El imperio. Cuentos cortos de ciencia ficción


El imperio

Autor: Javier Soto R.

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Cuento publicado el 10 de Mayo de 2021


Después de un extraño y ajetreado día de oficina, decido liberar mi estrés nadando un poco, subo a mi auto escuchando un poco de blues y me dirijo a la piscina pública, al llegar, el lugar está un poco solitario y no es de extrañar, cuando un vórtice polar ataca las personas evitan salir por el frio circundante, nunca ha habido dos vórtices el mismo día, pero la gente se torna un poco paranoica porque desde el año 2020 no se presentaban tan frecuentemente y prefieren quedarse en casa.

Estando en el borde de la piscina verifico la temperatura del agua, ajusto mi gorro, mis anteojos que me indican, velocidad, ritmo cardiaco, consumo de calorías y proximidad del borde, me lanzo rompiendo el agua, sintiendo su tibieza que me da tranquilidad, escojo el estilo libre, el nadar me hace sentir que tengo poderes mágicos, siento volar, es una experiencia magnifica.
Al llegar al otro extremo giro y cambio a estilo mariposa, cuando voy a la mitad de la piscina los anteojos me indican la distancia de mi competidor, asumo que otra persona se ha lanzado a la piscina, pero no le veo, estoy concentrado en batir mi propio record y lo he conseguido, hago reminiscencias de mis antiguas e inexistentes competencias, al llegar al borde y con la respiración acelerada, me quito el gorro, los anteojos y busco con la mirada a quien a nadado conmigo, pero no veo a nadie, de repente algo me hala de las piernas arrastrándome a las profundidades, trato de liberarme y de ver que me atrapó, me libera y empieza a nadar a mi alrededor y no puedo creer lo que ven mis ojos es una linda chica semidesnuda de color azul, su pelo es largo y amarillo, de orejas puntiagudas, sus manos y pies son palmeadas; sigue nadando aparece y desaparece rápidamente ante mis ojos, nada a mucha velocidad y se acerca a mí con sonrisa burlona, trato de nadar a la superficie pero ella me lo impide me sujeta fuertemente de mis piernas llevándome a lo profundo a gran velocidad, luego de unas cuantas patadas, la golpeo en el rostro, me suelta y logro llegar a la superficie aspirando un poco de aire, respirando agitadamente retiro el cabello mojado de mis ojos, para poder ubicar a la criatura y no la veo, empiezo a nadar al borde y cuando trato de salir de la piscina, siento como se desgarran las carnes de mi muslo derecho, es un dolor impresionante, el agua empieza a tornarse roja, la criatura emerge casi volando de entre las aguas y sujeta mi cabeza llevándome hasta el fondo, ya no puedo más, esta criatura me trata como a su presa me ha cansado y ahora está tratando de asfixiarme, estando en el fondo me sujeta de los hombros fuertemente, me mira de forma extasiada con sus grandes y negros ojos como el ónix, hago un último intento por liberarme pero es inútil, lo único que me protege del ataque de esta criatura es mi speedo negro y mi habilidad para nadar, es decir nada, por más que golpeo a la criatura no me libera es más fuerte y hábil debajo del agua que yo, empiezo a sentir un fuerte ardor en mi pecho y ya no puedo respirar siento que mi humanidad se está extinguiendo, alcanzo a sentir que la criatura me libera y veo como algo metálico brillante brota de su pecho dejándola inmóvil y sangrando, no puedo más y pierdo el conocimiento.
Siento algo frio en mi espalda, es el piso de la piscina, siento en mi boca otra boca, y veo gotas de agua chorrear de unos mechones de cabello, todo es borroso, al recobrar el sentido un hombre de unos 32 años, robusto de ojos verdes, me ha rescatado, empiezo a toser y a botar el agua que había en mis pulmones colocándome de lado tumbado en el suelo.
—Oh! ¡Mi pierna! ¡Duele! —Dije lazando gritos de dolor—.
—Ven túmbate de nuevo boca arriba, te ayudaré. —Dijo el desconocido—.
— ¡Quién eres! ¿Qué sucede aquí? ¿Qué es todo esto? —Dije con mi ceño fruncido por el dolor—.
—Tranquilo, solo te estoy ayudando, paremos la hemorragia, haz perdido mucha sangre.

Entre el dolor y la desesperación no tuve otra opción, de nuevo me tumbo en el piso frio encima del agua ya fría y ensangrentada, el desconocido se queda de rodillas a mi lado colocando mis manos sobre mi pecho, saca lo que parece ser una jeringa.
—Te ardera y dolerá un poco, porque sanaras muy rápido, hay que detener la hemorragia y curar el tejido, aguanta. —Dijo—.
No hay opción estoy a punto de desmayarme otra vez.
Aplicó el “medicamento” en mi pierna cerca a la herida y efectivamente me ardió mucho haciéndome gritar y estremecer del dolor, haciendo que me aferrara a él para desahogar mi dolor mientras que hacía efecto.
La calma me embarga y siento como el dolor ha cesado y mágicamente mi pierna empezó a sanar por completo sin dejar cicatriz, de la herida solo quedo la sangre que había perdido, pero aún me siento débil.

—Tranquilo Marcos. —Dijo aquel desconocido. —mientras que recoge del suelo la espada con la que mato a la ondina, la cual se retrae al oprimir un botón en su empuñadura guardándola en la parte de atrás de su cinturón.
— ¿Que ha sido todo esto? — ¡Esa chica o esa cosa ha tratado de asesinarme!—Dije con voz débil—.
—La llaman ondina, es un ser anfibio, son seres de otro planeta que viven aquí en la Tierra antes que los humanos, contratada por seres que te quieren muerto. —Dijo el desconocido mientras me ayuda a levantar dirigiéndonos a los casilleros.
— ¡Qué! ¿Por qué? ¿Qué he hecho? ¿Seres de otro planeta?
—Marcos, después de lo de hoy tu concepto de lo que existe y lo real cambiará por completo, no es por algo que hayas hecho, es por lo que vas a hacer, mi nombre es Eduardo y mi misión es protegerte y contactar con nuestros aliados para encontrar ingredientes y artefactos que escondió tu padre para crear un portal y llevarte a la montaña sangrada del planeta Vhir, nuestro planeta está muriendo y eres nuestra ultima esperanza.
Empiezo a analizar la situación y a pensar en todas esas cosas raras que me estuvieron sucediendo después de la muerte de mi abuela y ahora tenían una explicación, los sueños que me transportaban a ese palacio de cuarzo en ese planeta parecido a la tierra con dos lunas, el entender todos los idiomas, el comprender la alineación de las estrellas, la luna, ahora todo tiene sentido.
—Veo en tu rostro que al parecer tienes idea de lo que hablo. —Dijo Eduardo—.
—Creo que sí, pensé que eran solo sueños, pero cuando me ocurrió lo de los idiomas, empecé a preocuparme y ahora después de todo esto estoy un poco confundido, ¿porque después de 21 años de existencia no había sentido nada de esto? ¿Por qué ahora?
—Por qué es la edad en la que nosotros desarrollamos nuestras habilidades y nos ponemos en sincronía total con nuestro planeta, pues todos los que nacimos en él estamos más ligados que los humanos a este y no lo sentías antes porque tenías un bloqueador genético el cual se rompió después de colocarte el collar que era de tu padre, el que hallaste en el cofre de tu abuela.
— ¿Con esto quieres decir que no soy humano?
—Exacto, ellos son nuestras replicas, pero nosotros somos más avanzados, tecnológica, mental, morfológica y espiritualmente pero en cierta forma nuestros planetas están ligados, fuimos creados del mismo polvo de estrellas como ellos lo llaman, tenemos el mismo ADN al igual que el resto de criaturas que habitan nuestros planetas.
He quedado anonadado con todo lo que he escuchado, solo guardo silencio mientras me visto y empiezo a pensar que me estoy volviendo loco.
— ¿Ahora qué hacemos? ¿A quiénes son los que tenemos que encontrar?
—Aleya es su nombre, es una hibrido ella nos guiará, nos dará las coordenadas y lo que necesitamos para nuestros viajes.
—Debí suponerlo, están esparcidos por todo el globo, era el estilo de mi padre. ¿Hibrido?
—Sí, hija de humanos con extraterrestres. —Exacto, lo hizo por seguridad, el impero que maneja este planeta es peligroso, son seres sangrientos que buscan la dominación total de todo y si ellos pudieran acceder a la tecnología de los portales sería terrible.
— ¿Te refieres a los humanos?
—No, a los Grindianos, se hacen pasar por humanos, están en las altas esferas de mando, infiltrados por todas partes, creando guerras, enfermedades, ellos son una raza dominante y ambiciosa que se alimenta del dolor y desesperación de otros seres.
— ¿Ellos son los que me quieren muerto?
—No, es otra raza, nuestros enemigos acérrimos que no quieren que llegues al planeta.
— ¿Y yo porque estoy aquí? ¿Y no en Vhir?
—Tus padres te ocultaron aquí, pero desgraciadamente murieron en el intento de proteger nuestro planeta, es una larga historia Marcos, luego te enseñare como invocar los recuerdos de tus padres y te pongas al día con nuestra cultura y nuestra historia.
Tenemos que ir a casa de tu abuela, al laboratorio de tu padre.
—Está bien, allá secaremos tu ropa de lo contrario sufrirás de hipotermia.
—Podemos controlar la temperatura de nuestro cuerpo hasta cierto grado de congelación.
— ¡Vaya! Me tienes que contar más acerca de nuestros dones.
Y Eduardo asistió con su cabeza.
Nos dirigimos rápidamente al auto para ir al laboratorio de mi padre, no sé qué pasará después, hoy ha sido un día lleno de emociones fuertes, he pasado de ser un simple servidor público a un servidor planetario o algo así tengo en mis manos una misión la cual no tengo muy detalladas y sin saber a qué nuevos peligros me enfrentaré.

//alex


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