El color de la Saudade. Cuentos cortos de ciencia ficción


El color de la Saudade

Autor: Juan Cárcamo Romero

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Cuento publicado el 09 de Agosto de 2019


Luego de completar el formulario Amir entregó los chips al ejecutivo de CiberRep que los esperaba detrás del mesón, un hombre pausado, de manos largas y delgadas que contrastaban con su rostro rechoncho y afable que sonreía sutilmente. Eran las 9 en punto de la mañana y un sol apenas tibio iluminaba el cielo de la ciudad de Valparaíso aletargada aún por la brisa matutina del mar.

-¿ La primera renovación ?
- Si - respondió Amir- mis padres fallecieron hace poco más de 10 años en un accidente de automóvil.
- ¡Son los chips originales!- exclamó asombrado - es muy afortunado. El gobierno edita a su antojo la información contenida en ellos desde que la ley los facultó para hacerlo.
- Finalmente se hizo realidad la intervención política- acotó Amir- lo predijeron los opositores al proyecto en su momento pero nadie imaginó las otras implicancias que tendría un chips implantado desde el momento mismo de nacer registrando cada detalle y llenándose en cada segundo con la esencia vital de nuestras vidas.
- CiberRep ha realizado muchas gestiones- continuó el ejecutivo - pero somos un pequeño David enfrentados a un enorme y corrupto Goliat así que es un privilegio para usted contar con el registro original de sus padres.
En la misma sala dos niños bulliciosos jugaban recostados en el suelo llenando el lugar de gritos y risas mientras su madre les observaba paciente en un rincón.
-¿Cuanto falta papá?- preguntaban insistentes pero Amir parecía no escucharlos abstraído en los recuerdos lejanos que le invadían mientras contemplaba por las ventanas.
Una pregunta vino a su mente: ¿Qué color tiene la saudade?
Mientras del otro lado las hojas tapizaban los adoquines de las veredas fugaces destellos iluminaban sus recuerdos dejando al desnudo la nostalgia de otros tiempos.
- La saudade tiene el color del mar en el verano -se respondió en silencio mientras cerraba sus ojos - tiene el color de las palmeras y el aroma intenso del aceite de dendé pero también tiene el color gris de la lluvia y el viento frío del sur, el color de las mañanas que se iluminaban con un beso en la mejilla en cada ida al colegio…- suspiró hondo.
En la sala de Replicación la brisa que entraba movía con suavidad las cortinas que cubrían las ventanas y entonces, como un suave susurro de algas murmuraba muy despacio en los oídos de las ciber-réplicas que reposaban plácidas sobre las camillas. Con sus rostros ausentes parecían cadáveres rezagados por la muerte en tanto afuera el mar golpeaba insistente las rocas que rodeaban el imponente edificio de CiberRep.

Cuando terminaron el proceso de asimilación biológica, la señal se activó dentro de cada una de ellas llenándolas gradualmente de la información vital contenida en los chips, poblándolas de voces y dibujando en sus memorias, hasta entonces vacías, infinidad de recuerdos y sentimientos como si ellos le fuesen propios.
Amir se sentó en un pequeño banco de la sala y mientras esperaba se distrajo leyendo los folletos que estaban dispersos por todas partes:
“ CiberRep...la empresa que materializa sus sueños" “ CiberRep .. La empresa que revive a sus seres queridos. Sólo nos basta el chips y nosotros hacemos el resto...padres, abuelos y en un futuro próximo, hasta mascotas revivirán en una replica exacta para usted”
- Esta todo correcto- lo interrumpió el ejecutivo - el importe ha sido descontado de su cuenta bancaria así que nuestro equipo ya concluyó el proceso y las ciber-réplicas dentro de poco estarán aquí.
Estaba distraído observando a sus hijos y a su esposa cuando por el pasillo dos ancianos aparecieron sonrientes caminando con paso lento hasta él
- ¡Hola hijo! -exclamaron con júbilo mientras le abrazaban y acariciaban con inmensa ternura - ¿Como has estado?
- Bien padres, muy bien, solo que los he extrañado mucho, día tras día, año tras año desde….
-¡No!, no lo digas- suplicó la anciana mientras le cerraba los labios con sus dedos.
-¿Cuanto tiempo estaremos? preguntaron los dos al mismo tiempo.
- Un año es lo que pude pagar así que nos vamos a casa ahora mismo- les dijo Amir - aprovechemos cada segundo y cada minuto. Extraño ese pan recién horneado mamá, el kuchen de manzanas, las tardes de fútbol en la televisión...en realidad extraño todo lo que no pude disfrutar con ustedes cuando pude hacerlo…
Mientras caminaban hacia el automóvil el ejecutivo los vio alejarse hasta que salieron de la sala.
- Que perfección hemos logrado- reflexionó - Se ven tan reales, como si en verdad la vida estuviera contenida en esos ancianos.
Mientras la puerta de cristal se cerraba el graznido agudo y fugaz de una gaviota logró entrar rompiendo por un breve momento el silencio que se apoderaba lentamente del lugar.
Un año de crédito por los padres pero en dos meses vencería el contrato de los hijos y el de su esposa….entonces, otra vez la ausencia hasta que Amir estuviera de regreso gastando todos sus ahorros para calmar nuevamente la saudade implacable.




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