Sinchi. Cuentos cortos fantásticos


Sinchi

Autor: Daniel Paz

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Cuento publicado el 06 de Marzo de 2018


CAPITULO 1
En una pequeña marka (aldea) oculta entre montañas y selvas repletas de vida salvaje, se encontraba Sinchi un joven de 18 años valiente y arriesgado, que trataba de demostrar su valor a la marka pero sobre todo a sí mismo.
Ese día no parecía diferente a los demás, no tenía nada de particular que evitara la tediosa rutina, Sinchi sembraba semillas de papa junto a su amigo Kella un joven de 17 años que nunca hace nada por voluntad propia, que siempre trataba de manipular a las demás personas para que hagan alguna labor que le encargaron.

Sinchi sembrando semillas de papa observo a su amigo Kella que se encontraba reposando bajo la sombra de un árbol.
-¿podrías ayudarme?- dijo Sinchi - Ya estoy cansado de hacer todo el trabajo y que tu descanses todo el tiempo.
-¿para qué vamos a sembrar? Si hace dos semanas que no llueve- respondió kella con una sonrisa en el rostro, tratando de convencer a Sinchi para poder descansar
- ¿para qué?- pregunto Sinchi bastante sorprendido y enojado por la actitud de Kella - ¿Cómo puedes estar tan tranquilo? Estamos en paraymit`a (época de lluvias) y no ha caído una sola gota del cielo, nuestra marka está pasando hambre, nuestros animales están muriendo por falta de alimento y tú solo te dedicas a echarte bajo la sombra de ese árbol –hace una pausa para tomar un poco de aire y relajarse - lo peor de todo es que Suri (juez de los asuntos agrarios) me aviso que vio un puma rondando cerca de nuestra marka.
Kella al oír esto se levanta con una sonrisa en el rostro y le hace una pregunta a Sinchi: -seguramente tú quieres ir en su caza ¿verdad?
Sinchi deja de sembrar y se dirige donde se encuentra kella:- tú sabes que mi padre fue curaca (autoridad de guerra), tras su muerte la marka empezó a caer en disputas y conflictos ya que no existe una autoridad que se respete como respetaban a mi padre, yo me prometí que iba a ser el próximo curaca pero creo que Rumi (hermano mayor de Sinchi, ellos siempre tuvieron una rivalidad tratando de demostrar quién debería ser el sucesor de su padre) piensa hacer lo mismo, él ya es jefe de los cazadores de la marka y yo un simple recolector, necesito demostrarle a todos que yo debo ser el próximo curaca.
Mientras Kella y Sinchi están hablando se acerca a ellos Mallku (jefe de la marka desde hace muchos años) y Thika (hija de Mallku, ella y Sinchi son amigos desde la infancia a causa de los cargos de sus padres que se reunían frecuentemente a hablar de una estrategia para proteger la Marka mientras que Thika y Sinchi jugaban y se divertían como cualquier niño de esa edad lo hacía).
-Sera mejor que regresen al pueblo- dijo Mallku forzándose a hacer una pose erguida sujetándose de su bastón.
-¿Por qué?- dijo Sinchi bastante extrañado.
-Hace poco nos encontramos con Perk´a (vigilante de las afueras de la marka)- respondió Thika - nos dijo que un puma ataco a nuestras llamas
- tengo que ayudar- dijo Sinchi entusiasmado al ver que su oportunidad de demostrar su valía había llegado- iré a caza….
-¡tú no iras a ningún lugar!- interrumpió Mallku de un grito - no necesitas ir- trata de calmarse al mirar a thika asustada por su actitud- ya mandamos a tu hermano con los demás cazadores.
Sinchi se queda callado por un momento se da la vuelta y se marcha sin decir palabra alguna a lo que le sigue Kella.

CAPITULO II
Sinchi entra rápidamente a su casa de adobe y rápidamente empieza a buscar entre sus cosas mientras que Kella se sienta tranquilamente.
- Creo que tendremos que quedarnos aquí hasta que pase todo- dijo Kella cerrando los ojos tratando de dormir- pero no tienes por qué preocuparte Sinchi no creo que ese puma dañe a tu hermano, es uno de los mejores guerreros de la marka.
-no, no lo hará- dijo sinchi mientras se para con un hacha de madera en las manos- porque yo lo cazare.
Al escuchar esto Kella rápidamente se pone de pie e interrumpe su camino parándose en la puerta: -¿Qué vas a hacer? ¿Te das cuenta de que puedes morir si vas?
- lo sé- dijo Sinchi moviendo a kella de un empujón- entiendo todos los riesgos que existen pero necesito hacerlo, es la única manera de ser el próximo curaca - sale rápidamente de la casa.

Rumi está cerca del puma amenazándolo con una lanza acercándose lentamente, está solo, todos los cazadores están cubriendo diferentes terrenos para así tener más posibilidad de atrapar al causante de las muertes de las vicuñas, fue suerte o tal vez destino que Rumi se encontrara con el puma, esto ya no importaba ahora Rumi solo podía pensar en dar muerte a la bestia, este le miraba y mostraba sus afilados dientes tratando de infundirle miedo, pero Rumi sin dudarlo arroja la lanza en dirección del puma pero este pudo esquivarlo con un movimiento rápido, asustado decidió darse a la fuga con dirección a la marka, Rumi furioso por su fallo recoge su lanza y corre en la misma dirección del puma tratando de alcanzarlo.
Sinchi está saliendo de las afueras de la marka con el hacha de madera en la mano y la idea de la gloria hace que olvide sus miedos y dudas por un momento, entre sus pensamientos estaban en honrar a su padre convirtiéndose en curaca, ganar a su hermano en esta “competencia” pero sobre todo estar cerca de Thika, desde el primer momento en que la vio siempre supo que era especial, los primeros años que se conocieron el le veía como a una hermana pequeña a la cual debía proteger, pero ese pensamiento cambio cuando decidieron que Thika iba a ser la mujer del próximo curaca, Sinchi se sintió celoso al saber que su hermano era uno de los candidatos para ser la pareja de Thika, todos sus pensamientos fueron interrumpidos abruptamente por el rugido del puma, Sinchi giro su cabeza a la izquierda y allí se encontraba, con las patas contraídas para poder saltar y dar caza a sinchi en cualquier momento, sintió un miedo que nunca había sentido antes, cuando salió de su casa de adobe Sinchi no tenía otra idea que dar caza al puma con sus propias manos pero ahora que está frente a él no podía hacerlo simplemente no podía, sentía un frio como si un viento helado tocaba su espalda, no podía moverse como si sus piernas estarían enterrados, los latidos de su corazón estaban muy acelerados como si fuera a salirse de su pecho, el puma lo miro fijamente a los ojos se inclinó hacia Sinchi y corrió rápidamente hacia él con la intención de acabar con su cazador, Sinchi no supo qué hacer sintió que el miedo lo ataco primero y ahora el puma lo iba a hacer también, cuando el puma se encontraba a unos cuantos metros de él se escuchó un grito seguido de los quejidos del puma, Rumi llego a tiempo e hirió al puma dándole con la lanza en sus costillas, pero la lanza no entro muy profundamente porque el puma corrió rápidamente donde Rumi, este sin ninguna arma cerca solo pudo protegerse del ataque con sus manos, Sinchi al ver que su hermano se encontraba siendo atacado pudo armarse de valor e ir en su rescate, repetidamente golpeo en la cabeza del puma con su hacha de madera mientras que Rumi agarraba el hocico para que no le mordiera el cuello pero no pudo hacer nada para protegerse de las garras del puma, este estaba cediendo lentamente ante tantos golpes provenientes de Sinchi hasta que finalmente cayó muerto al piso, Rumi se encontraba bastante mal herido, Sinchi lo levanto rápidamente para llevarlo donde el Qolliri (medico) de la marka, sin previo aviso aparecieron otros cazadores que acudieron al lugar al escuchar los gritos de dolor de Rumi, vieron al puma muerto y a Sinchi cargando a su hermano en sus brazos.
Rápidamente corrió por el pueblo la noticia de que Sinchi mato al puma, Mallku sin dudarlo decidió convertirle en el nuevo curaca de la marka.

CAPITULO III
Paso un año desde que Sinchi fue nombrado curaca de la marka, él estaba recorriendo los lugares donde caminaba con su padre en su niñez, orgulloso de sí mismo portando el hacha de su padre que le fue otorgado cuando se convirtió en curaca, el hacha iba a pertenecer a Rumi por ser el hijo mayor pero por sus logros le fue otorgado a Sinchi.
No todo iba bien en la marka la comida escaseaba y las vicuñas estaban escuálidas, no había donde llevarlos a pastar, no llovía en meses y existía bastante disputas entre las personas culpándose unas a otras por la falta de alimento.
Sinchi escucho unos gritos provenientes de un grupo de gente amontonada en un sitio al cual decidió acercarse, era Mallku y el Yatiri (brujo) de la marka discutiendo acerca del ritual de sacrificios que debía hacerse a los dioses.
-tenemos que hacer un sacrificio- dijo el Yatiri- es justo ahora cuando necesitamos la protección de los dioses no saben que el supay (demonio) puede hacer a la marka.
-no podemos hacer eso- dijo el Mallku bastante seguro de su comentario- siempre hemos hecho los sacrificios para los dioses y ahora nos maldicen con esta sequía, no tenemos alimentos y ¿quieres sacrificar a nuestros animales?, lo lamento sé que ha sido nuestra tradición por generaciones pero ahora no podemos hacerlo.
-¿Qué?- dijo el Yatiri - tú sabes bien cuál es la razón por la cual busco protección de los dioses.
-lo……se - el Mallku se puso nervioso por un momento pero tomo el control nuevamente- aun así creo que nos irá mejor si no sacrificamos a nuestros animales
Desesperado el Yatiri busco el apoyo de algunos de los pobladores pero solo encontró rechazo, Sinchi se acercó y tomo el brazo del Yatiri para retirarlo del lugar, sin más que decir el Yatiri accedió decepcionado por no lograr su cometido.
-Acompáñame a mi casa por favor- dijo el Yatiri
Sinchi acepto y le llevo a su casa, ya dentro el Yatiri se sentó en el suelo a lo cual Sinchi hizo lo mismo.
-¿Por qué le dijiste al Mallku que sabía las razones por la cual buscabas protección de los dioses?- pregunto Sinchi sin poder contener su curiosidad
El Yatiri pensó un momento como si tuviera un debate interno tratando de decidir si le iba a decir esa información a Sinchi o no: -está bien- dijo el Yatiri- te lo diré – hace una pausa- ¿tú recuerdas que hace algunos años cuando tú eras un niño tuvimos una guerra contra los hombres de la montaña?
-lo recuerdo- respondió Sinchi recordando que esa era la causa por la cual su padre ya no estaba aquí
- Estábamos perdiendo a muchos hombres- dijo el Yatiri- cuando perdimos a tu padre fue cuando nos dimos cuenta que íbamos a perder la guerra, pero había una esperanza- hizo una pausa- pedir ayuda a los dioses, una diosa piadosa escucho nuestras suplicas, Quilla (diosa de la luna), se ofreció a ayudarnos pero con una condición, ella iba a pedir que Huari (dios de la guerra) acabe con nuestros enemigos, pero nosotros debíamos cuidar de su hija que cayó en la tierra - hace una pausa- debíamos cuidar a la hija de Quilla
-pero ¿Por qué un dios quería que su hija sea criada por humanos?
- nosotros preguntamos lo mismo- dijo el Yatiri con una sonrisa en el rostro - nos respondió que quería ocultarlo de Supay (demonio) él quería vengarse enviando a sus Sajras (criaturas malvadas) a matar a cualquier de los hijos de los dioses, porque sus hermanos decidieron encerrarlo en urkhupacha (inframundo), - suspira- nosotros aceptamos el trato, al día siguiente fuimos con muchos guerreros a la montaña pero la ciudad que se encontraba allí estaba en ruinas, escuchamos un llanto de bebe y encontramos a la niña, Mallku decidió cuidarla y la nombro Thika.
Sinchi se queda sorprendido por esta noticia: -¿así que tú piensas que si dejamos de hacer estas ofrendas no tendremos la protección de los dioses?
- tal vez – respondió el Yatiri - tengo algo para ti - dijo tratando de cambiar de tema – mira – era una prenda hecha de la piel del puma que dio muerte Sinchi.
- gracias - dijo Sinchi con una sonrisa vistiendo el puma en sus hombros

CAPITULO IV
Pasaron días desde que hablo con el Yatiri, sin ningún cambio en la rutina de los pobladores de la marka, Sinchi estaba durmiendo plácidamente sin ninguna preocupación hasta que se escucho un grito seguido de un pequeño temblor como si algo sumamente pesado hubiera caído del cielo a la tierra, esto hizo que Sinchi se despertara de un salto, se empezó a escuchar mas y mas gritos, se podía ver por algunos orificios en los bloques de adobe el color rojizo del fuego creado por las antorchas de los pobladores, Sinchi trataba de salir rápidamente de su casa pero no encontraba su hacha, decidió agarrar una honda que tenía desde hace bastante años, salió de su casa, ya afuera se veía muchas personas corriendo de un lado para el otro sin rumbo alguno, solamente corrían desesperadas tratando de encontrar alguna salida a este ataque a la marka, entre la espesa polvareda se podía ver la silueta de una criatura enorme, Sinchi trato de no mirarlo más, paro no intimidarse, tomo una roca la puso en la honda y lo arrojo lo más fuerte que pudo, impacto con la criatura pero no parecía haber sido afectada, solo hizo que se alejara un poco mas, Sinchi volvió a repetir esta acción hasta que de la nada la criatura lanzo un pedazo de la caza de adobe de Kella en su dirección, Sinchi no pudo evitarlo, la mitad de su cuerpo fue golpeado por ella quedando inconsciente en el suelo, la oscuridad invadió los pensamientos de Sinchi llevándolos a la nada.
Después de muchas horas inconsciente, Sinchi fue sacudido bruscamente para que pueda reaccionar, empezó a abrir los ojos poco a poco lo primero que noto es que todo estaba misteriosamente silencioso, ya era de día, poco a poco pudo despertar de ese sueño forzado que tuvo, lentamente empezó a ver que la silueta que lo sacudía se convirtió en el Yatiri.
-¿Qué paso?- dijo Sinchi tratando de ordenar sus pensamientos.
-como predije - dijo el Yatiri con una voz temblorosa- un Sajra invadió la marka.
-¿Dónde está Thika?- dijo Sinchi bastante exaltado sabiendo que ese era el objetivo del Sajra.
-tratamos de evitarlo pero…. el Sajra la rapto
- ¿Dónde se la llevo?- pregunto rápidamente Sinchi
- no se - respondió el Yatiri decepcionado de no poder ayudar a Sinchi
- ¿Cómo podemos encontrarla?
- el Sajra……- se queda en silencio por un momento, iluminado por ya encontrar una respuesta a la pregunta - Wakon
-¿Wakon?- pregunto Sinchi
-Es uno de los hermanos de los dioses que fue desterrado por su crueldad hacia los humanos, si alguien sabe donde se encuentra el Sajra es él- dijo seguro de su respuesta el Yatiri
-¿Dónde lo puedo encontrar?- pregunto Sinchi entusiasmado al ver que había una esperanza de encontrar a Thika
- oculto en una cueva de la montaña de Katari (una bestia alada)
- lo hare- Sinchi dijo bastante decidido
- toma - dijo el Yatiri dándole 3 bolsas hechas de cuero con alimentos dentro- es hora de que partas, pero antes tengo que decirte que el Sajra no estaba solo, sentí que alguien le acompañaba, debes tener cuidado Sinchi
-no te preocupes, voy a recuperar a la princesa aunque tenga que dar mi vida a cambio- dijo Sinchi mirando los restos de la marka
-eso es lo que me preocupa- respondió el yatiri.
Se dieron un abrazo de despedida y Sinchi parte en búsqueda de Thika.
CAPITULO V
Después de días de caminata Sinchi se encontraba cerca del monte donde se escondía el Wakon protegida por el katari, de la nada como si fuera una señal de peligro, podía verse humo en la lejanía, al acercarse mas y mas vio una ciudad destruida y quemada hasta los cimientos, recorriendo el lugar pudo cerciorarse que fue atacada hace poco tiempo tal vez ese mismo día, ya en el otro extremo de la ciudad pudo ver algunos animales sobrevivientes al ataque, no pudieron dejar estos animales a su suerte pensó Sinchi y estaba en lo cierto detrás de él aparecieron 6 personas con lanzas en una pose amenazante, se quedaron viendo unos a otros atemorizados hasta que el líder de ese pequeño grupo se acerco a Sinchi sin bajar la guardia.
-¿Quién eres tú? Y ¿Qué haces aquí?- pregunto el líder
-Soy Sinchi y vengo a hablar con Wakon
-¿con ese asesino?- pregunto el líder bajando su lanza - ¿para qué quieres hablar con él?
-tiene información que me ayudara en un cometido- dijo Sinchi
-Sabes que tiene una bestia que protege su montaña- dijo el líder- Katari es su nombre, hace poco nuestra aldea vino a quedarse a vivir acá sin saber el peligro que corría, paso poco tiempo para sufrir el primer ataque de ese monstruo, nuestras lanzas no podían dañar su piel escamoso, ni siquiera hacia efecto el más poderoso de los venenos que poníamos en la punta de la lanza, ningún cuchillo puede atravesar su piel - dijo resignado el líder sin encontrar una solución a su problema- estamos aquí buscando a los últimos sobrevivientes para poder marcharnos.
Sinchi pensó que iba a tardar días en encontrar el escondite de Wakon y que el nido del Katari le iba a revelar donde era, solo necesitaba una forma de que esta bestia alada le lleve sin hacerle daño y luego poder matar a este en su nido, Sinchi pudo idear un plan rápidamente.
-¿tu lanza esta envenenada?- le pregunto al líder
-Sí, ¿Por qué? –dijo desconfiado por su pregunta
-Ya sé como matar a Katari pero necesito tu ayuda, tu lanza y sacrificar a una de tus vicuñas
El líder dudo por unos segundos, pero ya había perdido casi todo a causa de ese monstruo, si había una manera de asesinarlo tenían que intentarlo: - está bien- dijo dándole su lanza.
Sinchi separo la punta del resto del cuerpo de la lanza con mucho cuidado, se acerco a una vicuña y acabo con su vida, le clavo con la daga abriéndole desde la garganta hasta el estomago, empezó a sacar todos sus órganos para tener espacio donde esconderse dentro de ella.
-lleven esta vicuña conmigo dentro lo más cerca de la montaña y luego huyan del lugar- dijo Sinchi antes de esconderse dentro de la vicuña.
-buena suerte- después de despedirse el líder ordeno a todos cargar la vicuña, ya lo bastante cerca dejaron el señuelo y se marcharon
CAPITULO VI
Ojala no me caiga en el vuelo penso Sinchi, pero ya no había vuelta atrás el Katari agarro a la vicuña con Sinchi dentro, Sinchi trataba de calmarse no quería que el Katari se diera cuenta que él estaba dentro, voy a escapar a una grieta o cualquier escondite inmediatamente pisemos tierra pensaba Sinchi, no podría estar días escondido allí pero ya estaba todo planeado, mientras Sinchi este oculto en alguna grieta Katari se comerá a la vicuña sin saber que Sinchi hizo los cortes a la vicuña con la daga envenenada así que el Katari también se envenenara.
Ya llegaron al nido era momento de poner en marcha el plan, Sinchi observaba por la abertura del estomago de la vicuña un lugar cercano para poder escapar, el Katari apoyo su pata para poder arrancar la cabeza de la vicuña, era sorprendente con la facilidad que devoro la cabeza, pero Sinchi no estaba asustado por eso, la pata del Katari era bastante pesado no podía salir, ¡me comerá junto con la vicuña! Pensó asustado, el Katari se apoyaba más y más sobre su pata, Sinchi pego un grito de dolor que se escucho en toda la montaña al ya no soportar más la presión ejercida por ese demonio alado, el Katari se alejo y retrocedió un poco sabiendo que había una criatura viva, no podre escapar pensó, esta esperándome, saco su honda decidido a dar pelea y salió de su escondite, rápidamente tomo un poco de tierra lanzándolo con tremenda fuerza a los ojos de la bestia, funciono dijo mientras que empezó a correr tratando de escapar, ¡una cueva!, debe ser el escondite de Wakon dijo emocionado, Sinchi entro en él y no pudo ver diferencia a otra cueva que vio antes, no había nada de especial en esta, hasta que un ente cubierto de huesos de distintos animales entre ellos de humano salió del lado más oscuro de la cueva
-¿Qué quieres humano?- dijo Wakon intimidante
-Necesito que me digas donde esconde el Sajra a Thika
-¿Tú quieres encontrar al Sajra? – dijo Wakon mostrando sus enormes dientes mediante una sonrisa
-si- dijo Sinchi bastante seguro
-¿qué te hace creer que mataras a ese Sajra?- Dijo Wakon mientras que se escucho un rugido de dolor seguido del sonido de un cuerpo estrellándose contra el suelo.
Debió comer a la vicuña envenenada, pensó Sinchi: -parece que tu Katari esta muerto creo que eso demuestra que puedo matar a ese Sajra.
-mataste a Katari- dijo Wakon mientras empezó a sonreír- tienes valor humano, te ayudare pero tú tienes que ayudarme, tengo un hijo que desobedeció mis órdenes, ¡mátalo! -dijo con bastante frialdad- se encuentra en medio del camino hacia tu destino así que no te retrasara en tu cometido.
-acepto, ¿Dónde se esconde el Sajra?
-en el templo que erigieron los primero humanos en honor al lago donde nació Viracocha (dios creador).
-¿cómo reconoceré a tu hijo? - pregunto Sinchi
-no te preocupes- dijo Wakon- cuando lo veas sabrás que es él.
Sinchi partió rumbo al templo pasando al lado del cadáver del Katari bajando la montaña.
CAPITULO VII
Sinchi paso días caminando, ya acabándose sus provisiones encontró un sitio bendecido por los dioses, era un lugar donde la tierra era blanca, parecía que las nubes se cayeron del cielo y se mezclaron con el suelo, no pudiendo contener su curiosidad tomo una pizca de esa tierra blanca y la introdujo en su boca: - es salado- dijo con una sonrisa- continuo caminando, pero mientras más caminaba mas se perdía entre estos dos cielos, veía hacia los horizontes pero no encontraba nada solo un montículo de la tierra blanca, fue en esa dirección con la intención de escalarlo y poder mirar mejor desde la cima pero mientras más se acercaba mayor parecía ser su tamaño, cuando estuvo frente a él escucho un ruido proveniente dentro del montículo: - es el hijo del Wakon - dijo Sinchi - saco su honda pero no había ninguna roca cerca, solo estaba esa tierra blanca, sin aviso salió una bestia del montículo de sal, era enorme, poseía heridas donde salía una especie de baba, tenía un tono verdoso y había partes de su piel que se habían desprendido de su cuerpo, bastante torpe en sus pasos y con una lanza que atravesaba su pierna.
-¡NO!- grito Sinchi, esa lanza es de Kella ¿qué hacia él aquí? Pensó - ¿Quién te hirió en la pierna?- pregunto sinchi tratando de averiguar si sus temores eran reales.
-de un humano que seguía a un Sajra- dijo el hijo del Wakon con una voz bastante gruesa y ronca - fue una presa fácil, estaba bastante exhausto no puso mucha resistencia- dijo tocándose la barriga
- te voy a matar- grito Sinchi mientras que corría en dirección de esa abominación sacando la daga envenenada, trato de dañarlo pero no pudo, este le agarro con una mano levantándolo fácilmente del suelo y trato de introducirlo en su boca, Sinchi pudo rasgar el ojo del asesino con la daga, este le soltó inmediatamente al sentir tremendo dolor, Sinchi tomo la lanza de la pierna de su agresor y este se arrodillo al instante, el veneno de la daga iba a matar a la bestia pero en su arrebato de furia por la pérdida de su amigo decidió matar a la bestia insertando una estocada en la nuca, este cayo tendido en el piso, Sinchi decidió seguir su camino pero no pudo evitar derramar algunas lagrimas recordando los momentos de alegría y tristeza que vivió con Kella.
-nunca hacías nada por cuenta propia, pero tu sabias cuanto amaba a Thika ¿verdad Kella?- dijo Sinchi mirando al cielo con una ligera sonrisa agarrando con fuerza la lanza de Kella.
CAPITULO VIII
Después de días de viaje Sinchi pudo divisar el templo construido por los primeros hombres, puso su lanza en una mano y la daga en la otra en espera del Sajra, ya subiendo los últimos escalones vio a Thika desmayada sobre el suelo, emocionado se acercaba mas y mas hacia ella sin cerciorarse de que había alguien cerca, cuando estaba a punto de poder levantarla vio una sombra seguida de un golpe en la espalda que le arrojo 6 metros adelante, soltó su lanza y su daga por el impacto, no puedo creer que llegue hasta aquí para fallar en mi misión pensó Sinchi, el Sajra agarro del cuello a Sinchi y lo soltó cerca de las gradas, creo que hay alguien cerca pensó Sinchi mientras sentía como la sangre brotaba por una herida en su frente, cuando giro su cabeza para cerciorarse de que alguien le observaba pudo ver un hacha:
-reconozco esa hacha - dijo exaltado Sinchi - es el hacha de mi padre -hizo una pausa tratando de asimilar lo que estaba pasando- ¡Rumi!- exclamo Sinchi
Rumi se acerco donde se encontró Sinchi y le propino una patada en la cara - ¡es mi hacha que tú me robaste!- dijo Rumi furioso- tu sabes que me pertenecía al igual que el puesto de curaca, yo te salve del puma y ¿Cómo me lo agradeces? Robándome el puesto, la marka debía pagar su grave error, ¿ves ese Sajra?, me lo dio Supay cuando le dije donde se encontraba la hija de Quilla, yo me ofrecí a matarla sabiendo que ella te ayudo a convertirte en curaca, se que ella persuadió a Mallku para que te eligiera a ti y no a mí.
Thika se levanto al escuchar todo ese ruido proveniente de la disputa entre esos dos hermanos, vio a Sinchi ensangrentado en el piso- ¿Sinchi? - pregunto Thika emocionada de saber que sobrevivió el ataque pero triste de verlo tan dañado, se puso de cuclillas y levanto a Sinchi del suelo
Rumi agarro bruscamente del cabello a thika:- ¡tú me quitaste algo que quería y yo te quitare algo que quieres! - dijo rumi levantando su hacha.
-¡pelea conmigo justamente! - grito Sinchi- tú y yo, nadie más, demuestra que tu puedes ser mejor curaca que yo en una pelea.
-Si así deseas morir hermano- dijo Rumi con una sonrisa viendo el lamentable estado en la que se encontraba su hermano, soltó el cabello de Thika - coge tu lanza.
Sinchi levanto su hacha del suelo pensando que no había forma de ganar, si mato a mi hermano me matara el Sajra, -¿Cómo se que ese Sajra no me atacara si trato de matarte? - Se pregunto Sinchi.
-Su objetivo es acabar con la vida de Thika, si no te atraviesas en su camino no te dañara- respondió Rumi, sin poder contenerse más se lanzo hacia Sinchi como fiera tras su presa, golpeaba una y otra vez con el hacha mientras que Sinchi esquivaba los golpes por milímetros, la última llego a rasgar el abdomen de Sinchi, él en su desesperada situación propina un golpe con su lanza, Rumi pudo esquivarlo con facilidad agachándose, Sinchi perdió la estabilidad ya que utilizo toda su fuerza en ese golpe y cayó al piso.
-ya no puedo mas - pensó Sinchi mientras cerraba sus ojos lentamente con la idea de la muerte a manos de su hermano.
- no temas - dijo Rumi - no sufrirás mas - levanto sus brazos con el hacha en sus manos pero Thika se lanzo hacia él tratando de quitarle el arma de las manos, esto solo logro enfurecerlo, Rumi tumbo a Thika golpeándola en el rostro con la base de el hacha
Sinchi se puso de pie, mientras Rumi estaba descuidado dándole la espalda enfocándose en Thika, Sinchi logro insertar la lanza en la espalda de Rumi.
Este cayo tendido al piso, Sinchi vio a los ojos de su hermano tratando de entender cuál era la razón por la cual había traicionado no solo a él sino a todo la marka
-¿Por qué hiciste esto?-dijo Sinchi
-¿tú no lo hubieras hecho?- dijo Rumi- mi sueño siempre fue ser el próximo curaca, ser el protector de la marka, me esforcé tanto para demostrar a todos que yo era la mejor elección, pero llegado el momento te niegan algo para lo que tu creíste que habías nacido, lo más doloroso fue que mi propio hermano fue el obstáculo que deshizo mi destino, ¡tu hubieras hecho lo que hice! - Rumi empezó a soltar el hacha de su mano - no hay peor dolor que ser un caminante sin rumbo - dicho esto Rumi empezó a cerrar sus ojos dando su último suspiro.
Sinchi tomo el hacha de su padre de las manos de su hermano, se levanto y se dio la vuelta sabiendo que pronto iba a ser su turno de demostrar cuál era su voluntad para cumplir su destino: - Thika - susurro Sinchi sin separar sus labios, mientras que el Sajra se acercaba lentamente, cada paso que daba hacía temblar el suelo distorsionando aun más la vista de Sinchi causado por la sangre mezclado con el sudor que caía de su frente, el Sajra se puso delante de Sinchi y estiro su mano con esas tremendas garras que tenía pero sin previo aviso se detuvo y se mantuvo quieto como si estuviera paralizado.
-¿Qué pasa?v-se pregunto Sinchi -¡THIKA!- exclamo viendo su cuerpo tumbado en el suelo, al acercarse vio que ella se cortó las venas de las muñecas con la daga de Sinchi: -¡NO!- clamo
-sin la hija de Quilla viva yo no necesito estar más aquí- dijo el Sajra con una voz bastante gutural marchándose del lugar.
-tú siempre te sacrificaste por mi era mi turno de hacer lo mismo por ti- dijo Thika con una voz casi imperceptible.
Sinchi con los ojos llorosos y con el cuerpo bastante fatigado utilizando la ultima energía que le quedaba, para abrazarla fuertemente y levantarla del suelo, la llevo a la montaña más alta tratando de acercarla a la luna, dejo su cuerpo al lado de un árbol frondoso con vista a la marka, se marcho del lugar volviendo a restaurar lo que quedaba de su marka.
Hoy en día se conoce a una flor azul que solo crece en la cima de las montañas como Thika, la flor que crece a la luz de la luna.



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