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El pequeño momento antes de despertar, ese instante de regocijo en mi cama tibia sin recuerdos, sin pensamientos solo la sensación de bienestar, donde no sobra el silencio, ni falta la música y puedo quedarme ahí sin mover un músculo jugando a estar muerta. Hasta que percibas mi respiración y me ataques con tu incesante y desagradable sonido obligándome a comenzar un día tras otro. Pero tengo esperanza, tal vez hoy sea el día, tal vez hoy te engañe.
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