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Sin recreo

Juan A Corona A (Juanelo)


(124 puntos / 44 votos)


Estando iniciando el colegio:
llegan a mi,recuerdos de aquella explanada al centro de los edificios de las aulas, donde siempre me iba a comer el lonche que mi madre me hacía, donde había un árbol de moras muy bien conservado, alto , frondoso y espigado...
Ahí a mis 6 años me ocultaba ante los demás al abrazo de esa sombra y con las consentidas que me daba al lanzarme de sus frutos alrededor mío, no había mejor postre que las manchadoras moras...Siempre era evidente que al regresar al salón que había comido de las mismas, cuando el púrpura en mis dedos y mis labios se asomaba.
Mi maestra Carmela era bondadosa, cariñosa, y a la vez misteriosa, porque su mirada siempre guardaba (algo) que no terminaba de mostrasrse, al menos lo digo por mi.
Aún así con la ingeniudad de un niño, no dejaba de intuír ese *algo
una vez que todos salieron a un gran receso de juegos, me quedé a colorear en mi mesabanco, color marrón con filos de metal a medio brillo, ya que yo no era muy participativo en eso de los juegos de grupo ni nada cercano a socializar con los demás niños, me la pasaba inmerso en mi libro de colorear, recuerdo que Ella cada que podía me acariciaba mi cabello, decía que era como de querubín,, yo ni esa palabra conocía, querubín?
Una de esas veces, se acercó y se sentó frente al mi mesabanco, viendome con ojos como de hada madrina... era lo más cercano a la imagen que yo me hice, y yo con mis crayolas en las manos la miraba con cara de expectación...
porque no decía nada, solamente me veía fijamente , pero muy solemne y a la vez intensa, tómando mis manos con las suyas y diciendome fijamente:
----Sabes una cosa?, Yo conocí a algúién muy parecido a ti,
mi mente no comprendía, creo que apenas caigo en cuenta que me quería decir,
con una voz suave y en silencio, se quedó por unos 2 minutos, desviando su mirada de la mía, yo estaba temblando y no sabía porque, fué cuando empecé a notar día a día detalles y señales de preguntarme que pasaba, yo sólo sabía que me sentía consentido por ella, incluso cuando empecé a mudar mis dientes, no dejaba que mi madre me los
quitara, porque me reservaba ese momento para que mi maestra me los quitará con un hilo blanco que siempre traía en su bolso de mano.
Claro que era notoria su preferencia ante mi, incluso mis compañeros lo resentían, creo yo, a finales de ese ciclo escolar, un día se retrasó en llegar a clase y nos pidieron estar dentro del grupo manteniendo el orden, sucedió que no fué así, y yo ya me llevaba mejor con mis compañeros, pues Ernesto uno de ellos, me invitó a jugar, dentro del salón, con un balón que llevaba para la hora de deporte, fué un gran desorden, justo cuando desatinadamente pateé el balón, entra la maestra; mirando la escena justo a la ventana pegada a la puerta acerté el balonazo!!! estrellando el vidrio...
Fué ahí cuando identifiqué lo que era quedarse pásmado en la nada,me miró asombrada! y....
como era lógico, me castigó ,prohibiendome los siguientes recesos de esa semana, no era tanto la pena de quedarme sin recreos, sino de la imagen que tenía yo ante ella y que ví tambaleandose esa tarde, me sentí como un ave enjaulada y a la vez como estar solo y desnudo ante el mundo.....
es lo único que recuerdo, que todo lo que me parecía armonioso y dadivoso, se transformó en miedo, en verguenza, en incomodidad, en un mal viaje.... no sé
sólo sé que en pesadillas se me manifiesta su imagen, distorsionada , teniendo que sobreponerme a muchas cosas en todo este tiempo, a los buenos tratos de los demás, a las *buenas intenciones, a los tirones de cuerda del pensar, a no darme cuenta, por no afrontar, que ahora estoy lejos de ese presenciar, de ese estallar, de sentirme devorado por una ola de confuso interpretar.....el silencio es el látigo de mi pensar....
Sigo en mi terapia, y sé que aunque a nadie cotiza si pierdo o no mi dignidad
de está pesadilla, al sonar el timbre voy a despertar.



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Últimos comentarios sobre este cuento

 

Fecha: 2009-06-07 16:11:33
Nombre: Isai
email: m_a_tri_x@hotmail.com
Comentario: ¡Buena historia! Solo piensa que tu maestra siempre estará orgullosa de ti, y ese tropiezo no significa nada para ella. ¡Al contrario su cariño hacia ti no se cambia por nada!