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Último cuento publicado

La habitación

Stuka


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Desperté una mañana sin saber porque mi cabeza no se sentía en su lugar, dolorido me incorpore para comenzar la rutina de todos los días, mire el reloj despertador que reposa al lado de mi cama, y extrañamente marcaba las 3:00 AM, con un pequeño resplandor que atravesaba mi ventana, dubitativo me asome a ella para corroborar la muerte de las doble AA que yacían en el ataúd de cronos, para sorpresa personal, la luna estaba en su máximo esplendor, arriba en el cielo dominando el hemisferio.
Menuda sorpresa al asumir que el insomnio me había jugado una mala pasada, allí comprendí que el desvelo es cosa de mortales y generales. Ya despierto decidí continuar con la santa rutina de todos los días; asaltar la heladera.
Arrinconado sobre la pared del dormitorio resolví arrastrarme hacia el living, haciendo una parada rápida por el baño, continué mi exploración hacia la cocina, como había resuelto el toilette fue la primera parada, el inodoro a lo lejos percibió mi presencia sin levantar la tapa deje que el Napalm incendie su interior, duro un minuto aunque extraño para mi, pues escalofríos subieron por mi columna como hielo sobre la espalda, directo hasta la medula, como si alguien estuviera observándome, gire la cabeza un par de veces sin éxito, ya que vivía solo no tendría sentido que alguien estuviese en mi domicilio, reste importancia al hecho y consumé el acto urinario.
- Al lavabo!
Me dije a mi mismo con gran entusiasmo, mire al espejo y dije
- Todavía tengo juventud.
Al agacharme para mirar presentí un suspiro en el cuello, el cual me alteró, me congelé unos segundo cuando elevé la mirada observé en el espejo un rostro famélico casi cadavérico, cuando comprendí lo sucedido mis piernas fallaran en el balance y caí inmediatamente al piso, pataleando me arrastre hasta quedar encerrado entre el inodoro y la bañera, poco a poco los brazos de este espectro salían del espejo, asomo el torso, su nuca se apoyaba sobre la espalda casi imitando a un contorsionista, se detuvo y d repente la cabeza se dispara hacia el frente y con un grito agudo esboza
- eres mío, grito la figura, seguido por un chillido como un cerdo cuando es atrapado por su futuro asesino.
Cerré mis ojos y cuando los abrí, había desaparecido, luego de unos segundos me incorporé sin comprender que había sucedido, lave mis dientes y procedí a la cocina. Una duda me detuvo en la puerta del sanitario, la oscuridad.
Atravesar el living no iba a ser fácil, pues la oscuridad parecía no tener fin, jamás la habitación me pareció tan grande, avance unos pasos aunque un pequeño viento detuvo mi marcha, inmóvil espere que la calma vuelva a mí ser, continué. Alcance el interruptor de luz, como una predecible película de terror fallo. Recordé que el foco estaba quemado hacia unos días y no lo había cambiado, ya en marcha decidí avanzar por esa inmensa oscuridad, seguía y seguía y por algún motivo no alcanzaba la puerta de la cocina, sonidos extraños como léxicos que no comprendí hacia ruido en mi cabeza.
Susurros, suspiros, pequeñas risas abrumaban mis oídos, sin comprenderlo decidí restar importancia a ello y continuar, de repente, tuve la sensación de que no avanzaba recto sino hacia abaja, con una caminata difícil, sentía que de a poco me acercaba a una pendiente, el pánico ingreso en mis piernas y con sutileza avance lentamente paso a paso, hasta que de repente, paso en falso y comencé a caer entre gritos, risas y lamentos, sentía como miles de ojos se posaban en mi, y como manos, afiladas como cuchillos desgarraban parte de mi piel, una boca gigante parecía esperarme al final, colores rojos, azules y matices de negros decoraban mi caída.
El concreto de las baldosas me devolvieron a la realidad, tropecé y la caída parecía interminable, ya incorporado seguí avanzando, con susto y mucha duda, el suelo empezó a ablandarse como si faltara el piso y hubiese sido reemplazado con tierra, de a poco mis piernas empezaron a cansarse y cada paso parecía enterrarme como si mi cuerpo pesase más de la cuenta, primero mis pies quedaron bajo tierra, con las manos me arrastre, extrayendo uñas de la carne hasta el punto en que mi cuerpo decidió abandonar, tome el último sorbo de aire, pues mi cuerpo estaba totalmente sumergido en la tierra, así alcé mi cabeza y vislumbre una lapita y un epitafio poco augurios, “aquí yace el sórdido espectro Martín, ser indeseado en la humanidad, volvió a donde pertenece, abajo. Eres mío”
Volví en sí y rompí en llanto, sin entender que sucedía decidí continuar, a mitad de camino (supuse) no hay vuelta atrás. Transpirado, sucio y temeroso, avance, tembloroso sospeché que alguien me seguía, a paso veloz comencé a correr mirando atrás inultamente sucesivas veces esperando encontrar algo, gire al frente por última vez y ese espectro me esperaba, grito y me golpeo fieramente que mi alma pareció desprenderse de mi cuerpo, avanzó hacia mi gritando y agitando los brazos, yo perdido no supe hacia dónde dirigirme, como en el baño cerré los ojos y cuando los abrí, estaba sentado en el medio de la sala con la puerta de la cocina adelante, mire atrás, adelante y a ambos lados, nada. Me incorpore catatónico avance unos pasos y sentí un pequeño susurro, lentamente gire la cabeza y ese rostro infernal me miro fijo, con ojos negros y cabello blanco, sostenía un cuchillo en la mano, con susto pregunte quien era, sonrió con gesto amenazador y embustió contra mí persona, atravesando mi pecho de punta a punta, un ardor recorrió mi cuerpo y un grito deseando la muerte explotó, de rodillas al suelo la figura espectral se reía a carcajadas, burlándose y maldiciendo en lenguas que no comprendí, los ojos por inercia se cerraron, todo desapareció.
Me incorpore y sin mirar, avancé hasta la puerta de la cocina, abrí la misma y cerrándola velozmente apoye mi cabeza sobre la madera, me senté, y respire aliviado.
Respirando un tanto más calmo tome un vaso y me serví un tanto de leche (para reconciliarme con Morfeo según los antiguos) nada extraño ocurría, así con calma, comprendí que quizás todo era alucinación, con temor Salí nuevamente hacia el living y ahí estaba la oscuridad esperándome, cerré los ojos pero esta vez no ocurrió nada, probé nuevamente y nada, asustado, recorrí por mi mente un mapa visual del camino y avance con los parpados clausurados, sin chocar con nada llegue hasta el baño, palpando paredes entendí que estaba cerca de mi dormitorio, allí me dirigí con los ojos abiertos, abrí la puerta y viendo mi cama di el primer paso hacia el sueño eterno, cuando… una mano toma mi pie derecho y sin tiempo a reaccionar me arrastra velozmente, grito y pataleo pero sin éxito quedo varado en el páramo del living, rodeado solo de oscuridad, voces desde diferentes ángulos se acercar a mí, miles de manos me rompen la ropa, y como clavos en las pareces insertan sus dedos en la carne, siento como de a poco juegan con mi piel arrancándola lentamente, grito una y otra vez, mi cuerpo es desmembrado hasta que solo quedan huesos, deseando la muerte y con un grito profundo, mis ojos se abren repentinamente, pienso y al mirar a los costados el despertador sonaba y sonaba, marcando las 6:00 AM. La paz me invade y pienso solo fue un sueño, me incorporo y me dirijo a la ventana abro y el sol en su máxima brillantez espera ser saludado, calmo y con paz me dirijo al baño para comenzar la rutina de siempre, ausencia de oscuridad en toda la casa, el inodoro y el lavabo, sin escalofríos, realizo todas las acciones aunque dubitativo y caso asustado, me levanto para ver el reflejo del espejo… nada calma y serenidad en mi ser. Abro la ducha, me despojo de la remera, cuando… observo un hueco en la misma casi en el medio, mancha roja a su alrededor, si como… como un cuchillo, abro los ojos y la oscuridad me invade nuevamente. Desde aquella noche la oscuridad me rodea y nunca logro salir de la habitación.


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