ÔĽŅ El viejo gruŮůn. Cuentos cortos infantiles
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El viejo gru√Ī√≥n

Autor: Dionisio Limon

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Cuento publicado el 05 de Diciembre de 2011


El viento soplaba con fuerza moviendo los √°rboles del parque: varios abetos, dos acacias, dos moreras y unos cuantos falsos pl√°tanos.
El parque era muy peque√Īo, pero dispon√≠a de todo lo que tiene que tener un parque: √°rboles, c√©sped, farolas, muchos asientos, un peque√Īo espacio para el ocio infantil, con su tobog√°n y sus columpios y dos fuentes.

El viejo gru√Ī√≥n mir√≥ por el ventanal del comedor, lugar desde el que se divisaba c√≥modamente sentado en el sof√° la mayor parte del peque√Īo parque.
-¬°Vaya, hoy no hay perros¬° ¬°Malditos animales¬° El viejo gru√Ī√≥n, no es necesario decirlo, odiaba a los perros y por extensi√≥n a sus due√Īos. Desde la altura de su casa, parec√≠a que el suelo del parque era llano como una hoja de papel, pero la √ļnica vez que baj√≥ comprob√≥ que el suelo inclinado no iba muy bien para su cojera. ¬°En este parque s√≥lo se ven perros! Sentenci√≥, y no volvi√≥ a pisarlo.
El anciano vigilaba atentamente el parque a cualquier hora. Observaba si los due√Īos de los perros no cumpl√≠an con sus obligaciones higi√©nicas y entonces comenzaba la funci√≥n:
¬°Sinverg√ľenza! ¬°No sabes que tienes que recoger la mierda del perrucho! ¬°As√≠, as√≠, ponle el morro que chupe bien la fuente para que luego vengan los ni√Īos y chupen tambi√©n!
La verdad que el viejo gru√Ī√≥n en ocasiones llevaba bastante raz√≥n. Muchos due√Īos de los perros no cumpl√≠an con sus obligaciones: No les pon√≠an bozal, no recog√≠an las deposiciones que hac√≠an, dejaban que chupeteasen las fuentes y los asientos, no imped√≠an que orinasen en cualquier esquina del edificio¬Ö
Un d√≠a, el viejo gru√Ī√≥n, al salir de la puerta del piso, coincidi√≥ con los vecinos tomando el ascensor. Vio correteando por el suelo algo parecido a un rat√≥n grande, que se desplazaba de aqu√≠ para all√° como un coche teledirigido. Entraron juntos en el ascensor y no pudo por menos que fruncir el ce√Īo cuando la due√Īa dio un amoroso beso en la boca al peque√Īo chihuahua.
-Vaya (pensó el viejo), lo que nos faltaba.

Hay que conocer los detalles para comprender la actitud del viejo gru√Ī√≥n. De ni√Īo un hijo del viejo gru√Ī√≥n fue operado de un quiste hidat√≠dico, y ese hecho le puso muy en contra de los canes.
Tan famoso se hab√≠a hecho en el barrio el viejo gru√Ī√≥n por su animadversi√≥n a los perros que muchos vecinos se dirig√≠an a √©l con frases como esta:
- Es una verg√ľenza como dejan todo.
- No hay derecho. Había que quejarse al alcalde.
Con la llegada del buen tiempo, el viejo gru√Ī√≥n, que a pesar de la cojera andaba grandes trechos, gustaba pasear por la zona de nueva urbanizaci√≥n, entre el camino de los Royales y la Avenida de Valladolid. Es una zona estupenda para pasear, da el sol permanentemente, porque con la crisis no se han construido pisos pero se realiz√≥ la primera fase de urbanizaci√≥n y hay calles asfaltadas, aceras y jardines.
El viejo cierto d√≠a paseaba su soledad cuando un perro labrador de color amarillo sucio y nariz rosada comenz√≥ a seguirle a distancia. El viejo gru√Ī√≥n se apercibi√≥ de su presencia mir√≥ con cierto desaire y continu√≥ su camino. El perro le sigui√≥ con una mirada triste. El anciano mir√≥ una y otra vez. De haber tenido una piedra a mano se la hubiese lanzado, pero casualmente meti√≥ la mano en el bolsillo y hab√≠a un peque√Īo mendrugo de pan. Se lo lanz√≥, el perro se lo comi√≥ y en sus ojos tristes se advirti√≥ un brillo de agradecimiento. El viejo gru√Ī√≥n se puso contento y una sonrisa apareci√≥ entre las arrugas de su cara. El perro deb√≠a estar abandonado pero ten√≠a alg√ļn cobijo. Al d√≠a siguiente el viejo volvi√≥ por el mismo camino, previamente hab√≠a guardado en una bolsita unos huesos. Su coraz√≥n se alegr√≥ cuando vio a lo lejos al perro que comenz√≥ a seguirle. El hecho se repiti√≥ durante toda la primavera.
No creamos que el viejo depuso su actitud, desde su atalaya, si advert√≠a que alguien no recog√≠a las cacas del perro o lo llevaba sin bozal, segu√≠a gritando como un energ√ļmeno:
¬°As√≠, as√≠ no recojas la mierda, para que pueda revolcarse en ella cualquier ni√Īo! Pero ahora, despu√©s del comentario una sonrisa emerg√≠a en la cara arrugada del viejo gru√Ī√≥n recordando a su nuevo fiel amigo.

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2011-12-05 09:14:36
Nombre: Martha Susana
Comentario: siempre me gustan los cuentos con animales, y si son perros, tan leales, fieles y capaces de sacarnos una sonrisa °mejor!