En su primera cláse formal para aprender Español en forma correcta (sabía algo) Mr. Thomas, un gringo oriundo de Tennessee enamorado de nuestro idioma y próximo a empacar maletas pues su intención era irse a vivir el resto de su vida a un país latinoamericano (todavía no sabía cuál), le preguntó al profesor con su áspero y orgulloso acento:
En su primera cláse formal para aprender Español en forma correcta (sabía algo) Mr. Thomas, un gringo oriundo de Tennessee enamorado de nuestro idioma y próximo a empacar maletas pues su intención era irse a vivir el resto de su vida a un país latinoamericano (todavía no sabía cuál), le preguntó al profesor con su áspero y orgulloso acento:
“¿Decime Maestro; ser cierto que el español es lengua fácil de aprender porque ser un idioma fonético y se pronuncia tal como ser escrito?”
El profesor, mirándolo de reojo y con algo de compasión le zampó la siguiente respuesta en tono muy simple:
“Sí señor Mr. Thomas, siempre y cuando tenga en cuenta que la “h” se escribe pero no se pronuncia, como también ocurre con la “u” después de “g” y antes de “i”, “e”; que la “k” suena como la “c”, pero solo si la “c” va acompañada de “a”, “u”, “o”; que la “s” suena como la “z” y como “c” cuando esta va acompañada de “e”, “i”; que la “q” suena como la “k”, pero necesita siempre la compañía de la “u”; que la “g” suena como la “j” antes de ciertas vocales; que la “v” se pronuncia como la “b”; y que la “ll” y la “y” se parecen mucho… Pero, descontadas estas y otras pocas excepciones más, sí señor, es un idioma fonético muy fácil, como verá…”
//alex
Bello Idioma, más que cuento, una realidad...
Autor: Ricardo
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Cuento publicado el 09 de Diciembre de 2010
“¿Decime Maestro; ser cierto que el español es lengua fácil de aprender porque ser un idioma fonético y se pronuncia tal como ser escrito?”
El profesor, mirándolo de reojo y con algo de compasión le zampó la siguiente respuesta en tono muy simple:
“Sí señor Mr. Thomas, siempre y cuando tenga en cuenta que la “h” se escribe pero no se pronuncia, como también ocurre con la “u” después de “g” y antes de “i”, “e”; que la “k” suena como la “c”, pero solo si la “c” va acompañada de “a”, “u”, “o”; que la “s” suena como la “z” y como “c” cuando esta va acompañada de “e”, “i”; que la “q” suena como la “k”, pero necesita siempre la compañía de la “u”; que la “g” suena como la “j” antes de ciertas vocales; que la “v” se pronuncia como la “b”; y que la “ll” y la “y” se parecen mucho… Pero, descontadas estas y otras pocas excepciones más, sí señor, es un idioma fonético muy fácil, como verá…”
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