Estelita la estrellita. Cuentos cortos infantiles


Estelita la estrellita

Autor: Fabián Choque Flores

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Cuento publicado el 04 de Febrero de 2013


Hace mucho tiempo, en el hermoso firmamento en donde millones y millones de luces brillantes llamadas estrellas llenaban el oscuro cielo con su resplandor, existía en un rinconcito espacio, una estrella llamada Estelita; Estelita le gustaba mucho divertirse y olvidaba su obligación de embellecer el cielo con su luz con su presencia. Un día, su reina, la gran reina luna muy triste, comienza a llamarla a lo lejos:


-¡Estelita! ¡Estelita! –Llama la reina luna a la inquieta estrella. Estelita va con cierto temor y mientras caminaba en medio de todas las estrellas súbditas, pensaba lo peor.
-¿Llamó usted, mi señora? –Responde Estelita entre titubeos.
-Sí Estelita –Le dice la reina luna con una expresión muy seria –Me han dicho que has estado jugando mucho y no has estado cumpliendo con tus deberes, ¿Es cierto eso? –Le pregunta la reina luna.
-Yo he estado cumpliendo con mis deberes, mi reina –Le responde Estelita.
-¿Segura? –Le pregunta la reina luna con una mirada muy fija.
-Sí, mi reina –Le responde Estelita.
-Recuerda que tienes la obligación de iluminar con tu luz al mundo –Le dice la reina luna a Estelita –Por favor, no dejes de cumplir la orden que se te ha encomendado, ¿Está bien?
-Sí mi reina –Le responde Estelita algo triste.
-Muy bien, puedes retirarte –Le dice la reina luna.
-Permiso–Responde Estelita mientras se retira algo cabizbaja.
(Ya de regreso a su posición, Estelita seguía con el deseo de divertirse sin reflexionar tan siquiera un segundo en lo que le dijo la reina luna; en eso, mientras todas las demás estrellas estaban ocupadas iluminando la noche como era su deber cotidiano, a Estelita se le da por irse y con mucha cautela, se escapa del firmamento).

-¡Qué divertido! –Exclama Estelita mientras corría como una estrella fugaz libre y solitaria – ¡Puedo hacer lo que quiera y no tengo a nadie quién lo prohíba!
(De pronto, la pequeña estrella se detiene y escucha que algo descendía rápidamente, eran sus compañeras, que descendían como la lluvia en invierno).
-¿¡Pero, qué está pasando!? –Se pregunta la asustada estrellita.

Las estrellas, mientras caían, comienzan a gritar desesperadamente hasta que de pronto, una luz comenzaba a iluminar el firmamento y las regresa de vuelta a su lugar. De pronto, a Estelita, al igual que a sus compañeras, la empieza a rodear la intensa luz y se a eleva de una manera veloz.
Finalmente, la luz desaparece y la pequeña estrella se encontraba frente a la reina luna. Muy avergonzada, Estelita no se atrevía a mirarla a la cara, entonces, la reina luna, más triste aún, levanta su carita y le dice:

-Estelita, Estelita –Dice la reina luna algo indignada por su desobediencia -¿Ves lo que pasó por no obedecer lo que se te había mandado?
-Lo siento reina luna –Se disculpa Estelita.
-Tu luz es muy importante para todos y si no irradia, estaremos incompletos –Le dice la reina luna –A partir de ahora, quiero que seas obediente, sabiendo escuchar y acatar lo que se te mande, ¿De acuerdo?
-De acuerdo reina luna, seré buena y jamás volveré a desobedecerla –Le responde Estelita muy arrepentida por lo que hizo.
A partir de ese momento, Estelita fue muy responsable en su labor de iluminar el cielo, sabiendo lo importante que era para sus demás hermanas y aprendiendo una valiosa lección:

“La obediencia buena amiga es, si la escuchas y la realizas con sensatez”

//alex


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