Aullidos del desconcierto

Autor: Mauro Sastoque

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Cuento publicado el 05 de Agosto de 2017


Alguna vez estuvimos todos en la diamantina del paraíso,

volábamos sobre la pradera y gritábamos al infinito

mientras nuestro cuerpo vibraba de felicidad….



En la instantánea del recuerdo,

se pierde lenta mente el anciano que vaga anunciando el fin del discordante y el principio de la tormenta….


En el infierno del poder mal utilizado,

con los dioses del absurdo,

actuando en la comedia trágica.



Observo de reojo a los monos super-humanos que pelean contra el demonio,

mientras los terremotos y fenómenos meteorológicos son creados…….



Millones de humanos, ahora solo extensiones de maquinas.

Las mentes más creativas de la galaxia atrapadas en la esquina del cuarto oscuro.

Indígenas prostituidos se arrastran por la metrópolis.



Señoras y señores:

la guerra fría nunca acabó,

¿Qué conspiración están creando?

¡dioses superhombres!…

¿Qué virus inventaran?

¿Cuántos tendrán que vivir en esclavitud de por vida para que vuestra farsa continúe?


¿Cuántos sicópatas creará para fin de año vuestra televisión?

¿Por qué robaron nuestro aire y secuestraron nuestros territorios?



La enfermedad se llama capitalismo…..

Los síntomas son ambición al dinero, egoísmo, y creerse en una competencia con todo y con todos.



Me encuentro en la instantánea del recuerdo,

en la desgracia de Madame Bovary,

en la pesadilla de Rodion Raskolnikov,

viendo como Meursault nunca se defenderá.

Advirtiendo las ideas de Zarathustra y Sun Tzu tatuadas en todos y todas que corren golpeando y haciendo zancadilla, maravillados de su poder.



Me pego al techo y respiro profundamente,

Len ta men te me descuelgo de la pesadilla,

escupo la gran mentira, quemo libros, apago televisores, vivo como el camaleón siendo soportable con los matices del fuego.



Esta noche soy parte de un cadáver exquisito,

Soy un Haiku radiado en Nagasaki…..

Salto del microsegundo hacia el big bang,

Y recuerdo que soy parte de la novela negra de William Burroughs….

Y entonces nada más ser la quinta oración de la prosa que se pierde en el caos digital…



Canciones de suburbios,

lamentos, aullidos del desconcierto,

el arcoíris en la playa lejana.





Me introduzco en el espejo con el viejo escritor,

No saldremos hasta año nuevo, o quizá no salgamos nunca…..







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