Civicombia. Cuentos cortos infantiles


Civicombia

Autor: Mauricio Sandoval Ramos

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Cuento publicado el 17 de Mayo de 2019


CIVICOMBIA
Por. Mauricio Sandoval Ramos
@vidamarilla

Muchos dirán que es un pueblo de ensueño, que no es posible que pueda existir, hasta pensarán que es una historia como para un concurso de cuento pero no es así, este pueblo, este lugar se ubica en lo más recóndito de la tierra, un lugar donde sus habitantes se abrazan cuando se saludan, los ancianos son considerados orgullo del pueblo, eminencias, poseedores de la sabiduría , las mujeres bendición divina, generadoras de amor , de respeto y de vida, consideradas las rosas del pueblo , los hombres, fuerza, familia, arraigo, trabajo , perrenque, los reyes del ejemplo y qué decir de los niños , son la razón de ser, el motor que mueve el pueblo, seres enviados por nuestro Dios para permitir la perpetuidad de nuestros habitantes , de nuestra raza, de nuestro legado , de nuestra existencia, ¿no lo creen?, sí, este pueblo existe y en él vivo yo y estoy aquí para contarles lo que aquí ocurrió , es el pueblo en el que nací es nuestro pueblo llamado CIVICOMBIA.

Dentro de los habitantes de Civicombia estaba Don Civicón, anciano honorable y considerado el ser más inteligente y sabio de la región , se caracterizaba por dar enseñanzas a los pequeños mediante historias que contaba cada noche mientras estaba sentado en esa silla mecedora que al parecer tenía más años que él mismo; don Civicón noche a noche reunía a los pequeños en el ante jardín de la pequeña casa hecha de adobe , barro y algo de madera , pero que por cosas de la naturaleza cada noche la luna alumbraba como si don Civicón la hubiese instalado a propósito para que alumbrara a los niños mientras les contaba las historias.

Antes de iniciar sus historias don Civicón llamaba a lista a cada uno de los niños del pueblo, se sabía el nombre de todos pero le guardaba un cariño especial a Cívico, su nieto quien había quedado huérfano, a su mamita la perdió el mismo día en que nació fue un parto muy duro cuenta doña Rosa la comadrona del pueblo y su padre un día salió a pescar y una tormenta fuerte e inesperada llego a la costa y azotó fuertemente los acantilados y se cree que las enormes olas lanzaron la pequeña embarcación contra la costa causándole la muerte .
Desde entonces a Cívico le sobraron las madres y los padres, todo el pueblo mantenía pendiente del pequeño niño y don Civicón viva agradecido.
Don Civicón iniciaba sus historias las cuales se caracterizaban por tener mensajes sencillos pero que ejemplarizan al ser humano ante la sociedad, al finalizar las historias preguntaba a los pequeños cuál creían que era la enseñanza de la historia y siempre el primero que levantaba la mano para responder era su nieto Cívico.
Entre historias iban y venían pasaron los años y el pueblo feliz seguía y Cívico su nieto ya era un joven querido y respetado como todos los jóvenes del pueblo pero infortunadamente una noche como era normal en Civicombia los pequeños llegaron a la casa de don Civicón y se sorprendieron al ver la silla mecedora vacía, Cívico que estaba en casa de unos vecinos llegó corriendo a escuchar una nueva historia y al no verlo entró corriendo a la casa, al llegar al cuarto de don Civicón éste con voz entrecortada le pidió que le diera un vaso con agua, Cívico asustado le llevó el agua a su abuelo y sentándose a un lado de la cama le ayudó a tomarla , Cívico le pregunto que le pasaba y el abuelo le dijo que su hora había llegado que ya el creador lo estaba reclamando para que le acompañase , Cívico ahogado en llanto le dijo a su abuelo que no podía dejarlo solo, que no sabría qué hacer cuando faltase . Don Civicón tomándole la mano y posándole un beso le respondió, no digas eso Cívico nunca has estado ni estarás solo, has tenido siempre a tu madre y a tu padre que desde el cielo nos han acompañado , me has tenido a mí y desde donde esté te cuidare… y mira a tu alrededor , en ese momento Cívico voltea y observa a todos los niños y vecinos de Civicombia que habían entrado a la casa ante lo ocurrido, Cívico con lágrimas en sus ojos le dice: - entiendo abuelo sólo puedo decirte que estoy y estaré toda la vida agradecido por lo que hiciste de mi y por lo que seré, en tí encontré a mi madre y a mi padre y en todos nuestros vecinos a mi familia, no sé cómo pagar este regalo de enseñanzas que me has dado-.

Mientras Cívico hablaba a su abuelo todos los vecinos de Civicombia se abrazaban y lloraban esta hermosa pero triste despedida.
Don Civicón haciendo un poco de esfuerzo le acaricia el rostro a Cívico su nieto y le dijo:- lo que te he enseñado no sería nada, si tú no lo hubieras querido aceptar , cada frase y cada aliento que les daba cuando les contaba las historias no pudieron haber servido para nada si tu y todos esos pequeños no las hubieran guardado en sus cabecitas para tenerlas presentes en cada día de sus vidas , es por eso Cívico que creo, mi labor ya está hecha he dejado muchos niños cargados de historias que de seguro las repetirán a sus hijos y estos a sus nietos y así durante toda la existencia , por esta razón Cívico te pido que lo poco que aprendiste con cada una de las historias , con cada enseñanza de nuestros vecinos , con cada risa de los niños tiene que trascender fronteras , nos llegan a diario noticias que en otros lugares de la tierra los hermanos pelean entre sí, las madres sufren el maltrato de sus esposos, los niños , ¡ah! mis pobres niños sufren, sé que es una tarea difícil pero tú eres lo más sagrado que tengo y en quien deposito toda mi confianza para que inicies esta labor que si lo ves de una forma agradable puede ser turismo , llevando en cada lugar de la tierra las enseñanzas de nuestro pueblo que han logrado que seamos un pueblo de bien- … Cívico atento a lo que le decía su abuelo levanta su mirada a todos los vecinos que allí le acompañaban y colocando la mano de su abuelo en su pecho le dice:- No abuelo , de tu vida y de lo que me enseñaste nace hoy una palabra, no será turismo, desde hoy iniciaré dando cumplimiento a tu deseo y a lo que más quiero llevándole a cada pueblo tus enseñanzas, esa misión se llamará CIVISMO.
Don Civicón soltando una sonrisa toma a Cívico de la cabeza, lo apoya en su pecho, dando un respiro hondo y susurrando ¡civismo, civismo!.
-Papá, papá ya llegaron los niños y alumbra la luz de la luna, gracias Civiquito ya salgo-Después de varios años estoy aquí en un lugar distante de mi pueblo acompañado de una nueva familia contado historias , las historias de mi abuelo.







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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2019-05-17 12:24:30
Nombre: Tomás Lutz
Comentario: Mauricio,

Una hermosa historia,bien contada.
Cuatro estrellas.

Tomás


Fecha: 2019-05-17 00:56:19
Nombre: Alex
Comentario: Me ha encantado. Enhorabuena!