Recuerdo aún el día en que presurosa y esperanzada me dirigí a colocar el anuncio, respiración acelerada al compás de aquellos latidos que el temor solía acrecentar… y si nadie respondía, peor aún si me juzgaban atrevida o inmoral. No, no debía permitirme esos pensamientos, cuanto lo había discurrido, hasta me había desvelado imaginándolo, casi perpetrándolo.
La pequeña oficina de la esquina no era confiable, la rubita que la atendía pretendería saber más, su tono de voz chillón y molesto atraería la atención de todos los vecinos.
Pase derecho, las orejas me ardían, el estómago dolía, sudaban las manos, ojala nadie me saludara, por el tono tembloroso se hubieran dado cuenta de que algo sucedía.
Seguí hacia el centro, el tiempo parecía no correr, el calor aumentaba con la molestia de percibir ojos acusadores a mí alrededor.
Respire cuando pase la puerta de la oficina escogida, tomé uno de los formatos, escribí lentamente, disfrutando cada palabra, este paso abriría la puerta hacia otra vida, ahora si estaba segura; me acerque al mostrador sin levantar la vista y cuando alargue la mano para entregar la papeleta el corazón se estrujó con violencia…. como no había notado que quien me atendía era la misma, la odiosa rubita de mi vecindad, casi salgo corriendo, pero ya con la mano estirada no me quedó otra solución y debí entregarla, como una avalancha cacofónica la horrible voz se elevó por encima del rumor quedo, del sonido del público, del tictac del reloj de la entrada, de mis propios pensamientos y la horrible Maria Romero hizo publico mi secreto…… señorita Amada, quien lo diría, se decidió a alquilarle a un hombre solo.
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Últimos comentarios sobre este cuento
Fecha: 2008-06-03 13:06:04 Nombre: Jimmy Cruz email: pascualverde@hotmail.com Comentario: Me agrado mucho tu cuento Martha y también a mis amigos, justo estamos buscando un cuento para adaptarlo a un cortometraje para un trabajo de la materia de televisión, estudiamos comunicación social en Bolivia, Santa Cruz. Ya te estaremos comentando si es que logramos producirlo.