La última chispa resiste. Con un estertor se sacude el sudario de cenizas y brilla incandescente. Sus compañeras yacen opacas de vida. Cuerpos fríos y oscurecidos donde antes imperaban la luz y el calor. ¡Cómo jugó desde el sótano hasta el altillo! Voló, tejió doradas filigranas, descubrió el oculto interior de las cosas, guardó silencio sobre las cartas atesoradas en el cajón secreto del escritorio, se deshizo de trastos innecesarios. Una sirena anticipa la llegada de su adversario. Desalojada del desván, baja hacia los dormitorios, derriba barandas, enrolla empapelados y se refugia en el sótano. Inquietantes pasos se acercan a su guarida. El temor la hace refulgir. Una pesada bota le cierra los ojos.
//alex
Cuento publicado el 17 de Abril de 2010
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