¡Gracias Elias!. Otros cuentos


¡Gracias Elias!

Autor: Martha Susana

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Cuento publicado el 16 de Abril de 2010


Gracias, Elías...
Cuando ya creíamos que no vendrían más hijos, cuando Ariel y Rodrigo ya habían comenzado el colegio primario... llegó la noticia de la venida de Elías, que, como no eran época de ecografías, no nos enteramos ni de su sexo, (a pesar de desear tanto a una niña...)
En aquella primavera, tan hermosa, volvía a enfrentarme con la alegría de vivir que había estado perdiendo poco a poco... pero, lentamente consolaba mis pesares, y me iba reconciliando con esa vida nueva, difícil, si, pero, vida, al fin... En aquella mañana en que volvía a escuchar a los pájaros en sus nidos, revolotear en la azotea, comiendo las migajas del mantel, volvía a reconocer que todo era digno de ser vivido... Fue justamente en aquella mañana que el mundo comenzó nuevamente a derrumbarse a mí alrededor... Ariel, ese hermoso muchachote, grande y fuerte, que me levantaba en sus brazos cuando protestaba yo, al verlo hacer giros y piruetas con su discutida moto, equivocó, tal vez, un cambio, patinó el endemoniado vehículo, o no se que pasó... solo sé que Ariel, mi hijo mayor, con sus apenas 21 años cumplidos, con su autoproclamada mayoría de edad quedó preso de su pasión por las motocicletas, y partió dejándonos sumidos en la peor de las tragedias... Rodrigo, el segundo de nuestros hijos, con todo su dolor a cuestas, tuvo que soportar todo lo que nosotros, sus padres, dijimos, lloramos, nos enojamos, nos culpamos, como si él hubiese tenido algo que ver en todo esto... Se alejo, o tal vez lo dejamos solo, en medio de nuestro dolor, fuimos injustos, padres intolerantes, ajenos a su sufrimiento, a su pérdida tan grande como la nuestra...

Se volvió taciturno, parecía mayor, casi no hablaba, contestaba con monosílabos... desvió su camino, y la ceguera del desconsuelo no nos dejó ver hacia donde iba su vida... Otra vez la tragedia, distinta, pero otra vez... Primero un lugar de recuperación, la segunda un hospital, la tercera la... cárcel... una vez, dos... tres... implacable la condena...

Hoy continúa, mala conducta, otra condena, nos desprecia, tiene razón, no nos quiere ver, ya no, no le hacemos falta, cuando pudimos no lo ayudamos, solo pensamos en nosotros, en nuestro gran dolor, ahora es tarde...
Ahora sólo nos puede salvar un Ángel que nació con el estigma de sus ojitos achinados, ese Ángel que cuando nació nos oscureció la visión de la vida…No sólo por no ser niña, sino por que la ignorancia de saberlo diferente, hizo que derramáramos lágrimas de dolor… Ese Ángel que nos enseño que el sufrimiento no pasa por ser cómo somos, sino por los errores que cometemos, porque ese Ángel, que es el único que extiende sus brazos hacia nosotros... el único que reclama nuestras pobres caricias mustias, de nuestras desesperanzadas vidas... Ese ángel que en el momento de nacer fue nuestro mayor desencanto, es hoy quien desde su maravilloso corazón nos pide que volvamos a vivir, y ni siquiera lo hace por él, ya que tiene para darnos un amor tan grande que suple, con creces, todas las falencias del nuestro... Elías, con su síndrome a cuestas nos enseña el camino... nos ayuda a esperar por la salvación de Rodrigo... es el único vínculo sano que tenemos hoy... Por eso, gracias, Elías!...

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2010-04-18 14:04:53
Nombre: Carmen
Comentario: Un relato agridulce, Martha, que rescata el sentido de la reparación a través del amor y la comprensión.


Fecha: 2010-04-17 07:15:10
Nombre: Martha Susana
Comentario: Gracias a DIos, es sólo ficción aun cuando ha de haber nacido de algun recuerdo. Gracias, Antonio por su comentario sobre los puntos suspensivos. Tiene usted razón.


Fecha: 2010-04-16 17:41:13
Nombre: tomi martinez
Comentario: Triste relato. Como dice César, desgarrador.Sobre todo si una situacion parecida ha pasado rozando tu vida, o peor aún, si te ha tocado de lleno.Un abrazo.


Fecha: 2010-04-16 15:31:06
Nombre: César Muñoz.
Comentario: Bueno Susana... Prefiero con creces los comentarios en vez de la puntuación. Uno aprende muchísimo más y el vizconde tiene un verbo convincente que denota propiedad. No fuí capaz de calificar este relato (que no cuento). Por atípico, desgarrador y aparentemente, real. Saludos a tí y a Antonio.


Fecha: 2010-04-16 06:09:44
Nombre: Antonio
Comentario: La historia, si bien cruda pertenece a una realidad que existe. La duda es si es un relato, o un hecho verídico, pues la voz narradora así lo muestra. En cualquier caso, creo que lo peor que puede hacer un escritor, es el uso indiscriminado de los puntos suspensivos, que la regla dice, deben ser usados para generar suspenso, mas los escribas lo utilizan cuando no saben que escribir, dejando al lector con un vacío de interpretación.
En lo personal, y es mi opinión y no un juicio de valor, los puntos suspensivos desmerecen al texto y al autor, pues considero que es un recurso de pocas luces y me gustaría que el autor que los use en demasía, pruebe de corregir un texto eliminándolos y que compare.
Este recurso de los puntos suspensivos es un hecho muy repetido en los expositores de este sitio. Una lástima.