Otros cuentos

 

Principal

 

Infantiles
Ciencia-ficción
Fantásticos
Terror
Policíacos
Románticos
Humor
Otros
Todos los cuentos

 

Envía tu cuento

 

Los Autores

 

Contacta

 

Páginas de interés

Otras páginas



Fotomontajes personalizados

 

 

 

 

La felicidad para siempre

Eduardo Oyarzu


(16 puntos / 4 votos)


El tipo se empeñaba en convencerme de que la felicidad existía para siempre, y yo, un poco para hacerle la contra porque no entendía mucho, le decía que para mi eran momentos, pero no siempre. Porque hay muchas cosas que te ponen mal, que no salen… y eso te hace mierda.
Me dijo que yo confundía la felicidad con la alegría. No se.
-No tenés que pelearte con la realidad. Ya lo decía Spinoza, la realidad es perfecta.
No me olvido más de esa frase aunque no se quien es Espinosa. Un filosofo, seguro. Yo de memoria ando bárbaro… pero de entendimiento algo me falta.
“La realidad es perfecta”, que pelotudez!
-Es perfecta cuando tenés la guita que vos tenés! Así todo es perfecto.
-No se trata de plata, se trata de cómo entendés la vida.
-Si, pero no entiendo, ni a la vida ni lo que me estás diciendo. Yo solo vivo, y ya ves… no la paso muy bien ni en lo que hago.
Y el tipo empezó a decir cosas como que la felicidad depende de la aceptación, de que aceptemos las cosas como son, por lo de Espinosa, que todo es perfecto.
Yo pensé que no se qué tiene de bueno resignarse y se lo dije.
-Ah, no! dijo el tipo, aceptar no es resignarse, porque resignarse es tolerar y la tolerancia implica sufrimiento mientras que la aceptación no te hace sufrir. Creo que lo dijo así, pero todavía no tuve tiempo de pensarlo bien.
La charla se iba poniendo buena, parecíamos dos intelectuales en un café literario.
Sí, el café estaba en la mesa, yo le había dado uno, solo que el tipo había venido al café por la fuerza, jajajaja!.
-Y entonces usted es feliz? - No se por qué a veces lo trataba de usted y otras de vos.
-He conseguido cierto grado de felicidad en la vida.
-No tiene problemas? Porque aquí lo veo medio jodido… ja ja j aja!
-La felicidad es un estado de conciencia, dijo y te juro que cada vez se me ponía más feo. No se si me estaba diciendo infeliz o inconsciente, pero bueno…
-Así que consiguió la felicidad, y cuánto le costó? Y largué otra carcajada, porque me pareció que el chiste era muy bueno! El tipo ahí, feliz de la vida teniendo que bancarme a mi, jajaja!
Pero no se daba por vencido. Y siguió:
-Oiste eso de que “el que espera desespera”? bueno, eso lo entiendo como que si no podés aceptar lo que la vida te da, nunca encontrarás la calma que te lleva a la felicidad.
- O sea, dije: si acepto todo lo que me pasa, voy a ser feliz…
- Algo así…
- Perdone, pero me gustaría cambiar lo que me pasa, que todo ande mejor…
-Claro, por eso te decía que aceptación no es lo mismo que resignación. No hay por qué resignarse, hay que trabajar y hacer cosas para cambiar, mejorar…
Eso se entendía bien, pero como sería entonces ser feliz?… no me imagino. Ni ahora, y eso que recuerdo muchas veces la charla con el tipo.
Un poco la cosa se cortó porque me pidió ir al baño.
Cuando volvimos yo intenté retomar… seguir filosofando, viste? Y le pregunté para qué servía la felicidad.
-Siendo feliz se vive mejor, no te parece?
-Humm… sí… debe ser… Y que hago con todas las cosas que quiero y no tengo? Me jodo?
-De eso se trata. Los deseos no cumplidos provocan malestar cuando no podés aceptar que no se cumplen. Si no podés aceptar que hay cosas que no tendrás, siempre serás infeliz.
Y ahí me lo dijo. Me dijo infeliz. Me dio bronca… te juro que tuve ganas de meterle un tiro. Me estaba jodiendo o qué?
Entonces le dije que sería más fácil si no existiera la guita, si en la tele no te dijeran todo el tiempo que te compres esto y aquello. Te hacen desear, no me digas que no?
En eso escuché ruidos raros en el frente de la casaquinta. Me asomo un poco y los veo. Voy rápido hasta el cuarto que da atrás. Por allí no se veía nada. Todo tranqui. Vuelvo al frente.
Cada vez más chabones.
Las luces de los autos… pero estos boludos deben pensar que no hay nadie! pensé. Cómo vienen así, de “frente mar”?
Y no pasa che que mientras estoy yendo de una pieza a la otra me caigo y se me escapa un tiro? Me levanto y veo que hay jaleo y un cana que casi llega a la casa, así que le meto un cuetazo. Para qué! Se armó un tiroteo de la san puta! Y con uno de los tiros le embocaron al tipo que no se podía tirar al suelo porque cuando volvimos del baño lo había esposado parado a un mueble. Yo me rajé por el fondo!
Pobre tipo… secuestrado y boleta. Bueno, pero me consuela pensar que murió feliz. Jajajajaja!



Vota este cuento:

¿Te ha gustado este cuento? Deja tu comentario aquí (Nota: Para poder dejar tu comentario debes estar registrado.
Todavía no lo estás? Hazlo en un minuto aquí)

 

Nombre:

email:

Contraseña de usuario:

Comentario:

 

Últimos comentarios sobre este cuento

 

Fecha: 2007-02-23 09:02:32
Nombre: Lucia
email: lu_chikaloka@hotmail.com
Comentario: si, me gusto xq es de mi papito jaja

besossss