La Dama de Flores (Homo floresiensis, Indonesia). Cuentos cortos de ciencia ficción


La Dama de Flores (Homo floresiensis, Indonesia)

Autor: Ulyses

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Cuento publicado el 29 de Noviembre de 2013


Capitulo 1: DESCUBRIMIENTO
- El contacto de algo frío en el pie desnudo me sobresaltó. Aún amodorrada, me toqué instintivamente los dedos, notando una sensación desconocida al percibirme a mí misma. No conocía el concepto de humedad cuando aprecié el agua escurriéndose de mi mano. Al tacto estaba fría y no podía cogerla, pues se deshacía al intentar atraparla -.

Iba y venía con un rumor constante, un poco más allá, generando un límite difuso a la extensión que representaba el mar, abarcando todo el horizonte.
- Me sentía bien, quizá con un hormigueo en el estómago que aún no sabía identificar como de hambre. El sol me calentaba y disfruté un rato más de aquella sensación -.
- Cerré los ojos y en un instante, el caleidoscopio multicolor desfiló de nuevo ante mis ojos. No entendía su significado pero ante él, me sentía comoda y acompañada -.
- Sin ser consciente, retrocedí al instante en el que era un embrión. En mi retroceso, contemplé la hecatombe que había fulminado a aquel planeta. Experimenté de nuevo, como entonces lo hiciera, una infinita sensación de soledad. Retrocedí más aún, al instante anterior a la explosión, y ví la esfera azul, algo achatada por los polos, que antaño fuera mi hogar y el de 6.000 millones de seres que se habían parecido a mí, aunque ahora yo era diferente. Seguí retrocediendo, y alcancé el estado primigenio de mi nueva esencia. ¿Qué había sido antes de eso?. Yo no lo sabía -.
Tampoco David Bowman conoció qué fue después, tras dormirse sobre la cama de aquella imposible habitación de hotel, surgida de la nada en mitad de las estrellas. El tránsito se había producido, mientras la nave Descubrimiento, abandonada a su suerte, se precipitaba en la atmósfera Joviana.
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Desde el día en que se despertó en la playa junto al monolito, en ocho ocasiones había visto redonda la luz que brillaba en el cielo cuando la oscuridad la rodeaba.
Hoy brillaba también, y mientras jugaba a encontrar un reflejo en la negra superficie del prisma, sintió una punzada en el abdomen. Algo humedeció sus muslos en el instante en el que la punzada se hacia más y más intensa. Gritó de dolor y, estupefacta, percibió cómo algo indefinible se escurría entre sus piernas. Mientras contemplaba moverse a aquella forma, una nueva contracción le advirtió de la inmediata repetición del dolor. De nuevo, un ser semejante al anterior brotó de su cuerpo.
Las dos formas emitieron al unísono un agudo sonido. Durante un nanosegundo, el monolito brilló y un terabyte de información contenida en un pulso laser partió hacia las estrellas. La señal estaba enviada.

Capítulo 2: GENESIS
- Dos seres, iguales pero distintos, salieron de mí. Los miré y no se parecían a los que había visto desde el día de mi llegada. todo en ellos me era familiar, pero su tamaño me desconcertaba. Algo hacía de mí más que una mera observadora, me atraía hacia ellos, a pesar del estridente sonido que emitían. Tomé a uno en mis brazos, y para mi espanto, inmediatamente dejó de sonar. Asustada, lo dejé caer, y de nuevo emitió su chirriante ruido. Dos veces repetí el gesto hasta percibir el efecto producido por mí sobre aquellas criaturas.
- Con su contacto, se acentuó más aquella sensación, que fue indescriptible cuando uno de ellos, con un gesto de ansiedad, apretó su cara contra uno de los bultos que habían crecido en mi cuerpo. En ese momento, un espasmo en el abdomen, parecido a los que antes tuviera, acompañó al calor que invadió todo mi cuerpo. El mismo gesto, repetido por el otro, llenó mi cuerpo de paz, vinculándome a ellos para siempre.

//alex


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