Un regalo de Satanás. Cuentos cortos de humor


Un regalo de Satanás

Autor: Raúl Lelli

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Cuento publicado el 03 de Abril de 2010


El labrador se detuvo en medio del campo, para descansar junto a su yegua “Mala Cara” debajo de la sombra de unos sauces al costado del arroyo. El sol parecía querer prenderle fuego hasta a los cascotes de tierra que se quebraban como tizas cuando el disco del arado los separaba del suelo. El graznido provocador de los teros, siempre le avisaban del lugar del nido, al que esquivaba, pues la pachamama no perdona si no se respeta a sus hijos.

¿Sudor?, ¡que va!, ni sudor quedaba en ese cuerpo flaco y seco, aunque contaba solamente treinta y siete primaveras y otros tantos inviernos; y de los dientes ni hablar, que fueron su dolor por años por no haber dentistas, hospital o valor para ir al pueblo a curar esa boca llena de nadas o a la mitad de algo, teñidos con el ocre y negro del tabaco barato y del papel de fumar.
De pronto, una nube de polvo se levantó haciendo un remolino a lo lejos, en el camino. - ¡Satanás, diablos y demonios! – dijo para si y oteó lo más lejos que pudo, aguzando el olfato por si se sentía olor a azufre, temiendo que fuera la luz mala. A lo lejos y bien pequeña, se veía a una persona caminando hacia él; era una mujer que mientras caminaba se iba desnudando; cuando estuvo casi a su frente, se dio cuenta de la belleza que portaba, su cuerpo armónico y sensual, que pese a lo insólito de la situación, igual lo dejó excitado y deslumbrado.
Ella tenía una manzana roja y brillante en una de sus manos y con la otra comenzó a acariciarse los pechos. Con los ojos lo invitaba a hacer el amor y sus labios brillantes le incitaban a besarla, a poseerla y recostándose sobre la hierba fresca, bien al borde del agua y abriendo sus piernas le mostró el camino del placer acomodándose de espaldas, esperándolo para ser penetrada. Su corazón estaba a punto de estallar, la tentación era tremenda y sacando fuerzas desde lo más íntimo de sus fibras religiosas le dijo en voz alta: - ¡andáte de acá Satanás! - mientras le mostraba un crucifijo hecho en Palo Santo y que siempre llevaba al cuello colgando de una trenza hecha de crines.

La mujer transformó su mirada dócil y comenzó a vociferar palabras en un idioma para él desconocido mientras regresaba al mismo punto desde donde la había visto venir.
Rezando en voz alta, con el crucifijo en la mano y con mucho miedo, la siguió desde una distancia prudente y al cruzar la alambrada, pudo ver que la mujer se subía a un Lamborghini rojo y que con la mano izquierda le hacía señas a puño cerrado y el dedo del medio en alto mientras le gritaba: - ¡putou! putou!

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2010-05-26 12:11:10
Nombre: Hugo Domínguez
Comentario: Si esto es pornografía me queda la sensación que la amiga Lucía es muy, muy joven o no ha vivido.
En fín, basta con un poco de imaginación y "ver" el/los momentos. Inesperado final y por lo menos para sonrreir.


Fecha: 2010-05-01 02:26:29
Nombre: Reimnr Luxardo
Comentario: Este cuento tiene ese chiste al final, tan desopilante, que con mi voto 4 de 10, certifica que logra compensar, lo aburrido, pero sabio que es.


Fecha: 2010-04-09 20:34:16
Nombre: Patricia
Comentario: Me he reído desde el comienzo y no quiero imaginar el momento del labrador cuando la mujer sube al auto.
Verdaderamente el ingenio de este escritor raya el la locura hermosa de engañar al lector, para conseguir un final desopilante. Coincido con Antonio sobre sus expresiones y con el autor sobre las suyas, pero lamento que haya gente que canalice sus frustraciones o prejuicios pacatos, disfrazados de comentarios. Ese tipo de sinceridad, es la que nos hace torpes y censores. Un abrazo y gracias Raúl por tan hermoso cuento. Patricia


Fecha: 2010-04-08 13:15:33
Nombre: Raúl Lelli
Comentario: A veces, las personas miden su sinceridad, por las expresiones dadas sobre una opinión o crítica; pero la sinceridad es la expresión pura, sin tapujos, sobre lo que piensa el cerebro, siente el alma y se expresa con palabras.
En lo personal creo que hasta las críticas descalificantes como en el caso de esta señora, son creativas, pues invitan a la reflexión y debate.
Cuando esto sucede, uno puede discernir y saber si en tal o cual expresión hay una mala intención, falta de cultura, exceso de represión moral y religiosa etc.
Y es bueno que suceda, Si un texto mío provoca eso, me alegra mucho más que lograr la risa en un lector, pues si bien mi intención primaria fue esa; no es de menor valor la posibilidad de hacer pensar. Muchas gracias al señor Antonio y a todos los que hayan leído el texto. Raúl Lelli



Fecha: 2010-04-07 18:07:52
Nombre: Antonio
Comentario: Sra. o Srta. Lucía: Interpreto por su comentario, que su concepto de "pornografía”
Va, desde ver a un bebé en pañales, hasta una señorita en minitanga y sin corpiño.
Le sugiero, para comprender el significado de la palabra "pornografía", que lea El Marqués de Sade o revise sus prejuicios. Ojalá todos los escribas tuvieran la delicadeza de este autor, para darnos a entender situaciones de sexo.
Tampoco creo que los textos expuestos en este sitio, deban cumplir la regla de oro de gustar a todos.
Eso sería hitleriano, pues formaríamos parte de una milicia descerebrada, sin derecho a elegir lo que nos guste o no.
El hecho que a usted no le agrade está perfecto y le asiste ese derecho, lo que
Está muy mal es descalificar y eso raya en una censura, algo muy de pensamientos totalitarios y retrógrados.



Fecha: 2010-04-06 10:31:32
Nombre: lucia
Comentario: El cuento en cuestion no tiene nada de humor, además, creo que no es el tipo de cuento que agrada a todos los lectores. No me ha gustado que se edite también cuentos pornográficos, pues son de mucho mal gusto, perdona mi sinceridad.