Ni Fuiste, ni serás. Cuentos cortos románticos


Ni Fuiste, ni serás

Autor: Eduardo R. Galván

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Cuento publicado el 13 de Agosto de 2019


Pienso en los viejos tiempos, una lagrima baja por mi rostro y una sonrisa detiene su paso, fueron buenos tiempos, pero eso bueno, se acabo. Recuerdo la primera vez que quise dejarte, solo llevábamos 2 semanas de ser novios y ya me sentía muy abrumado con esta relación, supe desde ese momento que quizá nunca debimos haber coincidido, pero vi tus ojos y escuche tus ruegos entonces seguimos hasta casi dos años, dos años llenos de buenos momentos, de caricias besos y nuevos amigos en común, pero también llenos de engaños, mentiras, celos y sustos para buscar arrancarme de tu tierno abrazo que ahorcaba mi garganta, quitándome la voz y la libertad. Sinceramente no soy una víctima, podrás haberme engañado, pero la verdadera victima (de haber una) aquí eres tú, si tu el que estaba subrogado a mi “poder” y el que me pedía permiso para esto y lo otro, el que sufría de mis celos y el que solo vivía por y para mí, no es que yo haya sido el único causante de nuestros múltiples conflictos porque al matar tu deseo y libertad yo hacía lo mismo con mis deseos propios y ponías parte tu también de tu calaña, tu búsqueda sin fin de la aprobación de los demás nos llevo a varios desmadres pero quizá ahora veo que fue lo mejor.

También recuerdo la primera vez que rompimos, más bien la única vez que me terminaste, rompiste mi corazón pero lo admito con tanta chingadera que yo te hice, la verdad me lo tenía ganado, te pegue un chicle en el cabello, te asuste muy feo y “perdí” tu anillo favorito, pensando en esto siento aun el nudo en la garganta de aquella vez donde me quise quedar contigo y preferiste decir que no terminando nuestra relación, oh como lloré, y oh como me culpe y oh ¡¿Cómo es que pude aceptar volver contigo?!, ya me había “librado” de ti, pero eso lo elaboré mucho después, quizá esa única vez fue la única que realmente me despertó profunda tristeza y abandono y las demás fueron solo para olvidar. Todavía te veo en la banca después de nuestro “último beso” triste cuando volví para terminar esa tormentosa relación, esa fue la segunda vez y después volvimos ¿Por qué? Porque me gustaba tener poder sobre ti, quizás o quizás porque temía separarme de lo que creí que me completaba, siempre y lamentablemente pensando en ti más que como una persona como un objeto, que aun siento que eres.
La tercera vez fue la más difícil sobre todo por el pancho que hiciste después, ¿tienes idea de lo que se siente ser apuñalado por la espalda? Pues eso fue lo que hiciste con tu disque constelación, sabes que me enteré por mis amigos que ahora también llamas tuyos y sinceramente estoy esperando que te gradúes y te vayas, para siempre de mi vida. Sin embargo la siguiente semana fue la cogedera, como siempre arreglábamos todo, quizá todo un drama y nunca volvimos, nunca, porque aunque recientemente lo queríamos “intentar” yo solo te aclaraba que éramos amigos, que no quería compromisos y que no buscaba una relación y sinceramente no es que estés marrano, que la verdad un poco, si no que es que te dejabas caer todo sobre mí y eso es muy difícil para mí, para mí que nunca de los nunca te deseé.

De eso venía a hablar, se que yo fui en un principio un objeto de tu deseo, en un sentido psicoanalítico de objeto de amor, pero tú, tú fuiste como un objeto cosa para mí, quizás lo vi normal porque andaba con quien se me acercaba y yo nunca busque, pero jamás la verdad sentí eso que siento ahora por este nuevo hombre, aunque sea platónico. A ti te tenía, te hacía mío, me hacías tuyo, era tu novio y eras mi novio, pero eso no es nada realmente, nada más que tratar a alguien como objeto, a él, le deseo y le deseo como nunca he deseado a nadie, le deseo no para tenerlo si no para que me acompañe, para que seamos, en vez de que nos tengamos, para convivir, para amar, para hacerle feliz y no para comprometerme a hacer eso, solo para no estar solo. El hecho de que estoy aprendiendo a estar solo es lo que me detiene de amarle al menos por ahora, tan profundamente que no es una migaja de cómo te “amé”. No, no te deje por él, porque muy sinceramente ya tenía mucho para “dejarte” si no más bien me fui, porque me di cuenta que deseo y es un deseo que no puedo acallar, un deseo que nunca satisficiste ni satisfarás. Y quizás no encontraras ese nuevo amor en quien te digo, pero te conozco y sé que será pronto, si te borre por celos, pero esos celos me han dejado pensando, que te celaba por mi poder sobre ti, y no por un deseo a ti, un poder que nunca fue y ni será, al igual que el desearte y es por eso que te borre, porque fue impulsivo, pero tampoco deseaba mantenerte en mi vida para siempre, cuando al simple verte, me enferma el pensar que lo hicimos tantas veces y al verte no puedo evitar recordar con culpa y nostalgia esos periodos donde me hacía pendejo y fingía ser feliz, hasta lograrlo, sinceramente te deseo lo mejor y lo peor, bien extremista como siempre he sido, y lo mejor es que ni te topes en mi camino, quédate con ese nuevo bato al que borraste y volviste a agregar y si realmente era yo tan importante ni la solicitud de amistad vi llegar, ¿sabes? Que mejor que ser desconocidos porque después de todo esto me siento mareado, solo pienso en él ahora y tu eres solo un gran lamento que podría considerar error, te agradezco por todo tu amor, haya sido sincero o haya sido una mierda por cómo me idealizabas y todo esas cosas que me decías, pero ahora he visto que hay quienes les puedo decir lo que te decía o cosas más bellas, sin sentirme sucio por saber que no es verdad, hay quien si deseo, hay quien si amo y ese no eres tú, ni fuiste, ni serás.




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