El choque social visto como algo normal por la sociedad. La nada es su mayor riqueza.
Sin techos, mendigos, vagos, miserables, vagabundos... de varios nombres ellos son llamados.
Deambulando por la existencia... errantes. Llevando trastos, sucios, fétidos, apartados de la sociedad, pidiendo limosnas, pero preferirían un trabajo. Cada uno tiene una historia que contar, sin embargo, el pasado está cerrado en un libro sin paginas en blanco. Ninguna perspectiva, vagando día a día.
El choque social visto como algo normal por la sociedad. La nada es su mayor riqueza.
Sin techos, mendigos, vagos, miserables, vagabundos... de varios nombres ellos son llamados.
Deambulando por la existencia... errantes. Llevando trastos, sucios, fétidos, apartados de la sociedad, pidiendo limosnas, pero preferirían un trabajo. Cada uno tiene una historia que contar, sin embargo, el pasado está cerrado en un libro sin paginas en blanco. Ninguna perspectiva, vagando día a día.
Todos pasan lejos de ellos pues piensan: "¡Son ladrones!" Sin embargo, ha sido la vida que les han robado la integridad, la ciudadanía. ¿O habría sido el destino?
Sin casa, viviendo por las calles, debajo de viaductos, durmiendo debajo de las marquesinas, plazas, donde sea posible.
Su principal enemigo es la noche... tinieblas...
En el invierno, el aullido del viento les murmura la injusticia social. Hojas secas vuelan sobre ellos... gesto de burla.
El polvo se pega en sus cuerpos, bloquea la memoria. Ya no logran hojear el álbum de sus recuerdos felices.
Llovió sobre ellos, se transformaron en lodo. Tiemblan encogidos, envueltos en si mismos, aprietan los dientes, las manos y los pies, queriendo resistir, sobrevivir.
En la niebla intentan visualizar el pasaje en el tiempo, donde lo mejor de sus sueños se perdieron. Pero, intento inútil: necesitan ayuda para encontrar la salida de este laberinto.
//alex
Apartados de la sociedad
Autor: Rosimeire Leal da Motta
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Cuento publicado el 08 de Octubre de 2007
Sin techos, mendigos, vagos, miserables, vagabundos... de varios nombres ellos son llamados.
Deambulando por la existencia... errantes. Llevando trastos, sucios, fétidos, apartados de la sociedad, pidiendo limosnas, pero preferirían un trabajo. Cada uno tiene una historia que contar, sin embargo, el pasado está cerrado en un libro sin paginas en blanco. Ninguna perspectiva, vagando día a día.
Sin techos, mendigos, vagos, miserables, vagabundos... de varios nombres ellos son llamados.
Deambulando por la existencia... errantes. Llevando trastos, sucios, fétidos, apartados de la sociedad, pidiendo limosnas, pero preferirían un trabajo. Cada uno tiene una historia que contar, sin embargo, el pasado está cerrado en un libro sin paginas en blanco. Ninguna perspectiva, vagando día a día.
Todos pasan lejos de ellos pues piensan: "¡Son ladrones!" Sin embargo, ha sido la vida que les han robado la integridad, la ciudadanía. ¿O habría sido el destino?
Sin casa, viviendo por las calles, debajo de viaductos, durmiendo debajo de las marquesinas, plazas, donde sea posible.
Su principal enemigo es la noche... tinieblas...
En el invierno, el aullido del viento les murmura la injusticia social. Hojas secas vuelan sobre ellos... gesto de burla.
El polvo se pega en sus cuerpos, bloquea la memoria. Ya no logran hojear el álbum de sus recuerdos felices.
Llovió sobre ellos, se transformaron en lodo. Tiemblan encogidos, envueltos en si mismos, aprietan los dientes, las manos y los pies, queriendo resistir, sobrevivir.
En la niebla intentan visualizar el pasaje en el tiempo, donde lo mejor de sus sueños se perdieron. Pero, intento inútil: necesitan ayuda para encontrar la salida de este laberinto.
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