De plumas azules. Otros cuentos


De plumas azules

Autor: Azul robert

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Cuento publicado el 25 de Mayo de 2008


En el filo del abismo su cuerpo apenas se percibía a la distancia. Había decidido intentar desde esa altura su nuevo vuelo. Llevaba la ropa habitual, sin percatarse de la inquietud y nerviosismo que causaba entre los asistentes.

Junto a él se hallaban los más experimentados paracaidistas extremos del continente esperando que el viento cambie, mientras ponían todo en orden para lanzarse al vacío. Todos, menos él.


Desde muy pequeño se dio cuenta que era diferente a los demás niños. Gustaba de la soledad y disfrutaba saltar desde cuanto mueble existiera en la casa. Aprendió a lanzarse desde su cama hasta la puerta del cuarto sin topar el piso y poco a poco su destreza iba aumentando.

Pasaba el tiempo y su cuerpo fue haciéndose más ligero, su peso y estatura inferiores para los jóvenes de su edad, hizo que sus padres pensaran en llevarlo a un especialista, aunque nunca habían visto a un joven tan sano y de una vitalidad asombrosa.

En alguna oportunidad su inquietud lo llevó hasta la terraza de su casa y aunque los nueve metros le asustaban, sentía una seguridad tal, que se lanzó sin muchos preparativos. En pocos segundos ya se hallaba en el suelo, a veinte metros de distancia. Ante tales resultados empezó a escalar montañas para poder proporcionarle más altura a sus saltos.


Una mañana de marzo llegó a sus manos una revista que le inquietó hasta el sueño. En ella se apreciaba una imponente cascada que ubicada en la selva venezolana era considerada la más alta del mundo.

Una fresca brisa llegaba a su rostro en forma de saludo y su cuerpo parecía levantarse del suelo con cada ráfaga de viento. Abrió sus brazos y sus dedos como plumas dejaban que el viento le susurre. Nunca antes lo había hecho pero cerró los ojos, sentía que debía hacerlo. Una canción traída desde la misma voz de la cascada, con aroma a bosque, viento, pájaros, río, penetró todo su cuerpo y supo que era el momento.

Varios asistentes corrieron hacia él cuando se percataron de lo que iba a suceder, pero fue tarde. Su cuerpo se levantó por los aires y se precipitó en picada junto a la cascada. Mientras caía la canción le hizo abrir los ojos y pudo disfrutar de aquella maravilla, sonrió y giró sobre sí para ver hacia atrás, una estela de luz bajaba con él. Tomó su posición inicial. Gritó de felicidad.

Cuando la ayuda llegó, una nube de plumas azules se esparcía en el lugar.

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2008-09-10 10:25:35
Nombre: nuria
Comentario: me ha encantado. lo bueno si breve, dos veces bueno.


Fecha: 2008-06-10 09:44:03
Nombre: graciela
Comentario: Corto, contundente, espectacular!