Encuentros. Cuentos cortos de terror


Encuentros

Autor: Francisco Rodríguez

(4.39/5)
(79 puntos / 18 votos)


Cuento publicado el 28 de Junio de 2019


He despertado un poco aturdido, no recuerdo nada de lo que hice ayer, desperté tirado entre unos arbustos, miré a mi alrededor y noté en los arboles pudrición y mortandad, observé una profunda oscuridad en el cielo como si fuese a llover y en cuestión de segundos noté que esa oscuridad era diferente, el susto de no saber dónde estaba me hizo levantar, con cierta curiosidad caminé entre la maleza solo para investigar tan misterioso lugar.

Un frio intenso se apoderó de mí y en cada paso que daba aumentaba más y más; me sentí ligeramente observado pero no presté atención, supuse que era producto del miedo, pues la verdadera preocupación estaba en salir de allí.
No había terminado de dar cinco pasos cuando sentí tinitus seguido de un horripilante grito, sin mirar atrás corrí desesperadamente buscando refugio, lo primero que vi fue un arbusto y sin pensarlo dos veces me metí ahí implorando que todo fuera una pesadilla, hubo un silencio fúnebre por un momento y lo que enseguida pasó marco mi vida por siempre, escuché una respiración jadeante cerca de mi cuello que se hacía cada vez más frecuente, volteé y lo que vi me dejo paralizado, su silueta no fue muy reconocible, lo único que se resaltaba era su rostro pálido con varios moretones, tenía ojos desorbitados de color rojo escarlata, parecía en estado de posesión, intente gritar pero me puso su mano cadavérica en la boca seguida de una carcajada, cuando termino de reír me dijo:
-no temas, pues siempre he estado contigo, en tu closet, en tu ducha, en tu cama, soy esa sensación de miedo que recorre cada parte de tu cuerpo, soy esa presión que no te deja mover en las noches por más que intentes, soy aquello que accidentalmente deja caer algunas cosas en tu habitación, eso que no sale de tu mente cuando cierras los ojos intentando dormir, soy esa percepción de peligro que revolotea en tu cabeza.

Le quité la mano y grité como nunca había gritado, inmediatamente me desperté, pero no en la comodidad de mi cama, me fijé y estaba tirado entre arbustos, al sentarme efectivamente la silueta de apariencia espantosa estaba allí.

//alex

Otros cuentos de terror que seguro que te gustan:

- La monja blanca
- Encuentros
- La madre
- La muñeca poseída
- El retorno


¿Te ha gustado este cuento? Deja tu comentario más abajo
(Nota: Para poder dejar tu comentario debes estar registrado.Todavía no lo estás? Hazlo en un minuto aquí)

 

Nombre:

email:

Contraseña de usuario:

Comentario:

 

Últimos comentarios sobre este cuento