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Cartas marcadas
Lucía Caetano
 (147 puntos / 37 votos)
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"Tengo que hacer algo-me dije. No puedo dejarla sufrir así".
Mi tía Teresa había llegado a casa a pasar las vacaciones hecha un paño de lágrimas. Las compañeras del hospital donde trabajaba desde que era joven le estaban haciendo la vida imposible, Incluso había pensado en dejar el trabajo. Las chicas-todas jóvenes, pensaban que a mi tía, ya entrada en años, no le gustaban los hombres y que era una especie de solterona-lesbiana.
"No es justo-me repetí. Tengo que hacer algo". De repente, en mi cabecita de 14 añitos apareció una idea genial y corrí a buscar a mi tía para contarle mi plan.
"Hay que conseguirte un novio, tía-dije.Me miró asombradísima. "Un novio de mentira", añadí. Un gesto de alivio se instaló en su cara.
Yo tenía una sortija de oro que me habían regalado en un cumpleaños y mandé grabar en ese anillo un nombre serio y varonil: Ernesto. Después quedamos en que yo le escribiría unas cartas de amor y se las enviaría directamente al hospital. El resto tendría que hacerlo ella.
Terminadas las vacaciones, mi tía regresó a su trabajo. Allí, cuando se sentía observada, miraba por la ventana en actitud soñadora y mostraba una alegría que nadie le había visto antes. Sus compañeras que notaron enseguida el cambio, comenzaron a interrogarla. "Estoy prometida-les dijo mi tía mostrándoles el anillo. Ernesto me quiere mucho. Pronto nos casaremos".
Sus compañeras se quedaron estupefactas. "Pobre Teresa-dijeron, nos hemos equivocado contigo".
Mi tía las miró por encima del hombro. "Sí-dijo. Y me habéis hecho mucho daño".
A partir de ese día el comportamiento de las chicas cambió. Incluso comenzaron a regalarle cosas para el ajuar.
Cuando comenzaron a llegar las cartas de Ernesto-es decir, mis propias cartas, todo se volvió aún más real. Eran cartas de amor puro y palabras románticas. Mi tía, siguiendo las instrucciones que le había dado, al pie de la letra, se las dejaba leer a algunas compañeras. En una ocasión, una de ellas le comentó: "¿No te parece un poco afeminada la letra de tu novio?"
Mi tía reaccionó con una rapidez de la que normalmente carecía. "No empecemos otra vez-dijo. Ya me hicisteis bastante daño". La chica enmudeció, le pidió disculpas y así se cerró la primera crisis.
Mi tía seguía recibiendo cartas de Ernesto a la vez que iba llenando un baúl de regalos para el ajuar. Con esto último, desde luego, no habíamos contado. Con el paso del tiempo, las chicas comenzaron a preguntar que para cuándo habían fijado la fecha de la boda. "¿Nos invitarás, verdad?", insistían. "Claro, claro", afirmaba mi tía sin saber dónde meterse. Esa misma tarde, me escribió contándome lo que pasaba. "Tranquila, tía-le escribí. Continúa la farsa que ya pensaré algo". Pero, ¿qué podíamos hacer? Quizás la historia se nos había escapado de las manos...
Puse en marcha mi cerebro y pensé y pensé hasta que creí encontrar la solución. "Hay que matar a Ernesto-me dije. Pero de un modo que nadie sospeche de nosotras".
En la siguiente carta, Ernesto mencionaba que se sentía enfermo y que iba a hacerse unas pruebas. A partir de esa carta-que dejó leer a una compañera como habíamos convenido-un gesto de preocupación se instaló permanentemente en su rostro. Por lo menos, mientras andaba presente alguna de las chicas. A veces, incluso dejaba caer alguna lágrima. Creo que ella misma se sorprendía de lo buena actriz que podía llegar a ser. Las cartas de Ernesto llegaban ahora más tardíamente y con malas noticias: los médicos no daban con la enfermedad que lo estaba consumiendo. De repente, un día, Ernesto dejó de escribir y mi tía supo que había llegado el momento de representar el último acto. Entonces, con todo su potencial de gran artista, les contó a sus compañeras que su novio había muerto, llorando a moco tendido y lamentando tener que ser una solterona el resto de su vida. "Jamás querré a nadie como a Ernesto", sollozó.
Fue tan efectiva que incluso la directora del hospital le dio un permiso de quince días para que pudiera asistir al funeral y recuperarse del penoso trance. Esos quince días los pasó mi tía descansando y relajándose en nuestra casa del campo.El plan había salido mejor de lo que podíamos haber soñado. No era extraño. Jugábamos con cartas marcadas, aunque fueron hermosas cartas de amor y no naipes.
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Últimos comentarios sobre este cuento
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Fecha: 2010-05-11 02:21:09 Nombre: Cori email: coriborrell@emailcristiano.com Comentario: Muy bueno el cuento Lucía...!!!
Me gustó... me encanta conocer la historia de las personas a las que quiero... jeje, es una hermosa manera de ver lo bueno que hay en ti...
Un cálido abrazo y dulce beso, te mando...
Bendiciones...
Fecha: 2010-05-03 02:38:18 Nombre: Reimnr Luxardo email: r.Luxardo@gmail.com Comentario: Este cuento, es algo triste, y el final, como que, quiere simbolizar algo más allá, un noseque. Ese "jugabamos con cartas marcadas", no se que es lo que tien, que, como que me quiere decir algo más. No obstante, mi baja puntuación, es porque, no lo entendí, para nada.
Fecha: 2010-04-30 04:20:44 Nombre: Marlucy Caetano email: marlucyw@hotmail.com Comentario: De algún lado tenía que heredar la "vena escritora". Ya te he felicitado vía e-mail, y ahora que puedo lo hago por aquí. Y lo mejor de todo, es que este cuento ¡está basado en hechos reales!
Fecha: 2010-04-29 09:29:38 Nombre: Carlinhos email: carlos-lima83@hotmail.com Comentario: Muito interessante este conto, tem algo de ingênuo e é muito gostoso de ser lido. Parabéns e continue escrevendo hein! Bjos!
Fecha: 2010-04-27 04:08:33 Nombre: Lucia Caetano email: luciadulcesonrisa@hotmail.com Comentario: Muchas personas están reclamando, pues votaron e hicieron el comentario, pero no ha salido grabado,tanto en ese cuento como en el de Mariana Caetano, que es mi hija; creo que hay algún problema, pedimos una solución, por favor.
Fecha: 2010-04-26 17:53:27 Nombre: Martha Susana email: marthamana@gmail.com Comentario: Luciaª! muy bueno tu cuento! me encanta encontrarte en esta página!... Chiquita
Fecha: 2010-04-26 10:43:16 Nombre: Neide Ferreira email: neideferreira@hotmail.com Comentario: Enhorabuena, Lucia! Muy interesante y entretenido!
Un abrazo
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