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Luz y sombra de verano

RK rk


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Un paisaje diferente al de la ciudad… ¿puede acaso cambiar las circunstancias? ¿Qué sentimientos pueden aflorar en un lugar marcado por las olas en sus costas? Estaba buscando respuestas a estas preguntas cuando en realidad lo único que tenia en mi mente era… su imagen.

¿Cuanto tiempo había pasado desde la última vez que la había visto? … Realmente el tiempo que había pasado eran apenas unos cuantos días, pero el tiempo no es considerado, ya que se detiene constantemente cada vez que en tu mente tienes una única imagen, en mi caso era mi ella y nada mas.

Durante este pequeño periodo de tiempo que duro su ausencia descubrí que al estar a su lado mis perspectivas eran positivas y mis sueños se presentaban a mi alcance, y sin ella todo se tornaba oscuro dejando un aire de tristeza que solo me decía que debía extrañarla, y extrañarla demasiado.

Hola –me sorprendió aquella voz inconfundible que venia de atrás- …parece que el océano te ha hipnotizado –sonrió-.

Estaba tan absorto en mis pensamientos que no pude escuchar que ella se dirigía hacia el sitio en que me encontraba, sentado en la playa frente al mar, me limite a voltear hacia atrás… era la imagen que había extrañado todos estos días en mis sueños pero que ahora era real. Pensé que me reclamaría en cuanto me viera por el hecho de haberla citado a una hora tan temprana de la mañana, pero no lo hizo. Los tenues rayos del sol madrugador que se filtraban entre las nubes iluminaban su suave y delicada piel, al mismo tiempo que el viento parecía portarse de manera educada para no despeinarla, y así admirar su rostro de donde se desprendía mi felicidad, es decir su perfecta e inigualable sonrisa, sin opacar, mas si destacar sus bellos y tiernos ojos.

No es precisamente el mar el que me ha hipnotizado en este momento –murmure de forma audible, mientras ella pareció cambiar el tono de sus mejillas ligeramente al notar mi mirada- ... ¿Nos vamos?

-Claro- acepto rápidamente.

La noche anterior le había propuesto que saliéramos en la mañana a dar un paseo por la playa –después de haberme decidido a hablarle por teléfono-, ella acepto encantada, pero lo que mas me sorprendió es que no me pregunto que estaba yo haciendo en el mismo lugar que ella y no en la ciudad.

Durante el camino solo me atreví a hacerle unas cuantas preguntas aisladas y de poca importancia, lo que realmente quería era poder apreciarla y estar cerca de ella.

Al cabo de unos minutos de haber caminado llegamos a un lugar donde la arena era perfecta, aunque estaba apilada en montículos de diferentes proporciones. Le propuse que nos sentáramos en uno de ellos, a lo que ella acepto y me condujo al que parecía ser el mas alto.

El lugar estaba solo, puedo asegurar que era mas por la hora que por la lejanía, ya que la playa en la que nos encontrábamos era muy atractiva a los turistas. Además el sol todavía no salía en su totalidad por lo que el cielo era de cierto tono gris que inspiraba un ambiente desolador pero con ligeros tintes de esperanza propia.

Ya sentados uno junto al otro, me dirigió una mirada que rápidamente descifré y anticipe mentalmente lo que me iba a preguntar.

Dime… ¿Qué haces por aquí? – Lo dijo en un tono muy adecuado- según me habías dicho no saldrías en estos días.

La razón era que no solo quería verla, sino también estar cerca… a su lado… como ahora.

Yo… -medite unos segundos antes de contestar- … te extrañaba.

-…

Intento responder pero no pudo, entonces volvió la mirada hacia mi –razón suficiente para dejarme perplejo y fuera mí por un largo rato, pero ahora no seria así ya que esperaba con ansias su respuesta- entonces dijo:

-Yo… también lo hice.

Hubo un tiempo de silencio en el que ambos nos quedamos en nuestro sitio mirando el enorme océano, mi mano suavemente fue acomodándose sobre la suya al mismo tiempo que mi corazón comenzó a acelerarse de forma irregular. Pero se detuvo un momento, cuando ella se encontró con mi mirada, para después retomar y aumentar su ritmo. Poco a poco nos fuimos acercando el uno al otro hasta que sentí su inimaginable aliento cerca de mis labios… era algo que no esperaba, pero que lo había deseado por mucho tiempo.

Pero entonces la poca oscuridad que quedaba en tonos grises se desvaneció, la sombra dio paso a la luz con la salida completa del gran astro celestial. Rápidamente el lugar se lleno de extraños entusiastas –turistas-, recuperamos la distancia entre nosotros y el momento se desvaneció.

Tristeza me había causado el estar lejos de ella y por ende extrañarla, pero el momento que acababa de pasar no me causo este sentimiento al no consumarse el beso… es mas, dejo en mi cierta felicidad ante la posibilidad de que en el futuro concluyéramos lo que hoy habíamos solo tratado de comenzar.




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