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El día que decreció cien mil veces mi tamaño
Mariana Lucía Caetano Caetano
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El día que decreció cien mil veces mi tamaño...aún lo recuerdo. Y cada vez que me viene a la mente siento escalofríos.
Era una noche fría y lluviosa. Yo estaba muy cansada, y no tardé en despedirme de mis padres y subir a mi habitación. No conseguía dormir, como de costumbre, y para intentar conciliar el sueño cogí un libro de la estantería que tengo desde hace años u que nunca antes había leído. El título era un poco raro; de ésos que llaman la atención: "Dios y yo". Leí la parte de atrás para saber de qué trataba. Era algo parecido a un diario, en el que un niño llamado Igor contaba las conversaciones que tenía con Dios todas las noches. "¡ Qué absurdo!", pensé. "¡Dios no existe! Este librito es ideal para el que tenga insomnio; ¡seguro que se queda dormido de aburrimiento!"
Comencé a leer lentamente, y poco a poco, fui cerrando los ojos sin darme cuenta. Ojalá no lo hubiera hecho...
Me desperté sobresaltada. Ya era de día y los rayos del sol entraban por la ventana. Me molestaba que la luz me diera directamente en la cara, así que traté de incorporarme. Cuando lo hice, el susto que me llevé fue gigantesco. ¡La cama era extremadamente grande! ¿o yo extremadamente pequeña?
Como pude, bajé hasta el suelo y corrí hacia la puerta. No sabía que mi habitación tiviera tantos kilómetros. De pronto, alguien entró. Era mamá. No parecía sorprenderse de no verme en mi cama. Ni siquiera se percató de mi presencia. Se movía de un lado para otro, cosa que no es normal en ella. Intenté hacer que me viera, y creo que no hace falta decir que no lo conseguí. Apenada, bajé las escaleras. ¡Tardé bastante en hacerlo! Pasaron las horas y nadie preguntó por mí, a pesar de saber que había dormido en casa, y me extrañó mucho. Creo recordar que tampoco mencionaron mi nombre. Varias veces traté de advertirles de que estaba allí, sin resultado alguno. Me sentí tan impotente...
¿Es que no les importaba? Seguían comportándose como si nada, y lo que más me dolió era que no me echaban de menos en absoluto. No hay palabras para explicar la soledad que sentía, a pesar de estar rodeada de gente.
¿Cómo podría comunicarme con ellos, si ni siquiera se acordaban de mí?
Cansada de que me ignoraran de esa manera, comencé a gritarles: "¿pero, qué os pasa? ¿es que me habéis olvidado? Aunque no me veáis, ¡¡¡estoy aquí!!! ¿por qué me hacéis esto?
De repente oí a lo lejos una voz: " Hija, despierta..."
¡ Era mi madre! Abrí los ojos lentamente, y la vi frente a mí. Tenía los ojos como platos. Me dijo que me oyó gritar desde el salón y vino corriendo para ver qué había pasado. Estaba empapada en sudor. ¡Todo había sido un sueño! ¡Un sueño absurdo!
Le dije que no se preocupara, que estaba bien. Mientras la veía alejarse tranquila hacia la puerta, se me escapó una sonrisa. ¡Qué alivio sentí al ver que todo había vuelto a la normalidad!
Miré al suelo un momento. Ahí, tirado, estaba el librito que leía antes de quedarme dormida. Con curiosidad, eché una ojeada a la última página, y leí en voz alta: "Querido Igor, te comprendo perfectamente. Yo también me siento solo muchas veces. Por el hecho de ser invisible, las personas me ignoran totalmente, y algunas se ponen hechas una furia si mencionan mi nombre. ¿Sabes tú por qué hacen esto? ¿Porqué me hacen sentir como algo infinitamente pequeño?"
Me quede helada. Esas palabras me sonaban. Cerré el libro y lo puse en su sitio. Pensativa, me senté en mi cama preguntándome lo que miles de personas se preguntan hoy día: ¿será verdad que Dios existe y nosotros, que nos juzgamos tan inteligentes, ignoramos esto? Quizás la respuesta nos pueda sorprender...
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Últimos comentarios sobre este cuento
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Fecha: 2010-05-10 09:59:50 Nombre: Cori email: coriborrell@emailcristiano.com Comentario: Muy bueno el cuento... Me ha encantado...
Realmente bueno y original... Bien hilado...
Estoy de acuerdo con tu comentario Lucia... jeje...
' Tenéis mucho talento... ' Ánimo y a seguir...
Un cálido abrazo y besos a las dos...
BENDICIONES... !!!!
Fecha: 2010-04-30 04:27:15 Nombre: Marlucy Caetano email: marlucyw@hotmail.com Comentario: Gracias a todos por sus felicitaciones y ánimos. Respondiendo a su pregunta, Carlos Alfonso, no le diré en qué, sino en quién creo. Jesucristo. Y les dejé esta pequeña moraleja para hacernos meditar en una verdad muy importante:lo real es algo más que lo que se ve o se toca.
Saludos cordiales.
Fecha: 2010-04-29 09:32:08 Nombre: Carlinhos email: carlos-lima83@hotmail.com Comentario: Parabéns Mariana pelo seu conto. Que você continue escrevenso sempre hein!
Fecha: 2010-04-26 10:51:06 Nombre: Neide Ferreira email: neideferreira@hotmail.com Comentario: Ah, chica, chica. Esos talentos, que son tantos! Un gran abrazo.
Fecha: 2010-04-21 17:36:05 Nombre: Carlos Alfonso email: marty0327_@hotmail.com Comentario: hola mariana, buena moraleja espiritual...me pregunto exactamente ¿ EN QUE CREES TU?
Fecha: 2010-04-21 10:41:45 Nombre: Lucía Caetano email: luciadulcesonrisa@hotmail.com Comentario: Me ha gustado muchísimo, y independiente de ser mi hija, Mariana es una joven escritora con mucho talento.
Fecha: 2010-04-21 05:01:50 Nombre: Martha Susana email: marthamana@gmail.com Comentario: Mariana! es muy bueno el cuento, me encantó encontrarlo aqui! cariños
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