La ducha. Otros cuentos


La ducha

Autor: Eve

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Cuento publicado el 06 de Octubre de 2011


Le resultaba extremadamente molesto cuando el tubo fluorescente de luz estaba a punto de llegar al fin de su período útil. Es en ese momento cuando comienza a parpadear, y el baño se transforma en un pub nocturno.
La luz fluorescente comenzó a titilar en el preciso instante en el que ella estaba bañándose, justamente mientras mantenía los ojos cerrados para evitar que el champú le irritara los ojos. Se enjuagó la cara y entre flashes terminó de bañarse.

Una de las cosas que odiaba de vivir sola era no tener conocimientos sobre electricidad. Y no contar con alguien que le alcanzara la toalla en caso de habérsela olvidado. Para completar su mala suerte, el tubo fluorescente comenzó a fallar cada vez más, haciendo que los intervalos de oscuridad fueran más largos que los de luz cegadora y, efectivamente, había olvidado las toallas; salir completamente mojada de la ducha en busca de algo para secarse no era una idea que le agradara.
Corrió la cortina de baño y entre el parpadeo confundió la base del lavabo con un par de… efectivamente el defecto del tubo luminiscente estaba dañando su visión –se dijo. Resbaló con sus pies mojados y rozó algo áspero en la oscuridad, pisó un zapato. Maldijo por lo bajo: había mojado sus mocasines de gamuza, ¡demonios! –protestó. En el tropezón y el cuidado por no pisar de nuevo los zapatos se desorientó en la oscuridad. Estiró la mano a tientas para encontrar el picaporte de la puerta, o al menos el interruptor para así evitar chocarse con el lavabo. Con un tic la luz volvió a encenderse… se vio frente al espejo, su reflejo le devolvió un torso aún enjabonado; volvió a maldecir por lo bajo. Otro tic y otra vez oscuridad. Pero ya podía ubicarse, la puerta estaba justo a su derecha, tan sólo con estirar un poco el brazo alcanzaría a abrirla.
Fue entonces cuando descubrió que no era una falla del tubo fluorescente. Era una broma sin gracia. Había visto un par de piernas, sí, y había pisado unos zapatos, pero no eran los suyos. Su captor estaba jugando con la luz, simplemente como una estrategia para que ella saliera de la ducha. Lo reconoció. Pero no reaccionó.

En su rostro quedó congelada una expresión de confusión. No se había convencido de lo que había visto. Ese era el plan. Entonces prendió la luz; tardó en encenderse, y durante el incesante titilar él la electrocutó. La muerte fue instantánea, descalza y con los pies mojados la electricidad recorrió su cuerpo en una fracción de segundo, tiempo suficiente para detenerle el corazón.
Pero no contento con ello, tuvo que aprovecharse de ella también. La última vez.
Conclusiones de las primeras pericias: muerte por accidente. Electrocutada. Interruptor en malas condiciones. ¿Violación? Descartada. No había restos de semen. Surgieron otras hipótesis. Investigación en curso.
Violador en libertad.

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2011-10-29 18:39:42
Nombre: Martha Susana
Comentario: que pena que no se puedan leer los comentarios de los lectores!


Fecha: 2011-10-09 20:51:36
Nombre: Jose O. Hernand
Comentario: La trama es interesante pero ilogica. Nadie se electrocuta si los cables electricos no estan en contacto con el liquido, en este caso el agua. Aparece en escena otro personaje que juega con el interruptor. La chica se muere de susto antes que por otra causa.