Tipo extraño Ladislao.
Desde que le conozco repite siempre antes de concluir una charla: "pucha..yo sabía que tenía que hacer algo antes de morirme y no me acuerdo" ,y se iba del lugar ,maldiciendo su poca memoria y el hecho de no guardar en algun lugar de su casa, ése papelito con la tarea póstuma.
Tipo extraño Ladislao.
Desde que le conozco repite siempre antes de concluir una charla: "pucha..yo sabía que tenía que hacer algo antes de morirme y no me acuerdo" ,y se iba del lugar ,maldiciendo su poca memoria y el hecho de no guardar en algun lugar de su casa, ése papelito con la tarea póstuma.
Al atardecer, cuando ya los ojos confunden la noche del día. A esa hora en el que los reflejos del sol anuncian la oscuridad y todavía las estrellas bostezan,él la vió por la vereda de enfrente y ahí se acordó inmediatamente que debía besarla y que debería ser ése, su último aliento.
Cruzó la calle Ladislao dejando la puerta de su casa abierta para que sus fantasmas salieran en busca de otras pesadillas.
La siguió como un niño sin que ella le viera por un parde cuadras y cuando vió que otro hombre la abrazaba, volvió a su casa cansinamente.
Tomó una hoja de papel para explicar un sentimiento, se sirvió una ginebra que bajó como cálice amargo por su garganta y se acordó que no sabía escribir y que una vez en el boliche, Marcial le había dicho que los sentimientos no se explican.
Claro..por eso no me acordaba -se dijo-
Cerró los ojos, besó su recuerdo y se echó a morir.
La noche ya había entrado , el perro le ladraba a las sombras que pasaban y un viento de estío voló la hoja en blanco en la que Ladislao hubiere querido explicarle que hubiera vivido por ella ,pero que no le salio........
//alex
Ladislao
Autor: Guillermo Torres
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Cuento publicado el 20 de Julio de 2015
Desde que le conozco repite siempre antes de concluir una charla: "pucha..yo sabía que tenía que hacer algo antes de morirme y no me acuerdo" ,y se iba del lugar ,maldiciendo su poca memoria y el hecho de no guardar en algun lugar de su casa, ése papelito con la tarea póstuma.
Desde que le conozco repite siempre antes de concluir una charla: "pucha..yo sabía que tenía que hacer algo antes de morirme y no me acuerdo" ,y se iba del lugar ,maldiciendo su poca memoria y el hecho de no guardar en algun lugar de su casa, ése papelito con la tarea póstuma.
Al atardecer, cuando ya los ojos confunden la noche del día. A esa hora en el que los reflejos del sol anuncian la oscuridad y todavía las estrellas bostezan,él la vió por la vereda de enfrente y ahí se acordó inmediatamente que debía besarla y que debería ser ése, su último aliento.
Cruzó la calle Ladislao dejando la puerta de su casa abierta para que sus fantasmas salieran en busca de otras pesadillas.
La siguió como un niño sin que ella le viera por un parde cuadras y cuando vió que otro hombre la abrazaba, volvió a su casa cansinamente.
Tomó una hoja de papel para explicar un sentimiento, se sirvió una ginebra que bajó como cálice amargo por su garganta y se acordó que no sabía escribir y que una vez en el boliche, Marcial le había dicho que los sentimientos no se explican.
Claro..por eso no me acordaba -se dijo-
Cerró los ojos, besó su recuerdo y se echó a morir.
La noche ya había entrado , el perro le ladraba a las sombras que pasaban y un viento de estío voló la hoja en blanco en la que Ladislao hubiere querido explicarle que hubiera vivido por ella ,pero que no le salio........
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