ÔĽŅ ArlequŪn. Cuentos cortos de terror
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Arlequín

Autor: Pedro Luna

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Cuento publicado el 22 de Agosto de 2019


No todo en la vida debe ser tan malo, a veces est√° salpicada de sorpresas, de situaciones que alimentan al alma (en caso de que el alma exista). Me llamo Reymond Salas, soy abogado de profesi√≥n, tengo dos hijas peque√Īas, mi esposa me abandon√≥ y ahora viven con ella, creo que fue a causa de la casa. ¬ŅPorque la casa? bueno, no es como cualquier domicilio que se les venga a la mente, esta tiene vida.


Sof√≠a y yo nos casamos en el verano de 1998, fue precedido por un noviazgo de seis a√Īos, la conoc√≠ en el campus universitario, ella estaba m√°s interesada en la criminolog√≠a, y yo solo quer√≠a ser abogado especializado en materia fiscal; ah√≠ es que est√° el dinero, solo se requiere mucha paciencia y buenos contactos, bueno creo que me desv√≠e un poco del tema, les dec√≠a que desde que la vi supe (en primera instancia) que la llevar√≠a a mi cama, lo dem√°s no se prev√©, y fue as√≠ que una relaci√≥n que empez√≥ de la nada, de una fantas√≠a sexual, termin√≥ en matrimonio.

Viv√≠amos en un departamento peque√Īo cerca del campus en donde nos conocimos, despu√©s nos mudamos calles m√°s abajo a un lugar amplio y barato, fue una ganga, un golpe de suerte, ¬Ņven? se los dije, no todo en la vida debe ser tan malo.

Fue despu√©s de vivir juntos y descubrir que nuestra relaci√≥n podr√≠a sobrevivir bajo el mismo techo; decidimos casarnos, fue una boda sencilla, con la familia de ambos y los amigos m√°s cercanos, esa noche termin√© un poco tomado, creo que fueron los nervios, ¬Ņlo pueden creer? a√ļn despu√©s de vivir con esa persona especial por tanto tiempo, me segu√≠a poniendo nervioso.

Al a√Īo de casados, Sof√≠a dio muestras de s√≠ntomas de embarazo, noticia que nos ilusion√≥ demasiado, y que se corrobor√≥ con ex√°menes cl√≠nicos que mostraban un resultado positivo en la gestaci√≥n de un beb√© en el vientre de mi esposa, vista esta confirmaci√≥n fuimos con el m√©dico para seguir el proceso del embarazo y cuidar todos los aspectos para la salud tanto de mi mujer como la del beb√© en formaci√≥n.

Todo marchaba perfecto, con la noticia del embarazo, sucesos afortunados suced√≠an uno tras otro, la familia de ella y m√≠a se mostraban euf√≥ricos, nuestros amigos se congratulaban con la buena nueva, consegu√≠ un trabajo con salario fijo y altamente remunerado en una firma importante de abogados, lo que me dio holgura econ√≥mica para conseguir un lugar m√°s amplio para Sof√≠a y el beb√©, nuestra propia casa, con un patio enorme. La vida est√° salpicada de buenas sorpresas (¬ŅNo se los dije?).

Nuestro beb√© fue tomando forma, segu√≠amos visitando al m√©dico para cuidar todos los detalles de su sana evoluci√≥n, Sof√≠a ya cumpl√≠a cinco meses de embarazo, el beb√© no se dejaba ver del todo, desconoc√≠amos su g√©nero, a veces cre√≠amos que era ni√Īa, pero las im√°genes emitidas por las sonograf√≠as no eran muy claras; con preocupaci√≥n el doctor nos comentaba que el beb√© perd√≠a peso, el riesgo era alto, no solo de perder al beb√©, sino de que mi mujer muriese a causa de las complicaciones del parto.

Mi esposa ingresó de urgencias al hospital una noche en que el cielo se caía a pedazos, llovía torrencialmente, ella describió en nuestro hogar un fuerte dolor en su estómago, pensó que el bebé le rompía los órganos, sufrió una ruptura prematura de membranas derramándose el líquido amniótico que rodea a la criatura. Se le realizaron en los siguientes días en que ella estuvo internada, algunos estudios de ultrasonido, esto ante la sospecha de una anomalía en el producto, no fue sino hasta el quinto día, que en el estudio ecográfico se pudo observar una malformación facial al nivel de sus órbitas oculares, en la región de su nariz, así como en manos y pies.

Mi mujer se salvó, el bebé también, pero no del todo, había nacido prematuramente y con una complicación, una mutación genética derivada de la herencia de dos genes defectuosos, lo que en términos médicos llaman "recesivos autosómicos" Sofía y yo portamos ambos genes... que fortuna. Esto genera en el producto problemas cutáneos, hace lucir a su piel con grandes escamas, como si estuviera cuarteada, con un rojo prominente entre las grietas de su piel, los parpados salen volteados y carnosos, sus labios son hinchados excesivamente, lo que le da una apariencia de sonrisa burlona, la de un arlequín, el síndrome se llama Arlequín Ictiosis.

El beb√© aun luchaba por vivir, verlo fue el derrumbe de mis sue√Īos ante el ideal del hijo que todos esperan, mi mujer estaba en un estado pasmado, no ten√≠a reacci√≥n alguna, los m√©dicos le explicaban acerca de esta malformaci√≥n, cosa que no pudo asimilar, despu√©s de todo, el beb√© si termin√≥ matando una parte de ella.


El reci√©n nacido feneci√≥ a las dos semanas por complicaciones respiratorias, regresamos a casa cuando dieron de alta a Sof√≠a, que fue casi el mismo tiempo de vida del ni√Īo, hab√≠a sido ni√Īo, nunca nos preocupamos por pensar en un nombre.

Todas las noches mi esposa despertaba llorando a causa del trauma de este parto fallido, pesadillas inundaban su mente por las noches, la imagen del malformado beb√© la atormentaba, la llenaban de horror; en las muchas visitas al terapeuta para solucionar este problema, le comentaba a este que so√Īaba con un arlequ√≠n adulto que sal√≠a de entre sus piernas, que la observaba con una mirada acuosa, y con una sonrisa que mostraba afilados dientes babeantes.

Pasaron m√°s de diez a√Īos del suceso del beb√© arlequ√≠n, nuestro matrimonio se deterior√≥, ella me abandon√≥ un par de veces, abus√≥ de los f√°rmacos recetados en su tratamiento, pero mi amor por ella fue muy grande, y no pens√© en verme derrotado por ninguna vicisitud, me cas√© con ella para toda la vida, y con muchas m√°s penas que alegr√≠as, la lograba retener, era su doctor improvisado y esposo, su psiquiatra y compa√Īero marital, y dentro de esas pocas alegr√≠as, de esos momentos buenos entre nosotros, Sof√≠a volvi√≥ a quedar embarazada, no fue alegr√≠a lo que nos embarg√≥, fue horror ante este nuevo frente, con un antecedente como el que vivimos, sab√≠amos que √©ramos portadores de genes fallidos, ¬Ņqu√© hacer? ¬ŅQu√© har√≠as t√ļ?

La primera noche que supe la noticia, ten√≠a la prueba de embarazo en la mano, la contemplaba, la odiaba, pens√© en el aborto como primera opci√≥n, no s√© si en las condiciones en que Sof√≠a se encontraba y ya en edad avanzada ser√≠a peligroso para su vida; mientras m√°s me sumerg√≠a en ese pensamiento, volv√≠a a m√≠ el recuerdo del primer beb√©, con esa imagen de su piel que asemejaba grietas de tierra seca, los sonidos ahogados de su llanto que emanaban de unos labios hinchados que pareciesen explotar en una erupci√≥n de masa viscosa, pero sobre todo, sus ojos, ocultos entre la carne de sus parpados desnudos, no podr√≠amos soportar otra experiencia como esa, es entonces cuando el crujir de las paredes de la casa me regresa de las profundidad de mis pensamientos, un ambiente pesado y f√ļnebre se siente en la sala de estar en que me ubiqu√© por la p√©rdida de sue√Īo, y ah√≠ lo escucho, es un llanto ahogado de beb√©, un chillido que me hela la piel, el ruido proviene del cuarto matrimonial, me pregunto si tambi√©n lo escuch√≥ Sof√≠a.

Me dirijo con pasos torpes y prontos al cuarto, al abrir la puerta violentamente, puedo ver a mi esposa recostada en la cama y pariendo a un ser, con las mismas caracter√≠sticas del primero, ella luce como sustra√≠da de cualquier sentimiento o pensamiento, de la misma realidad, su camis√≥n blanco est√° te√Īido de rojo, puja para sacar a la criatura que llora con sonidos horripilantes, estoy en shock, quiero gritar y solo puedo abrir la boca sin pronunciar vocal que imite un alarido, el beb√© advierte mi presencia, voltea a verme con sus ojos envueltos en la carne de sus parpados, mueve su boca hinchada, pero no escucho lo que dice, aunque en sus labios s√© que repite esa palabra una y otra vez, s√© que dice: "volv√≠".

Alucinaciones, eso es lo que viv√≠ en todo el proceso de embarazo de Sof√≠a, que recobr√≥ la vida y el entusiasmo con esta nueva gestaci√≥n, esperamos a unas mellizas sanas, sin riesgo de salud de ning√ļn tipo, aqu√≠ el √ļnico enfermo ahora soy yo, aun mi mente me juega trampas, aun siento que la casa tiene vida propia, siento que la casa es un gran arlequ√≠n, veo en las paredes grietas que respiran, sangran cuando las miro a la distancia, sus ventanas son esos ojos del beb√© fallecido hace a√Īos, vivo en mi propia pesadilla, vivo dentro del arlequ√≠n.

Las ni√Īas nacieron hermosas, todo lo contrario a mis temores, no tienen complicaci√≥n de ning√ļn tipo, su piel es hermosa, llenaba mis ojos de esa piel lechosa y suave, esa superficie blanda y tersa que curaba mi mente enferma.

D√≠a a d√≠a esta familia fallida a finales de los noventa, pareciera recuperaba esa uni√≥n y fuerza para establecerse como una verdadera sociedad, mis alucinaciones iban disminuyendo, pero, no del todo, aun siento que la casa es un gran arlequ√≠n, aun respiro esa piel con olor a sangre. Las ni√Īas lloraban mucho en la noche, a veces sent√≠a que hab√≠an visto algo; esperen, creo aun no les he dicho el nombre de ellas, se llaman Martha y Maribel, son la viva imagen de mi madre.

Hace dos semanas en la noche tuve que ir a ver a las ni√Īas a su cuarto, Sof√≠a estaba muy cansada y no se hab√≠a despertado ante el ruido notorio de sus cr√≠as pidiendo alimento, han llorado mucho, me ponen impaciente, algo no estaba bien, lo pod√≠a sentir, el sonido de mis pasos hacia su habitaci√≥n era un chirriar escandaloso sobre la madera del piso, ya en la puerta de la habitaci√≥n de las ni√Īas dudaba en entrar, ten√≠a un miedo incomprensible, es como si al abrir la puerta algo espantoso fuera a saltar sobre mi humanidad, tom√© el pomo de la puerta y la hice girar con lentitud, abr√≠ la entrada con temor, ocult√°ndome detr√°s de ella, es curioso, pero en el momento justo en que se empez√≥ a abrir la puerta las mellizas callaron. El silencio se apoder√≥ de la atm√≥sfera, el cuarto estaba obscuro, solo la luz de la farola que alumbra la calle se colaba por la ventana. Busqu√© el apagador a tientas para encender la luz, mis dedos temblaban tanto que no pod√≠a realizar tan sencilla tarea, y antes de que pudiera prender la bombilla, una voz seca e infantil romp√≠a el silencio: -"volv√≠".

Como sabr√°n, las ni√Īas ya no viven conmigo, mi esposa me abandon√≥ (de nuevo), dice que mi padecimiento mental es muy grave, pues mis alucinaciones no cesan, teme que les pueda hacer da√Īo, miren como me paga ella, yo que la cuide, atend√≠ y esper√© durante todos estos a√Īos, es un poco ingrata. Ahora vivo solo, sigo en esta casa que compr√© hace tanto tiempo y... un momento d√©jenme corregirme, no estoy tan solo, vivo con mi hijo, s√≠, aquel primer hijo que tuve, √©l vive en esta casa, en las entra√Īas de la misma, respira, se manifiesta, me habla, despu√©s de todo √©l no se fue, "volvi√≥" y tiene nombre, se llama como yo, y ¬Ņsaben? √Čl es toda, en verdad es toda la maldita familia que necesito.




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