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La casita de paja

medina vega rodrigo


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Había una vez un viejo llamado Itzi, el tenia una casa que como otras se encontraba en los limites de un pequeño pueblo y en los nacimientos de un frondoso bosque, pero había algo singular, la casa de Itzi era tan pequeña, tanto que en un solo cuarto, se encontraba la cocina, su cama, su sala y su comedor, y mas extraño aun, era decir que su casita era de paja completamente de paja, cien por ciento paja.
Itzi no trabajaba, decían que era demasiado viejo para esforzarse en un trabajo, por tal motivo nadie le brindaba empleo, e incluso hasta algunas veces lo ofendían dándole limosna, pero cualquiera que lo viera restaurando su casa, diría con total seguridad, que eso inquiría una mayor cantidad de esfuerzo que trabajar.
La mayoría de los pobladores lo creían distraído, tonto, o, por que no decirlo mas específicamente, estúpido. Cuando conseguía dinero, lo gastaba en paja que con tan solo una pequeña brisa de viento, se desprendía de a montones de sus improvisadas paredes o de sus desnivelados techos. Y cuando no tenia dinero, se convertía en un molesto vecino pedigüeño, que se paseaba de casa en casa pidiendo dinero para, restaurar su techo ó para tapar el hoyo de una de sus paredes.
Itzi, comía gracias a la hortaliza que tenia en su patio trasero, donde había vegetales y todo lo necesario para comer sanamente, también algunas veces, vendía sus frutos, consiguiendo dinero suficiente para mantenerse y como habíamos dicho anteriormente, para gastarlo en la paja, que empleaba en su pequeña casa.
Un día, en la región se azoto una tormenta, tan terrible que destrozó sembradíos y casas, para colmo, las casas se encontraban también, además del bosque, cerca de un río, que se desbordó, provocando una gran inundación. Obviamente, la casa de paja quedo destruida, en todos lados se veía paja y frutos desparramados en el suelo. Población estaba devastada, la gente no sabia que hacer, no podían volver a construir sus casas ellos solos, Itzi, sin inmutarse, recogió toda la paja húmeda que pudo, la amarro y gracias a su experiencia como restaurador de paredes y techos de paja, reconstruyo su casa tardadamente, pero hábilmente al mismo tiempo, ayudo a la demás gente en recoger el desastre y después se metió a su casa, y salio de esta atiborrado de vegetales y verduras,que fue repartiendo a la población damnificada, Itzi, también les brindo paja, para que se cubrieran en la noche, hasta que sus casas volvieran a ser habitables.
Unos pocos días después, todos los habitantes ya habían reconstruido su casa, ya la catástrofe había pasado, al fin, tenían un techo donde dormir y descansar, , un lugar donde vivir tranquilamente, un lugar pequeño pero que sin embargo, les brindaba comodidad y calor entre sus paredes y techos… de cien por ciento paja.




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