.
Feliz tarde
Gracias