ÔĽŅ Abducciones en la Mixteca OaxaqueŮa. Cuentos cortos de ciencia ficci√≥n
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Abducciones en la Mixteca Oaxaque√Īa

Autor: Angel Rodríguez

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Cuento publicado el 03 de Agosto de 2015


En la hermosísima ciudad de Oaxaca vivían tres grandes amigos a saber, Jaime, Manuel y Roberto, este trío de jóvenes estudiaban juntos la secundaria y como es de suponerse en esa edad como tres mosqueteros, iban y venían por las calles empedradas de su colonia paseando y buscando siempre una gran aventura cada día.

Un d√≠a de clase, el profesorde Historia les narr√≥ acerca de la importancia hist√≥rica y art√≠stica que tiene el centro ceremonial de Monte Alb√°n, no s√≥lo para los habitantes del estado de Oaxaca, sino para todo estudioso de las culturas prehisp√°nicas; el maestro tambi√©n les platic√≥ todo acerca de sus costumbres y actividades que ten√≠an antes de la llegada de los espa√Īoles; as√≠ como tambi√©n como el pueblo zapoteca se hab√≠a extinguido, cuando inesperadamente Manuel, interrumpi√≥ la clase afirmando que a los habitantes de Monte Alb√°n se los hab√≠an llevado losextraterrestres para experimentar con ellos en sus sofisticadas naves, es de esperarseque el maestro y toda la clase echaron a re√≠r como locos con tal ocurrencia; pero Manuel estaba tan convencido que quiso alegar y sostener su hip√≥tesis; sin embargo el timbre de salida ahuyent√≥ a los estudiantes motiv√°ndolos a dejar el sal√≥n de clases tan pronto como fuera posible. Ya en la calle Manuel propuso a sus inseparables amigos ir de campamento a uno de los cerros cercanos al centro ceremonial y contemplar de cerca las majestuosas ruinas de Monte Alb√©n; idea que satisfizo a sus amigos quienes se dedicaron a planear la emocionante excursi√≥n; el profesor que estaba cerca de los muchachos sonri√≥ con tal gusto y agrado que los felicit√≥, claro que Roberto coment√≥ que si iban, era para demostrarle a Manuel que los extraterrestres o marcianos no existen; mientras tanto Jaime imitaba a un supuesto marciano con antenitas y hablaba como deber√≠a ser el idioma marciano: brip, troc, trobi, non, brup dubi, lon, pip; el maestro y Roberto sonre√≠an ante la ocurrencia y por la cara de desagrado que hac√≠a Manuel, era evidente que no lo tomaban en serio;el profesor termin√≥ por desearles buena suerte y les pidi√≥ un informe detallado de los encuentros cercanos con esas criaturas que seguramente intentar√≠an acabar con el planeta comenzando por su Oaxaca tan querida; Manuel ya del todo molesto concluy√≥ advirtiendo que tendr√≠a las pruebas y demostrar√≠a que en ese lugar algo muy raro hab√≠a sucedido; su maestro ya no quiso discutir m√°s el asunto y volvi√≥ a desearles mucha suerte.
Lleg√≥ el radiante s√°bado y los tres amigos muy de ma√Īana se encontraron en el punto de reuni√≥n en donde iniciar√≠an la aventura de su vida, as√≠ que con todo lo que se necesita para acampar, y algunos objetos que les ser√≠an √ļtiles tales como una navaja, una l√°mpara y hasta el peque√Īo telescopio que Manuel hab√≠a comprado con tanto ahorro,instrumento pues, que no pod√≠a faltar. Jaime, Manuel y Roberto, echaron a andar siguiendo las v√≠as del tren que llevan a Etla y que pronto ver√≠an el cerro que tendr√≠an que escalar para poder acampar, tal empresa llevar√≠a por lo menos cinco alegres horas del pesado ascenso, claro que al llegar estaban tan cansados y hambrientos; que Jaime, el m√°s divertido de los tres, dijo, _estoy tan hambriento que me comer√≠a un allien de un bocado; est√° por dem√°s decir que a Manuel no le ca√≠a en gracia su comentario; aunque en el fondo gozaba con semejantes ocurrencias del amigo; para esto, Roberto dec√≠a, que √©l ni pensar en comerse un allien, porque estos seres ten√≠an la capacidad de transformarse en lo que quisieran, incluso convertirse en una bella mujer que seduce con facilidad a cualquier mortal, as√≠ que cuando te besan, continuaba narrando, ya cuando te tienen bien amachinado, te meten su enorme lengua hasta los intestinos y continuan introduci√©ndola hasta sacarla por la ...¬°Basta!, grit√≥ Manuel muy ofendido, _√©sas son puras estupideces de Holliwood, Manuel coment√≥ que √©l les platicar√≠a lo que hab√≠a le√≠do acerca de la extinci√≥n de los habitantes de la regi√≥n; claro que mientras narraba los extraordinarios hechos, tambi√©n iban sacando sus enormes y ricas tlayudas de ma√≠z hechas a mano, a las cuales le untaron sus frijolitos machacados y un mont√≥n de queso deshebrado, tlayudas que estaban dispuestos ahora s√≠, a devorar con tal ansiedad como si fueran los mism√≠simos extraterrestres en ayunas comiendo humanos; en la peque√Īa fogata pusieron a calentar el arom√°tico caf√© que a cualquier terrestre o ser de otro planeta no podr√≠a resistirse y tendr√≠a que aparecer y beberlo todo de un jal√≥n. Con estas delicias comenz√≥ la discusi√≥n, Manuel sosten√≠a que muchas personas hab√≠an avistado luces en el firmamento y que llegaban a moverse con tal rapidez que no pod√≠a ser un avi√≥n o cualquier m√°quina inventada por el hombre y que muchas veces aparec√≠an a la altura de la pir√°mide principal del centro ceremonial. _Ahora que recuerdo, _dijo Roberto, alguna vez escuch√© que en Monte Alb√°n eran sacrificados en esos tiempos, muchos j√≥venes y que a √©stos les sacaban el coraz√≥n y les eran ofrecidos a sus dioses siempre insatisfechos de tales ofrendas; Jaime interrumpi√≥, exclamando: ¬°ahora vas a decir t√ļ tambi√©n que esos dioses eran extraterrestres!, por favor, creo que est√°s alucinando, ¬Ņpues que le echaste a las tlayudas?, ¬°No mientas!, grit√≥ Jaime. Manuel ya furioso e indigando, interpel√≥ diciendo, _Roberto tiene raz√≥n, y la explicaci√≥n es precisamente la gran plaza dentro del recinto piramidal, donde se practicaba disque el juego de pelota, ¬°pero no es as√≠!, aull√≥ Manuel, ya en el borde la euforia; _ pues resulta que el gran patio no es ni m√°s ni menos que la pista de aterrizaje de las naves; _¬°Est√°s desvariando!, grit√≥ Jaime; aunque ya para este momento Roberto estaba contagiado por la historia de Manuel;y pregunt√≥:_¬ŅPues entonces haber, explica como lograban sobrevivir a estas alturas?, ¬Ņc√≥mo fueron capaces de subir el agua hasta los templos?, y ¬Ņpor qu√© raz√≥n desaparecieron sin dejar rastro? Debe haber una explicaci√≥n l√≥gica, se defend√≠a Jaime; y nuevamente se enfrascaban en una nueva e interminable discusi√≥n, hasta que Jaime grit√≥: _Me rindo, me ir√© a dormir, estoy harto de hablar de s√≥lo de marcianos y ovnis. Roberto tambi√©n desisti√≥, pues entre la discusi√≥n y tratar de observar estrellas lejanas, todo ello le hab√≠a agotado. S√≥lo Manuel, continu√≥ observando el incre√≠ble espet√°culo de estrellas que el firmamento le obsequiaba, pero nada anormal ocurr√≠a y pronto el efecto de la escalada y la discusi√≥n comenzaron hacer efecto en √©l y se qued√≥ dormido tan s√≥lo cubierto por el manto estrellado del nuevo d√≠a; no hab√≠a pasado m√°s de una hora cuando de repente Manuel escuch√≥ un estruendo, tal y como si hubiera ca√≠do un rayo sobre un √°rbol;corri√≥ hacia la tienda para despertar a sus amigos, pero su asombro fue que ya no hab√≠a nadie, en ese momento sinti√≥ como si una fuerza le impidiera gritar o moverse y que por m√°s que intentaba, los sonidos se le ahogaban dentro de su garganta, en su terror al fin comprendi√≥ que estaba pasando por una especie de abducci√≥n o secuestro intergal√°ctico;cuando al fin cobr√≥ un poco de cordura y conciencia, no pod√≠a creer que estaba precisamente dentro de ¬°una nave extraterrestre! Corri√≥ por los pasillos que parec√≠an no tener ni fin ni consistencia s√≥lida, mientras observaba objetos tan raros que no precisaba a entender de que se trataban, al poco tiempo (si es que se percat√≥ del tiempo) se di√≥ cuenta de que no sent√≠a ya temor ni ansiedad; en ese instante una sombra desdibujada se qued√≥ frente a √©l, sab√≠a que era observado meticulosamente, hasta que se decidi√≥ a hablar y Manuel pregunt√≥: _¬ŅEn d√≥nde me encuentro?; la sombra vibr√≥ y respondi√≥ en el m√°s perfecto espa√Īol, que era una nave tipo laboratorio. Manuel agreg√≥:_ ¬ŅY mis amigos?. Est√°n siendo estudiados y puestos a prueba en el control de sus emociones;respondi√≥ el extra√Īo ser. _Desde hace mucho tiempo estamos observ√°ndolos...Manuel, pregunt√≥ una vez m√°s, que cu√°l era el fin de esos estudios, a lo que la sombra respondi√≥, que si despu√©s de tantos a√Īos de evoluci√≥n los hombres no son capaces de controlar sus emociones y sobre todo la ira; la especie humana tendr√≠a que ser exterminada, pues la codicia, la intolerancia y el dominio sobre otros hombres ha provocado s√≥lo hambre, angustia, dolor y guerras que llevan a la muerte. Manuel respondi√≥, que si bien es cierto que a los seres humanos les gusta autodestruirse , tambi√©n es cierto que otra especie superior har√≠a exactamente lo mismo gracias a esa superioridad tecnol√≥gica y que no les daba derecho a actuar tambi√©n de manera irracional, borrando del sistema solar a la raza humana. Adem√°s agreg√≥ que deber√≠an dar la oportunidad a los habitantes de este planeta a que se enmendaran y que los mismos seres que ahora quieren destruir a los terrestres deber√≠an ense√Īar a los humanos a vivir en paz.
Ante las palabras del muchacho, los alien√≠genas liberaron a Roberto y a Jaime, quienes parec√≠an seguir en gran sopor; el incre√≠ble ser, por fin habl√≥ y dijo, que le hab√≠a sorprendido la claridad y juicio que un ser tan joven le hab√≠a ense√Īado; as√≠ que por el momento detendr√≠an sus experimentos; pero que no podr√≠an aparecer ante los humanos, pues ser√≠a muy arriesgado, pero que alg√ļn d√≠a regresar√≠an tal y como lo hicieron hace siglos en esa regi√≥n; con estas palabras dichas por el extraterrestre, Manuel y sus amigos fueron dejados en el mismo sitio donde empez√≥ toda la aventura.

Al d√≠a siguiente Roberto y Jaime, se despertaron con mucha energ√≠a y los dos muchachos se dieron cuenta que Manuel estaba recargado en una roca y aun lado su telescopio apuntando a las estrellas que ya estaban ocultas por los destellos del nuevo d√≠a; pronto le despertaron y Manuel con un gran salto, les interrog√≥, que si s√≠ recordaban lo sucedido en la madrugada, Jaime respondi√≥ que s√≠, que hab√≠a sido raptado por un extraterrestre, Manuel grit√≥ de alegr√≠a: _Se los dije, ¬°era cierto, era cierto! Jaime, sigui√≥ diciendo que en efecto hab√≠a sido raptado por unos hombrecitos verdes, con grandes garras y afilados colmillos._¬°C√≥mo!, grit√≥ Manuel decepcionado._¬ŅEntonces no recuerdas nada?, repiti√≥ unay otravez. Roberto finalmente sugiri√≥ regresar a sus casas...Manuel volvi√≥ todo el caminoen silencio ante la extra√Īez de sus amigos que no alcazaban a comprender el silencio de su compa√Īero.
El lunes lleg√≥ y el maestro de Historia antes de comenzar la lecci√≥n, pregunt√≥ a los amigos, cuales fueron los resultados de semejante odisea; a lo que Roberto y Jaime contestaron que lo √ļnico raro que vieron fue a Manuel elev√°ndose por los aires toda la noche, v√≠ctima de las deliciosas tlayudas con frijolitos y quesillo;la clase entera estall√≥ en grandes risotadas, que el maestro tuvo que imponer a gritos, el orden; mientras tanto Manuel segu√≠a pensando que no importaba si le cre√≠an o no, que lo importante es que gracias a √©l la Tierra estaba salvada y por el momento el exterminio masivo ya no era algo de que preocuparse; as√≠ que pronto se uni√≥ al grupo que no paraba de re√≠r, mientras volv√≠a una vez m√°s su mirada al horizonte, convencido de que alg√ļn d√≠a le dar√≠an la raz√≥n.













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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2018-01-02 13:14:52
Nombre: Juan
Comentario: El punto que me preocupa como psicologo es el.de distinguir entre abduccion y sueno lucido...


Fecha: 2016-07-29 19:35:16
Nombre: Rubťn GarcŪa
Comentario: Muy buen cuento, divertido y con buena imaginaciůn , muchas felicidades porque escribes muy bien y sobretodo le das un toque divertido y muy bien estructurada la historia.


Fecha: 2016-02-16 08:49:09
Nombre: Elkin Doria
Comentario: Buena imaginaciůn.


Fecha: 2015-08-06 12:51:09
Nombre: RconR
Comentario: Me pareciů divertido y reflexivo.