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Los asesinos de Hemingway

Michel García


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Dos hombres entraron a la casa, y esperaron en silencio a que los ojos se les acostumbraran a la oscuridad. Hemingway dormía al fondo, y afuera una fina lluvia empañaba los cristales. Acariciaban en sus manos revólveres, y al cabo de un rato pudieron caminar por entre los muebles, en la penumbra. Oían como un rumor los ronquidos del viejo Hem.

-¿Qué hacemos ahora?-preguntó uno.

-No sé exactamente-respondió el otro.

En las ventanas la lluvia aumentaba, se escuchaban truenos y podían ver las sombras de los árboles al viento, que opacaban la luz de los faroles. Caminaron hacia una habitación que parecía ser una oficina, en la que había una mesita repleta de libros, una máquina de escribir, hojas blancas y una botella de whisky con un vaso a medio usar al lado. Revisaron en las gavetas. No encontraron nada.

Pasaron a un cuarto amplio, acomodado con dos camas, donde también habían libros y colgaderas de animales. Vestían ropas negras apretadas, capuchas que solo dejaban ver sus ojos, y aunque sus estaturas eran diferentes al igual que su complexión física, en medio de la noche parecían hermanos vestidos igual para la misma ocasión.

Uno le extendía al otro de vez en cuando manuscritos corregidos, buscando su aprobación.

-¿Es este? -No, el muy desgraciado lo tiene bien escondido.

-¿Y ahora? -A seguir buscando, vivo.

La tormenta arreciaba, y las luces de afuera amenazaban con quedar completamente apagadas.

De repente oyeron que el ronquido de Hemingway cesaba, y el susurrar cada vez más cercano de unas pantuflas afelpadas. Se escondieron bajo las camas, y divisaron las piernas del viejo que se dirigían al baño. Oyeron el largo chorro que soltaba Hemingway, y el sonido de descargar el inodoro. Otra vez se acercaron las pantuflas, que sin sospecha se detuvieron en la puerta del cuarto, y ellos apretaron por instinto los revólveres. Pero Hemingway siguió camino hasta su habitación, y en breve volvieron a sentir sus ronquidos.

La búsqueda no prosperaba. A la poca luz de los relámpagos solo podían distinguir las cabezas muertas en las paredes, que parecían vigilantes silenciosos de ojos cristalinos, y los papeles se les perdían en la oscuridad.

Se movieron por toda la casa, evitando el cuarto del viejo. Abrían libros, levantaban almohadas y sábanas viejas, colchones húmedos, pero no aparecía lo que los había llevado allí. Comenzaron a sudar, a pesar del frío que entraba por las ventanas.

Durante días habían ido a vigilar al escritor, atisbando por entre las ventanas y las veladoras, disfrazados de extranjeros. Verificaron los horarios de apertura y cierre del museo, el movimiento de las personas, la estructura de la casa, sus alrededores, la rutina de Hemingway y los cambios de guardia de los custodios. Ahora sentían que todo el esfuerzo se podía ir a la mierda, si no encontraban algo. Empezaron a desesperarse, pero decidieron mantener la calma.

Ya estaban en el interior, sólo tenían que buscar. En sus ojos se dibujaba una impaciencia, un deseo inaudito de no ser sorprendidos.

Los truenos sucedían, llenando de un silencio pavoroso el intervalo entre ellos.

Después de una última mirada confusa, se dirigieron hacia el fondo de la casa, más allá del comedor. Chequearon los revólveres, y en una fracción de segundo pudieron ver en los cristales el rápido desplazamiento de las nubes. Afuera las luces se habían apagado ya definitivamente.

Hemingway dormía boca arriba, acurrucado con sobrecamas rojos y bufando el aire de los pulmones. Los hombres lo miraban con terror, y sin decirlo agradecieron que la más plena oscuridad los cobijara. Se miraron sin saber que hacer.

-Haz algo.

-No sé qué.

-Lo que se te ocurra, vamos.

-No, tengo miedo.

-Bah, parece mentira, vivo.

Con sigilo examinaron el cuarto, abriendo pequeñas gavetas y el escaparate de espejos. Les impresionó ver su propia imagen reflejada con total exactitud.

Cerraron las puertas asqueados de tanta lluvia y silencio, de no encontrar nada, y con las manos señalaron los revólveres. No había otra solución.

El disparo sonó en medio de la madrugada, disimulado por un trueno que estremeció los cristales.



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Últimos comentarios sobre este cuento

 

Fecha: 2010-07-29 20:48:24
Nombre: Mauro André
email: Andrémauro01@gmail.com
Comentario: Primeramente felicito las caracterizaciones del entorno, es muy importante saber en dónde los personajes están situados. Creo que está más que lograda la atmosfera. Pero, a veces es difícil hacer un desenlace que calce con aquella ambientación, o sea, la trama debe estar muy bien hecha para que no queden cabos sueltos; ¿Qué se busca?, ¿Por qué se comete eso?, ¿Dispararon?(en primera instancia claro) etc... Si bien es cierto es importante la inferencia propia de la lectura y se vuelve vital dentro de un relato policíaco, sin embargo lo ambiguo sin dar luces sobre aspectos psicológicos, que posteriormente serán causas, pienso que a veces hace que el lector se pierda, no a medida que transcurre el relato sino más bien, cuando este acaba. Se debe tener cuidado en cómo se lima lo que se quiere mostrar, en novela policial y negra se debe tener sumo cuidado con ello.
Excelente cuento.



Fecha: 2010-07-05 22:18:46
Nombre: Ferdinand
email: rasputin-5@hotmail.com
Comentario: Me gustó hasta el penúltimo párrafo, no parecía que fuera tan predecible.


Fecha: 2010-03-08 08:47:59
Nombre: Carmen
email: cardel.ret@gmail.com
Comentario: ¿Tal vez esos personajes tan dubitativos correspondan al diagnóstico de alzheimer que tenía Hemingway y que probablente lo llevaran al suicidio? ¿O son la personificación de los caños de la escopeta que lo mataron? O tal vez, este Hemingway con custodios, no tenga nada que ver con Ernest.


Fecha: 2009-07-22 10:13:16
Nombre: Erick B
email: bube64@hotmail.com
Comentario: No lo entiendo, no esta claro el objetivo ni la razon de sus actitudes la frase que me viene a la mente es "demasiado abierto"


Fecha: 2009-05-12 15:45:08
Nombre: Cesar del Peru
email: cesardelperu@yahoo.com
Comentario: No entiendo qué paso en este cuento!... qué buscan y ......a quién disparan. ¿se matan entre sí? ¿matan a Hem? ... ¿hay alguna intertextualidad que no atrapo? ¿hay alguna epifanía que no alcanzo?


Fecha: 2009-04-15 18:45:29
Nombre: dario
email: dario995@hotmail.com
Comentario: por favor necesito saber una preguntita:
¿cuales serian las causas probables del desenlace?
¿establecer su secuencia mas inmediata?
necesito las respuestas por favor
gracias


Fecha: 2009-01-22 18:25:13
Nombre: iara
email: lucianayfam@hotmail.com
Comentario: ps es lo que busca las personas esta muy interesante el cuento y espero que sigan asi agregen mas cuento buen trabajo adelante


Fecha: 2008-12-06 20:24:45
Nombre: David Martinez
email: rantes99@netzero.com
Comentario: ...es una buena historia...soy apasionado de lo visual en la narracion, me gusta sentir la historia como si estuviera viendo un film, y asi ocurrio con este cuento. Es una grandiosa piesa para un short Film.

Suerte..
David M.


Fecha: 2008-11-11 12:15:23
Nombre: isra
email: isra_rko@hotmail.com
Comentario: si esta muy padree



Fecha: 2008-11-09 14:26:07
Nombre: tic tac
email: @space goofs.com
Comentario: esta chido


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