Hay un conflicto, varias personas difieren acerca de un tema pero nadie quiere abrir mano de sus convicciones. Así se inicia la guerra.
Todos luchan entre si para demostrar que tienen la razón. Los líderes trazan planos, sin embargo, en el fondo son egoístas pues piensan solamente en sus ideales y no se preocupan en cuantas vidas serán perdidas.
Para poner sus estrategias en práctica, abarcan una multitud... inocentes que nada tienen que ver directamente con la cuestión en discusión. Pronto mueren miles de civiles, son destruidas ciudades, una población entera.
La sangre derramada satisface al vencedor. Solamente entonces se nota que el motivo era insignificante, no era necesario exterminar a nadie, bastaba sencillamente ponerse de acuerdo, encontrar una solución adecuada. Pero en su opinión, vencer es matar, es eliminar los obstáculos del camino, probar que es el mejor. El jefe de una nación debe defender a su pueblo y por eso no tendrá que rendir cuentas a su conciencia. Sin embargo, aunque equivocadamente tenga la seguridad de estar actuando correctamente, de alguna manera vendrá el cobro por sus actos inconsecuentes. Porque entendemos que es imposible reparar el mal causado: el daño fue devastador.
La consecuencia de la guerra queda enraizada en el alma, en el trauma de quien lo vivió, en las imágenes del antes y del después de la decisión irrevocable.
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Últimos comentarios sobre este cuento
Fecha: 2008-06-15 11:09:26 Nombre: Pedro email: prsaavedra@hotmail.com Comentario: Estoy de acuerdo contigo pero una opinión no es un cuento.Está bien como carta a un periódico. Fecha: 2008-03-07 12:26:47 Nombre: gabriel email: medialuna45@hotmail.com Comentario: ESTA BUENO
Fecha: 2008-03-06 23:15:35 Nombre: Marina email: aguamarinasol777@ono.com Comentario: Buenas noches, me ha gustado mucho este cuento sobre la guerra que es la cruel realidad pero es expresada con tal elegancia que solo podemos tener esperanzas de que no existan mas guerras algun dia.Enhorabuena a Rosimeire.