Otros cuentos

 

Principal

 

Infantiles
Ciencia-ficción
Fantásticos
Terror
Policíacos
Románticos
Humor
Otros
Todos los cuentos

 

Envía tu cuento

 

Los Autores

 

Contacta

 

Páginas de interés

Otras páginas



Fotomontajes personalizados

 

 

 

 

Flor de Almendro y Granadina

Fernando Puma


(16 puntos / 4 votos)


Érase un poeta de los floridos; un poeta tierno y sencillo que tenía el alma llena de aromas y el cuerpo flojo, por causa de la poesía y de unos amores locos.
Su novia era rubia como las espigas secas y atolondrada como un murciélago, por causa del amor y de los versos de su poeta.
Ambos vivieron tranquilos durante el invierno; pero llegó la primavera, se pintaron de flores los campos y el amante versificador lanzó sobre su novia el primer parto de su numen.

Era una tarde muy plácida del mes de septiembre. Amadeo y Casilda se hallaban juntos y solos en una habitación de la casa de ella.
Hablaban de la composición que un día antes le había dedicado.
—¿De modo que, según tu opinión, yo soy una flor y tú otra? –decía Casilda.
—Justo, tú eres una rosa y yo un clavel reventón.
—¡Ay! ¡Me das miedo Amadeo!
—¿Por qué? ¿Por lo de reventón? No temas, esa es la cualidad de la flor. Reventón viviré siempre sin reventar del todo.
—¡Oh!, me has quitado un peso de encima
—¿No conoces la historia de los amores de Granadina y Flor de Almendro?
—Cuéntamela.
—Pues, allá va. De un granado viejo, agrio, matrimoniado o injerto con una rama de granado dulce, nació la bella Granadina. El padre vivía en el tronco; la madre en la cruz del árbol y Granadina en la más tierna rama del árbol.
—¡Qué bonito es todo eso!
—Junto al granado crecía un almendro lindísimo; y cuando éste estuvo en flor, una de ellas, la más hermosa, se quedó prendada de la viva flor de Granadina.
—¿Y se amaron las dos flores?
—Con pasión terrible; con la misma pasión que nos amamos tú y yo.
—¿Y los padres no les molestaban?
—¡Quía! El padre de Granadina era un tronco lleno de grietas y la madre no se acercaba jamás a los enamorados.
—¡Qué bien estarían!
—Al principio sí. Pero después comenzaron a sufrir, ella desde arriba y él desde abajo. Mas, el almendro creció, la rama de Granadina se estiró un poco, y un día de viento fuerte se juntaron las dos flores; las ramas del Almendro se entrelazaron con las del Granado, y Flor de Almendro y Granadina quedaron unidos en fuerte y amoroso abrazo, del que jamás se separaron.
—¡Magnífico final! –gritó Casilda, palmoteando alegremente.
—¿Y qué ves tú ahí?
—Toma, pues yo veo todo lo que tú has contado.
—Entonces, yo veo mucho más.
—Ahora sí que no te entiendo.
—Yo veo que nosotros estamos en la misma situación que Almendro y Granadina. Ya no falta más sino que el viento sople para que nos juntemos.
—Pues mira, no había caído en semejante cosa. ¿Quieres que abra el balcón?
—No hace falta. El viento que nosotros necesitamos es el de nuestras pasiones. ¿Sientes el soplo avasallador que derriba obstáculos pueriles?
—Yo no siento nada de eso Amadeo.
—Porque no me amas.
—¿Que no te amo? ¡Ay! Ya parece que los vientos me soplan hacia ti.
—Ven, ven amor mío juntemos nuestras ramas como las flores de la historia, y démonos el primer beso y el primer abrazo.
—Pero, ¿y mi padre?
—Tu padre es el tronco lleno de grietas.
—¿Y mi madre?
—Tu madre es la rama gorda que no se mueve de su sitio.
—¡Ay, Amadeo!
—Llámame clavel reventón, que eso me gusta más.
—¡Ay reventón de mi vida!
—¡Ven a mí rosa olorosa del mes de septiembre!
—¡Ahora, ahora noto el soplo; abrázame con tu rama!
—¡Oh, mi rama... acerca tu flor!... ¡Ay rosa de mi alma!...

No pudieron continuar, porque el padre se presentó con una estaca gritando:
—Todo lo he oído, grandísimo pillo... ¡Toma rosa... y toma tronco!
Y la terrible paliza terminó el cuento, deshojando a la vez al clavel y a la rosa.



Vota este cuento:

¿Te ha gustado este cuento? Deja tu comentario aquí (Nota: Para poder dejar tu comentario debes estar registrado.
Todavía no lo estás? Hazlo en un minuto aquí)

 

Nombre:

email:

Contraseña de usuario:

Comentario:

 

Últimos comentarios sobre este cuento