Otros cuentos

 

Principal

 

Infantiles
Ciencia-ficción
Fantásticos
Terror
Policíacos
Románticos
Humor
Otros
Todos los cuentos

 

Envía tu cuento

 

Los Autores

 

Contacta

 

Páginas de interés

Otras páginas



Fotomontajes personalizados

 

 

 

 

TATAJUAN

Andrés D.Guinea y Eguíluz


(25 puntos / 6 votos)


Todos los pueblos del estado de Oaxaca tienen su santo que es “El Santo Patrón” y que se venera con especial cariño el día que marca el santoral del calendario; en esas fiestas está presente la alegría esperada de un año a otro, con la ingenuidad de la gente del pueblo se manifiesta el respeto, el fervor y la fe con que le piden al santo que intervenga y alivie sus problemas o bien, le agradecen algún favor recibido.

La gente del pueblo que es muy creyente, va al templo a rezar y a descargar sus penas y la mayoría de las veces van a hacerle peticiones algunas tan insignificantes que el Santito; me imagino que muchas veces cuando el escucha éstas suplicas, no dudo que al santo se le quite su gesto de angustia o de dolor a cambio de una sonrisa ocasionada por la forma tan inocente e ingenua de la forma en que le están pidiendo la solución de algún problema y no dudo tampoco que el Santo cuando platica con Dios le diga: “Te pido señor los ayudes, ya ves que es tan pequeño y tan simple su problema pero es tan grande su fe” ….bueno, éste diálogo con Dios no lo sabemos; pero volvamos con la continuación del cuento.

Todos los años desde mucho antes de la fecha de la celebración de la fiesta, se hacen los preparativos para festejar al santo patrón del pueblo, a esta celebración tradicionalmente tan antigua, se invitan a la gente de los pueblos vecinos, los cuales asisten contribuyendo con alimentos y aportaciones de dinero en respuesta a la ayuda que ellos recibieron oportunamente cuando celebraron la fiesta de su pueblo, también llegan comerciantes ambulantes con sus mercancías y se van colocando por gremios alrededor del atrio del templo y en la calle frente a la Agencia Municipal..
Esos primeros comerciantes que llegan por lo regular son mujeres que se dedican a vender comida y arman su puesto con cuatro palos con lo que amarran un plástico de color para que quede como un toldo que los proteja del sol, abajo colocan una mesa con su banca para los clientes; atrás de la mesa instalan el anafre y el comal donde no puede faltar la olla de peltre tiznada calentando un aromático café con canela y endulzado con piloncillo; el tradicional chocolate de agua y en una bolsa de plástico el pan de la región; hay otros puestos que venden fruta; en otros ponen una olla con atole y un bote grande en la lumbre donde mantienen calientes los tamales de mole, los de rajas de chile y de dulce; otros puestos cocinan caldo de pollo o de res, con cebolla, cilantro picado y con mucho chile, estos platillos son muy apreciados por aquellos a los que accidentalmente se les pasan las copas y tienen que curar la resaca o cruda cómo popularmente se le llama; todos estos alimentos son de acuerdo a la región; la comida es tan extensa y tan variada como las diferentes etnias que tiene el Estado de Oaxaca.

Ahora, en tiempos más modernos, llegan también los juegos mecánicos, en estos juegos no puede faltar la clásica rueda de la fortuna; los caballitos y unos que otros más, los que son muy apreciados por los chamacos y de algunas parejas de jóvenes donde los muchachos hacen gala de su valentía, y las muchachas que fingen miedo y que aprovechan para apoyarse en el hombro de su intrépido galán.

Llegan también los “chachacuales”con sus largas mesas y a su alrededor se sientan los jugadores de las loterías; éstas empiezan por la tarde y terminan cerca de la media noche; el juego se lleva a cabo con varios asistentes que por dos pesos adquirieron una tabla con 12 figuras diferentes y un puño de maíz que usan estos para señalar la figura que vaya saliendo de una baraja de la que va sacando de una a una las cartas con una figura y que el “chachacual” o “el gritón” como así se le llama; la anuncia acompañada de un dicho o un verso alusivo a la figura: -´´ El que pica con la cola: “El Alacrán”; . Al nopal lo van a ver solo cuando tiene tunas: “El Nopal”; La cobija de los pobres: “El sol”. Y así van saliendo las cartas y los jugadores que tienen en su tabla la figura le ponen una semilla de maíz y el que llena primero las doce figuras que trae la tabla grita: ¡¡ “LOTERIA”!!. Después de la rechifla de los perdedores; se revisa la tabla del ganador y si se completo de llenar adecuadamente, se anuncia: ¡ Es buena la tabla!; pero si tiene algún faltante, la descalifican como mala gritándole ¡“Mano quemadota y sigue la bolota“! El premio consiste en un juguete, un jarro o una cháchara de plástico que apenas rebasa el valor de lo que pagó por la tabla.

Las mujeres mayores se van juntando en pequeños grupos donde comentan entre ellas sus cosas, y los hombres reunidos alrededor de una botella de aguardiente o de cerveza comentan y pronostican al ganador de la monta de los toros que se hará en el siguiente día en un corral circular hecho de tronco de madera y que le llaman “El jaripeo; en esas reuniones se hacen remembranzas de los participantes en los años anteriores y algunos de ellos recordando tiempos de cuando eran jóvenes; presumían que no había toro que los derribara. El jaripeo que está programado para el día de la fiesta, ya están en los corrales los toros que serán montados, Las trancas y las bancas para los espectadores ya fueron preparadas desde días antes de la fiesta.

Durante la semana anterior a la fiesta van llegando la gente de las otras comunidades y rancherías; en los puestos de comida ya están en funcionamiento y no cesan su actividad, pues siempre tienen clientes por atender; sobre todo los que van llegando con hambre y sed después de una larga caminata y se acercan a los puestos a comer y para tomarse un refresco, café o un atole de maíz.
En la madrugada del día de la fiesta, se despierta el pueblo con el estallido de unos cuetones y repique de campanas anunciando la celebración de “la misa de gallo” donde la banda de música del pueblo, le toca al santito “las mañanitas”, en el templo lucen los arreglos de flores de Gladiolo blancas que compraron las madrinas encargadas de los festejos y con guirnaldas de hojas verdes y flores blancas de papel de china, formaron arcos a todo lo largo del techo y en la fachada del templo; estos arreglos los hacen las muchachas de la escuela dirigidas por Prudencio, Sacristán y Rezador oficial del pueblo, este personaje es muy importante en la comunidad, es el encargado de organizar las festividades, siempre dispuesto para realizar para todo lo que se requieran los feligreses, pues siendo un pueblo pequeño, solo viene el Cura a oficiar en fechas muy especiales como en este caso de la fiesta del pueblo.

Prudencio es un hombre que pasa de cincuenta años pues para él su mayor anhelo era estudiar en el seminario para Cura, como no le fue posible se conformó con ser el sacristán y ese cargo lo tiene desde hace muchos años, siendo para él un gusto en participar y se luce organizando los festejos de la Iglesia; él personalmente hace los adornos de la iglesia en bodas y bautizos; la música, los cantos y los rezos para los difuntos, por esa actividad lo tiene el pueblo considerado como “El rezador”.

Y como dicen en el pueblo: “¡ahora sí, este es el mero día de la fiesta!” A los desvelados no les gustó mucho la forma de cómo se despertaron, pues con los estallidos de los cuetes, la cabeza les retumbaba con la resaca devido al alcohol que consumieron en forma desmedida la noche anterior teniendo un buen pretexto para ir a curarse el malestar con unos tragos de aguardiente, pues como dice el refrán un clavo saca otro clavo.

El Cura que llegó al pueblo para celebrar la misa, se lució con el sermón haciendo alusiones de la vida del santo al grado que la imagen se sonrojaba a causa de su modestia. Al hacer el sermón de más de una hora, lo que logró el Cura fue que más de la mitad de los fieles cabecearan acabando muchos de ellos totalmente dormidos.

Cuando terminó el oficio, se quemaron las ruedas catarinas éstas son unas ruedas hechas de carrizo con cuetes que las impulsan y las hacen girar rápidamente, soltando unos tronidos ensordecedores y una gran nube de humo el que disipa rápidamente el viento de la mañana. La gente salió del templo con el sol, que ya brillaba con todo su esplendor y la mayoría se fue a los puestos para tomarse un atole caliente con pan par romper el ayuno y esperar hasta las once de la mañana que es cuando la gente acostumbra tomar el almuerzo, éste generalmente es una comida mas consistente, como un caldo de pollo; barbacoa de chivo ó una salsa de huevo, sin faltar una buena dotación de tortillas recién salidas del comal.

A un lado del atrio se puso la mesa con un mantel blanco; unos floreros de adorno con unos ramos de albahaca para aromatizar el ambiente y alejar a las moscas; ahí se les sirve el almuerzo a las autoridades; al señor cura y algunos invitados especiales de otras comunidades; en estas regiones se acostumbra que los pueblos vecinos aporten víveres o refrescos como ayuda a la festividad a esta costumbre en le llaman “GEZA”, que quiere decir algo así como: “hoy te ayudo en tu fiesta, tu me ayudas en la mía.” Mientras las Autoridades y el Cura toman su almuerzo, un grupo de fieles dentro del templo bajan al Santito de su altar y lo llevan al río donde hacen una alusión al bautismo; ahí se aprovecha para limpiar la imagen del santo y cambiarlo de ropa; después del baño el comité encargado de las festividades, lo carga hasta el atrio, del templo ahí la gente se reúne con la imagen para empezar una procesión que recorrerá por todas las calles de el pueblo.

Después de que el señor Cura ya almorzó, se traslada al atrio donde la gente lo espera para comenzar con la fiesta; el sacerdote dice unas oraciones y echa agua bendita a la Imagen y a la gente reunida, (yo creo que para que todo salga bien en la fiesta), después se acostumbra que el Santito vaya a recorrer la población, para ello se tiene preparado a un toro manso al que le suben la imagen y para seguridad lo amarran del lomo del animal, así comienza el recorrido; adelante va “Tío Nacho” lanzando los cuetes; la Banda de Música tocando su mejor repertorio y la gente del pueblo atrás, rodeando a la imagen del Santo.

Todo estaba de acuerdo al itinerario establecido; los ciudadanos del pueblo satisfechos hasta ahora porque todo está saliendo bien; la gente de otras comunidades que nunca habían llegado a esa fiesta, estaban asombradas viendo muy contentos los festejos que se estaban realizando.
En la ultima etapa del recorrido por el pueblo, entró el cortejo con el toro y la imagen al círculo donde se hará la fiesta del jaripeo, esto es para que el Santito proteja a los valientes muchachos que montarán a los toros; ¡de repente!, lo que nadie puede prevenir: al Tío Nacho se le descontroló uno de los cuetes y se desvió en el aire haciendo una curva parabólica para caer y estallar cerca de las patas del toro manso, éste, ante a lo inesperado del tronido, pegó un reparo y empezó a correr con el Santito encima, a su alrededor las mujeres gritaban de susto y saltaban las trancas con mas agilidad que una cabra montés a pesar de sus largas faldas, los hombres corrían detrás del toro tratando de sujetarlo, entre la gente se oyó un fuerte grito desesperado que decía: ¡AGARRATE TATAJUAN! ¡AGARRATE!

Facundo se lanzó al suelo y alcanzó el mecate que tenía amarrado el toro por el cuello, anclando los huaraches en la tierra, trató de detenerlo; pero la fuerza del toro fue superior a la intención de Facundo y salió volando ante el jalón que dio el animal cayendo de cara contra el piso ,aterrizando sobre el ala del sombrero y encajando los dientes en la tierra de los cuales se quedaron dos de ellos sembrados; sin soltar el lazo logró que el toro se parara dando tiempo para que otros llegaran al auxilio y pudieron sujetarlo; regresaron al atrio con el Santito amarrado sobre el lomo del toro sano y salvo entre gritos de jubilo y aplausos.

Ya pasado el susto, desamarraron la imagen y lo llevaron a su altar; dicen algunos que, el Santito era mas morenito, pero desde esa fecha se le nota su rostro un poco mas pálido.

La fiesta siguió de acuerdo a lo previsto; Facundo se paseaba orgulloso con la cara hinchada y con una amplia sonrisa que delataba la perdida de sus dientes, orgulloso de su hazaña les contaba con pelos y señales a todos los que lo felicitaban o le preguntaban sobre lo sucedido; él no se cansaba de contar una y otra vez cómo fue tuvo el privilegio de salvar al Santo Patrón del pueblo.

Llegó la noche y se empezaron a quemar los”toritos” con cuetes y cerca de las once de la noche se quemaron dos castillos que al principio, como es típico del cohetero, a uno de ellos le falló el encendido, llevándose una fuerte rechifla y al otro… ¡también!. Pero finalmente el cohetero logró encenderlos pero una vez más, se llevó otra rechifla, lo que confirma que el cohetero nunca queda bien.

Después de la quema de los juegos pirotécnicos, a esa hora dentro dentro del templo, se encontraban todavía varias de las mujeres viejas del pueblo las que comentaban entre ellas los sucesos del día, el tema principal fue la hazaña en la que Facundo fue el protagonista. a esa hora las versiones ya eran muy distintas a las que en realidad sucedieron en la mañana y al irse agotando la plática y consumiéndose las velas encendidas, fueron abandonando el recinto hasta que quedó vacío, se apagó la luz y cerraron el portón, solo quedaron unas cuantas veladoras encendidas.
-“¿Cómo pasaste tu día Tata Juan”? -se escuchó una voz entre las sombras. –“Muy bien “Señor” –contestó otra que salió de la imagen del Santo. -“Estoy muy contento porque desde hace mucho tiempo admiro la valentía de los jinetes que montan a los toros y aguantan todos los respingos y saltos sin que ellos se caigan, y yo sin quererlo en cierta forma me hicieron participar en el jaripeo, ¡y mira lo que son las cosas! Facundo; el mas incrédulo del pueblo el que tenía a garbo el decir que a él no le importaban las cosas de la Iglesia; ahora, después del porrazo que se dio y de haber perdido dos dientes, tiene el orgullo de decir que él fue el que me salvó de una eminente caída y, quiero decirte con sinceridad, que al principio cuando empezó a respingar el toro, me asusté mucho, no sabía qué hacer, hasta que escuché una voz que me dijo: ¡AGARRATE TATAJUAN, AGARRATE! De no haber sido por esa voz que escuché y la valentía de Facundo, solo Dios sabe lo que…-.y sonriendo concluyó- -ya sé de quien fue esa voz que me lo dijo “AGARRATE TATAJUAN”: Fuiste tu ¡TATA DIOS!



¡¡ AGÁRRATE TATAJUAN AGÁRRATE, QUE YO TE CUIDARÉ!!

O LO QUE ES LO MISMO,
“AYÚDATE, QUE YO TE AYUDARÉ

Oaxaca, Oax a 25 de marzo de 2005




Vota este cuento:

¿Te ha gustado este cuento? Deja tu comentario aquí

 

Nombre:

email:

Comentario:

 

Últimos comentarios sobre este cuento