En medio de la sala yacían unas chancletas bastante desgastadas, señalaban una historia de vida suficientemente atosigada, campesino de otros tiempos de mente recatada, humilde, honrado, creyente y respetuoso de las leyes del estado, te quedaste un día, como un dinosaurio en un tiempo que te atrapo en su mirada, en un mundo incompresible de tecnología y cambios pos modernos, de campos con pastos sintéticos y compadres con historias ya totalmente escuchadas. Hoy no sólo yacen sus chanclas con sus historias arrastradas, al ladito esta la caja donde reposa el último humanosaurio de esta raza renovada.
//alex
Cuento publicado el 30 de Septiembre de 2011
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