Tiempos de sed. Cuentos cortos de ciencia ficción


Tiempos de sed

Autor: Jania Álvarez

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Cuento publicado el 13 de Enero de 2015


Aquí nada era igual, todo había desaparecido, pero aún quedaba un poco de misericordia en los corazones latentes. Aquí se luchaba por lo único que en verdad valía la pena en la vida: ¡Agua! Ese singular líquido cuya existencia estaba agotándose, por lo que era común observar cuerpos desfallecidos a mitad de camino o personas en agonía total. Mis padres custodiaban día y noche la reserva que aún quedaba, ahora las viejas historias que mi abuela solía contarme, aquellas donde el agua era desperdiciada por las antiguas generaciones habían quedado sólo para la imaginación, ahora lo único que importaba era mi propia historia.

El deseo de mejorar las cosas siempre conlleva a la solución; la ciencia avanzaba y yo junto con ella, me había dedicado por completo a su explicación. Ahí también se encontraba la persona más importante en mi vida y quizá la única, Daniel, compartíamos toda clase de experiencias motivadas por los mismos sueños y el amor que nos unía. El deseo de ver un mundo renacer nos llevó a realizar el trabajo de nuestras vidas y había llegado el momento de emprender esa obra por la que habíamos trabajado arduamente, tanto Daniel como yo y el demás equipo médico estábamos preparados para hacerlo realidad. El doctor Gordon líder del equipo convocó a la última reunión antes de echar a andar el plan, quizá fue el evento más difícil de mi existencia, pues allí se decidió que Daniel sería el elegido para llevar a cabo el complejo experimento, quien más que él que conocía perfectamente la estructura del viaje al espacio en busca de H2O, pero también significaba una separación irremediable y quizá definitiva. Tuve que ser fuerte pues todo estaba preparado para comenzar, Daniel estaba ahí sobre la camilla que cuidaría de su cuerpo el tiempo que fuera necesario, entonces vi como el doctor Gordon colocaba aquella envoltura insípida que contenía la información cerebral necesaria para construir aquel especial androide que podía percibir al mundo externo en su totalidad, capaz de llegar a cualquier lugar y soportar aquellas escandalosas temperaturas de los planetas extrasolares sólo con el fin de cumplir con el objetivo final: la salvación de nuestro planeta. No pude contener el dolor de ver el cuerpo de Daniel que no diferenciaba mucho de un cadáver y que permanecería inmóvil hasta su regreso. Aquel singular androide partió en busca de la vida pero antes pude despedirme de él, pues con él se llevaba el recuerdo de un amor infinito.
Pasaron algunos años, pocos o tal vez muchos, aún recuerdo el sonido de alerta sobre el final de la historia. Año 2218 el mundo declarado sin agua, sin vida, frente a un apocalipsis próximo, un planeta casi en tinieblas consumido en gran medida. El equipo y yo permanecíamos alerta todavía ante cualquier acontecimiento. Días más tarde cuando nadie menos se lo esperaba un intenso temblor sacudió al planeta entero, no recuerdo cuanto duró, mi concepción del tiempo iba muy adelante del real, lo único que puedo afirmar es que lo que vieron mis ojos aquel hermoso día fue extraordinario pues el cielo generaba líquido que en pocos días transformó al planeta en agua o mejor dicho en vida, por primera vez podría apreciar el aroma de las flores y la esencia del paisaje que tanto había escuchado en viejas anécdotas y visto en fotografías antiguas. No cabe duda que el universo es infinito y provee de lo necesario para persistir en este espacio.

Aquel ser enviado algún día desde este planeta nunca regresó, pero sé que algún día volverá y yo estaré aquí o quizá en otro lugar esperando su llegada, pero de una cosa estamos seguros el equipo médico y yo, aquel extraño acontecimiento donde la fe fue regresada a este planeta tuvo que ser el resultado por el cual habíamos estado luchando durante tanto tiempo y del cual debíamos sentirnos orgullosos, pues la vida había sido devuelta a la Tierra y esa había sido la prueba más grande del amor, fue entonces cuando supe que el verdadero significado de la vida es el amor, ahora sé con certeza que el agua es necesaria para la vida pero es el amor el que le da la razón a esa vida. Aquí todo volvió a ser igual o tal vez mejor.




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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2015-06-09 19:11:17
Nombre: florisbela fern
Comentario: Efectivamente es la fe y el amor que te hacen caminar y llegar lejos . Es bueno que se haga el camino caminando siempre con ellos.