Entre las alas de un ángel. Otros cuentos


Entre las alas de un ángel

Autor: Liz Bellantti

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Cuento publicado el 15 de Enero de 2015


Dos cuerpos aparecen incinerados después del gran incendio, sin que se encontraran las pruebas del como había pasado… ¿Fue planeado o tan solo un trágico accidente? Lo cierto era que esas dos vidas no eran las que valían la pena…
En un suave despertar Violeta se hace camino hacia otro día, con tan solo 4 años ella logra ver mucho mas allá de lo que uno de 30 podría captar. Con su pequeño cuerpo de 1.20, y un suave rostros adornado con dos perlas marrones protegidas por dos hermosas cascadas, creedora de una inocencia que la hace tocar el cielo con tan solo levantar su pequeño brazo.

Ella juega con los otros niños sin saber el desastre en el que vive, solo ignorando el hecho de que fuera de su mágico mundo existe dolor .Ella ríe sin dejar pasar una maravilla diaria, disfruta de forma inocente el tan solo hecho de estar viva, sin mencionar que ni siquiera es consciente de que aunque todos nacen con esa capacidad, ella tiene el don de conservarla.
Se escuchan gritos tormentosos fuera de la habitación de Violeta, no era la primera vez que los oía. Creía que era tan solo un juego, tal vez unos duendes le tratan de hacer una broma… se escucha un horrible estruendo, el jarrón que le había traído su papa a su madre ahora se encontraba destruido entre la cocina y la sala. Violeta se esconde en una esquina de su habitación, donde las luces están completamente apagadas , y afuera ella logra visualizar las sobras de los pies de sus padres moviéndose bruscamente. Ella se asusta, cree que los duendes han ido muy lejos con aquella “broma”. Envuelta en aquella esquina empiezan a brotar gotas saladas de sus ojos, y llena de miedo pide por ayuda, mientras todavía abraza sus piernas y se cubre los oídos con sus diminutas manos, con la nula esperanza de así hacer desaparecer el todo aquel hiriente ruido, pero aunque presione y presione mas sus manos con su cabeza el estruendo no logra cesar.
Una espectacular luz se hace presente en su pequeño cuarto, mientras afuera sigue la atroz tortura. Aquellos tiernos ojos que ahora son opacados por todo ese miedo logran ver la luz que empieza a convertirse en un hermoso ser, con la figura que parecía de un hombre, portando solo una vestidura blanca que sería imposible de igualar, y con dos majestuosas alas que salían en su respaldo… algo tan sumamente bello que sin decirlo exigía reverencia ante tal hermosura. Aquel ser se inclino frente a ese pequeño bulto de inocencia, quitándole sus manos de los oídos y poniendo las de Él, haciendo cambiar todo aquel ruido de guerra por la admirable melodía del baile de las olas…
-Cierra tus ojos, estarás bien, no permitiré que alguien te haga daño- hablo el hermoso ser, con un matiz de voz que nunca se había apreciado en este mundo… tan suave, tan melodiosa… tan gloriosa.
Violeta obedeció a su mandato, y de pronto ella se encontraba frente una playa solitaria completamente sublime, a su lado estaba aquel extraño ser, parado justo a su hemisferio izquierdo, tal y como un protector. Ambos disfrutaron de aquel atardecer, parecía tan real que Violeta sospechaba que aquella batalla, y todo ese miedo que sintió había sido tan solo un sueño…

La cocina estaba inundada del exquisito olor casero de huevos revueltos. Violeta había salido ya de su habitación vestida con el uniforme de su escuela, y con una pasada de cepillo en su cabello, mientras su madre acomodaba la mesa y ocultaba su rostro sobre un mechón de cabello suelto. Su madre era una mujer relativamente joven, con un lindo y fino rostro tal y como el de su hija, pero este estaba oculto detrás del miedo.
-Mama ¿Por qué tu ojo tiene ese color tan raro?- pregunto la pequeña con su característica curiosidad, y con la ingenuidad que representa a varias niñas de su edad.
-Tan solo es pintura cielo- tartamudeo su respuesta, sin una seguridad de que fuera creíble, y en ella se denotaba el miedo que ahora era imposible de ocultar.
-Te vez más bonita sin esa pintura- hablo a través de su inocencia- y no le tengas miedo a mi amigo, el no te hará daño- dijo haciendo señas al majestuoso ser que se encontraba justo detrás de ella, protegiéndola. Su madre solo la miro confundida sin preguntarse el porqué de aquello último.
Estando rodeada de niños ella solo le prestaba atención a su nuevo amigo, se sentaron en la mesa mas apartada de aquel salón, ella tomo sus colores e inicio su próxima obra de arte, mientras hablaba con él sobre su mundo perfecto de fantasía y tal vez sin darse cuenta lo proyectaba en aquel papel. El solo la observaba pocas veces comentaba sobre algo, pero él estaba a cargo de darle la mejor realidad para que no se viera forzada protegerse en sus fantasías. Ella hablaba y hablaba sin parar, mientras los otros niños la miraban con rareza.
Entre la infinita espera su madre nunca llego, así que tomo su lonchera y emprendió camino su desafortunado hogar mientras Él iba a su espalda repeliendo cualquier posible herida, cualquier desafortunado accidente, haciéndola llegar sana y salva, justo como la noche pasada.
El sol empezó a bajar, dándole lugar al cielo nocturno, dando el empiezo del fin.... Esta noche no había sido presencia de ninguna guerra familiar, ella no había necesitado de su protector, pero horas antes del amanecer la maldad de aquel hombre hizo que todo empezara a arder en llamas. El descuido de haber azotado a su mujer contra el tabique hizo que una pequeña vela situada en una mesita pegada a la pared callera, y empezara aquel fuego atroz que cada vez se consumía con mayor rapidez. Violeta estaba perdida en aquella canción de cuna planteada por aquel celestial ser. Sin dudarlo El la tomo en sus brazos y se aferro a ella, sus parpado daban señas de querer abrirse, pero el le susurro- solo cierra tus ojos, no temas… pronto te encontraras a salvo- sin darse cuenta de lo sucedido ella siguió dejándose llevar por su sueño; a las afueras de la casa se observaba el temible fuego, y entre el se vio una gloriosa luz aparecer, mientras el fuego desasía lo que pudiera de esa casa. Al amanecer solo se encontraron dos cuerpos incinerados dejando la gran incógnita de por qué no hallaron a la pequeña.
En frente de una sofisticada casa de playa descansa un joven matrimonio, lleno de sueños por cumplir, un gran ejemplo del por qué dos personas deciden hacer su vida en una. Caminando a la orilla del mar bañados en un romántico crepúsculo encuentran un pequeño cuerpo descansando sobre la arena, llenos de preocupación fueron como rescate. Era una bella niña que permanecía dormida y ellos trataron de hacerla despertar. Cuando lo lograron la niña mira a hacía el punto donde estaba su celestial protector, El sabía la duda que tenía y en forma de susurro le dijo –No temas Violeta, ellos te cuidarán, y como hasta ahora yo siempre te protegeré-.

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2015-07-23 08:21:08
Nombre: RconR
Comentario: Excelente y muy emotivo