Hay un silencio bochornoso como el calor. El cielo está invadido de grises. Vos creés que lloverá hoy. Con el servicio meteorológico que últimamente no acierta un pronóstico, es difícil de creer. Ese zumbido es el viento. Sí, se arremolinó de pronto y está levantando los papeles del patio. Es curioso como nadan en el espacio y se remontan tratando de no caer. Las viejas cartas de amor bailan se entrecruzan se pegan a la pared algunas se precipitan y con un movimiento sinuoso vuelven a jugar con el aire. Al lado de la rejilla se formó un charco cuando abriste la manguera para que bebieran los gorriones. No parece que las cartas lo evitaran en su danza incansable. Sobre todo, la breve, la del adiós. Las otras se juntan en el medio y saltan hacia atrás para cobijarse bajo el alero de la pileta. Habrá que quemarlas como habíamos planeado pese a su desesperado intento de vivir. Está lloviendo. A la última ni su amigo de juegos la salva. Antes de que llegue al refugio el chaparrón le disuelve las entrañas azules. Un papel menos que quemar.
//alex
Cuento publicado el 18 de Junio de 2010
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