Nieve venenosa. Otros cuentos


Nieve venenosa

Autor: Patty Villegas

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Cuento publicado el 14 de Julio de 2012


CAPÍTULO 1

Emocionada la niña salta de la cama, descalza atraviesa el pasillo que conecta las habitaciones, empuja la puerta en busca de sus hermanos, pero al abrir la puerta su sonrisa desaparece, la camas están vacías, nuevamente se ha quedado dormida y no pudo ver a sus hermanos antes de que se fueran a trabajar, sabía de antemano que llegarían muy noche y no los podría esperar despierta. Un día mas sin verlos, la niña estaba tanto tiempo sola que casi no recordaba sus rostros y voces, lentamente y arrastrando los pies subió a la cama del hermano mayor, se envolvió en el edredón de plumas y cerró los ojos, empezó a recordar imaginar o tal vez soñar, despacio muy lento las imágenes fueron apareciendo al principio muy tenues y borrosas luego más claras y brillantes, sus padres iban en un auto, su padre iba manejando y su madre a un costado, podía sentir el viento helado de la ventanilla abierta golpeando su cara, reconoció las voces de sus padres un poco leves y después más claras, estaban discutiendo, las palabras rebotaban en su cabeza.

Sintió el movimiento brusco del auto al chocar, escucho el grito de su madre e instantes después las sirenas de las patrullas y ambulancias que se acercaban al lugar del accidente, vio hombres vestidos de azul que la sacaban fuera del auto destrozado y junto a este dos cuerpos cubiertos con una sábana blanca.
Un enorme perro color miel la despertó de su retardo, inmediatamente recobro toda su alegría, Salto de la cama y olvido por completo lo que acababa de ver. Recordó sus flores, su jardín y sus vecinos, se quito su piyama y se puso un vestido blanco, salió a regar sus plantas y alimentar a su mascota, pronto olvido que estaba sola, se divertía jugando con el agua, mientras cortaba unas rosas un extraño le dirigió la palabra
-¿Qué haces?- Le pregunto un hombre de aspecto andrajoso.
-¿Quién eres?- contesto levantando la cabeza con sobresalto
-¿estás sola?- su tono de voz era raro, un sonido sordo y grave como azúcar cayendo al suelo
-No puedo hablar con extraños-dijo temerosa mientras se refugiaba detrás del enorme perro que mostraba los dientes de forma amenazante.
-no te preocupes no te hare daño solo quiero saber ¿cómo te llamas?-contesto dulcificando su tono de voz
-Eso no te interesa- estaba enojada y asustada-si no te vas soltare al perro y te puede lastimar mucho-
El enorme perro comenzó a ladrar y a gruñir tan fuerte que algunos vecinos salieron para asegurarse de que la pequeña se encontraba bien. Al ver a los vecinos acercarse se echo a correr.
-¿estas bien?- pregunto una anciana mientras le tomaba de la mano-
-Si solo un poco asustado ¿Quién era ese tipo? – dijo señalando al hombre que se perdía al dar vuelta en la esquina
-eso no importa lo importante es que estés bien, sería mejor que vengas conmigo-


CAPÍTULO 2

Un día lluvioso la historia se repite una y otra vez, la misma rutina que cada día es más deprimente. Solo una cosa ha cambiado, los recuerdos no van siguiendo un orden especifico, llega un punto en que no le interesa nada de la que pasa a su alrededor, ni siquiera le importa que ya no pueda llorar sus lagrimas se han secado aunque lo intente ya no puede llorar, su imaginación ya no resiste, su risa, su vida misma se ha tornado de un color gris, las flores de su jardín se han marchitado, la pequeña fuente ya no tiene agua. El patio parece muerto, la casa antes reluciente el día de hoy se ve lúgubre, ni siquiera el alegre perro pudo escapar de la melancolía que envolvía la casa. La niña se veía triste, abatida, pálida pareciera una frágil muñeca de porcelana que al mas mínimo soplo del aire fuera a romperse en mil pedazos, con su pelo lacio hasta la mitad de su espalda, negro como la noche, una sonrisa que conmovería hasta a una roca y sus ojos esos ojos cafés que en algunos años serian la perdición de muchos hombres, su tersa piel morena hacia un juego perfecto junto con el resto de sus atributos a pesar de su corta edad siempre lucia deslumbrante con largos vestidos rosas, perfectamente peinada con un moño a juego con el vestido del día.
A pesar de su corta edad en realidad llamaba la atención de los hombres, debido a esto sus hermanos le permitieron conservar un cachorro de labrador que la niña había rescatado de un basurero, decidieron entrenarlo para proteger a la pequeña de los hombres. Pero eso no les funciono como ellos esperaban, lamentablemente solo ahuyentaba a los hombres adultos mas sin en cambio a los jóvenes les permitía acercarse sin problema.
No era de sorprenderse que fuera hermosa de hecho sus hermanos eran realmente apuestos, eran altos de piel morena y ojos cafés idénticos a los de su pequeña y consentida hermana, a pesar de eso y para sorpresa de todos sus vecinos ninguno tenía novia eso era en realidad sorprendente pues a sus cortas edades 18, 20 y 22 ninguno parecía mostrar interés en las jóvenes de su edad. Trabajaban arduamente todos los días para mantener a la pequeña familia y satisfacer las necesidades básicas de la niña, sin embargo nada podía satisfacer sus necesidades emocionales, al no convivir con ella le estaban haciendo un profundo daño, los pocos ratos libres los ocupaban en descansar olvidándose por completo de la pequeña, del mayor de todos que a pesar del cansancio siempre intentaba convivir un poco con ella o simplemente entrar a su habitación para darle un beso de buenas noches y un dulce sueños. A veces lograba despertar y solo alcanzaba a ver una sombra borrosa y sentir una leve caricia en su mejilla.


CAPÍTULO 3

-Estamos atravesando tiempos difíciles- dijo el mayor
-Es vedad el dinero ya no alcanza –prosigio el menor de ellos
-¿Qué podemos hacer para remediarlo?-comento el mediano- no podemos seguir así.
Este era el inicio de una larga conversación sobre el dinero. Sus padres no les habían dejado mucho dinero pero si muchas deudas, no sabían qué hacer, el dinero no les alcanzaba los gastos se hacían cada vez más, las deudas consumían la mayoría del dinero y el resto se iba en gastos de la casa. Aunque los tres trabajaban el dinero no les alcanzaba, el sueldo de los tres no podía mantener a flote la casa. Todas las deudas deberían de ser saldadas antes de terminar el año, no sabían como reaccionar, al ver que todo lo que habían conseguido con tanto esfuerzo se venía abajo sin que pudieran hacer nada al respecto. Después de algún tiempo tuvieron que pedir prestado a algunos vecinos para poder ayudar con los gastos. Los hermanos se quedaban más tiempo en el trabajo y menos tiempo en casa, pero eso no evitaba que la niña obtuviera un beso de su hermano mayor.
Eso no podía seguir así, sin medir las consecuencias de sus actos, el mayor de todos busco formas de ganar dinero más rápida y fácilmente. No podía soportar ver como su vida y la de sus hermanos se iba a pique por la falta de dinero, sus hermanos estaban tan agotados después de un largo día de trabajo y por todo lo que estaba pasando, pero sobre todo no podía soportar ver a su querida hermana sufrir tanto y sobre todo tan sola, el conocía muy bien la soledad en la que vivía, sabía perfectamente que no tenía amigos. De no ser por su perro la niña viviría aislada del mundo, aunque no lo creyera el perro era de gran ayuda podía estar horas jugando con el animal, incluso una vez la había descubierto durmiendo con él en la cama, aun así no le podía reprochar nada no le parecía justo que después de estar tanto tiempo sola sele privara de la compañía que tanto disfrutaba.

El perro y la niña pasaban tanto tiempo juntos que cualquiera pensaría que llevaban juntos toda una vida, pasaban horas jugando en el patio con una pelota. La niña cuando lo encontró lo cuido con tanto esmero, lo mantuvo vivo, dedico toda su energía y fuerzas las centro en el pequeño y débil perro que estaba tan solo como ella y a cambio el perro la protegía con tanto esmero de los hombres extraños, todos sabían lo que les esperaba si se acercaban más de la cuenta al patio.


CAPÍTULO 4

Una helada mañana la niña salto de la cama, al ver el cielo oscuro por la nubes de lluvia pensó que aun era temprano, pero se equivoco las camas estaban nuevamente vacías, pero esta vez no le dio importancia la rutina le estaba enfriando el corazón, se puso un suéter sobre su piyama y salió al patio amarro al perro a su casa y comenzó a plantar algunas semillas no se percato que el hombre había vuelto. Se acerco lentamente y con cautela intentando no llamar la atención del perro, desafortunadamente eso no funciono, el perro empezó a ladrar furioso y a jalar bruscamente la cadena que lo sujetaba.
-no te preocupes- dijo in tentado calmar a la niña- solo quiero saber ¿donde está tu hermano?
-No lo es- contesto torpemente- ¿para qué lo buscas?
Inesperadamente su miedo se volvió curiosidad, ¿porque ese hombre estaba buscando a su hermano?, el tipo le pareció algo raro estaba sucio y olía mal como si estuvieran quemando basura, algo la hacía sentir incomoda, los ojos de aquel hombre la miraban fijamente. El hombre lentamente abrió la puerta del patio, el perro tiraba aun más fuerte la cadena, una vez abierta se acerco, la niña no podía mover un solo musculo, sus labios temblaban intentando gritar pero de su boca no salió ningún sonido. El hombre tomo velozmente la muñeca de la pequeña y la intento jalar hacia dentro de la casa, finalmente el perro logro su cometido zafo la cadena que lo mantenía sujeto y furioso se abalanzo sobre el hombre y lo mordió en el cuello haciendo que sangrara, una manchas quedaron en el vestido de la niña, asustada y bañada en llanto solo atinaba a acariciar a su perro, una vez tranquilizada gracias a los lametones que le daba el perro en la cara, tiro el vestido en la basura y limpio las manchas que habían quedado en el patio, decidió no decirle nada a sus hermanos para no preocuparlos.
El perro realmente había herido al hombre, la mordía fue bastante certera unos centímetros más y hubiera muerto en pocos minutos. Sus jefes al verlo pensaron que lo habían herido, al contarles lo sucedido se pusieron furiosos
-¡Como se te ocurre intentar tocar a la niña! sabes muy bien como trabajamos- dijo furioso uno de los hombres que estaban a cargo- ¿sabes lo que pasaría si la mocosa habla?, no te imaginas todos los problemas que podría causar-
- No pensé que el perro se fuera a soltar- contesto temeroso-
- Claro que no pensaste, que pensabas hacer con la niña después ¿matarla acaso? O que pensabas que se iba a quedar callada… necesitamos una solución a esto- dijo muy malhumorado- busca al hermano trailó aquí mañana mismo y no nos volverá a causar problemas, de eso me encargo yo
-Está bien- contesto
-Esta vez no queremos errores-dijo señalándolo con el dedo índice- entendiste


CAPÍTULO 5

-Tengo asuntos que hacer.-
Ese día su hermano se quedaría en casa, para su sorpresa esa fue toda la explicación que dio, ese día no estaría sola eso era maravilloso además tendría a su hermano favorito todo el día, que mas podía pedir, sin embargo había algo que la molestaba ella sabía que él había renunciado a su trabajo por razones que no comprendía su hermano de pronto tenía mucho dinero.
Ese día todo cobro un brillo especial, las flores nunca habían olido tan bien, el agua le parecía la más fresca y dulce que de costumbre, la comida prepara por su hermano le parecía más delicioso que nunca.
Al caer la tarde unas nubes negras empezaron a cubrir el cielo presagiando una terrible tormenta, la niña estaba en la sala mientras jugaba con una muñequita muy simple, recordó un día mientras ella y su hermano iban de compras, vieron en el aparador de una tienda un hermoso muñeco con ojos grises y vestido de azul lamentablemente era muy caro y no lo pudieron comprar. En ese momento escucho voces que discutían y reconoció la voz de su hermano, inmediatamente corrió hacia el patio y alcanzo a ver como su hermano habría la portezuela del auto, sin saber que hacer corrió hacia él y se abrazo a su pierna
-No te vayas –le suplico llorando- no me dejes
-Vete entra a la casa- dijo en un tono frio y distante-¡te ordeno que entres a la casa!-
-¡No no y no, no pienso entrar si no entras tú también!-
-¿si entro yo tú también lo harás?-
-Solamente si lo haces tú-
-Está bien- contesto bajándose del carro.
Al momento de hacerlo mascullo algo al hombre que conducía el auto, en ese momento distinguió al hombre del auto era el mismo que lo había venido a buscar, no entendió las palabras de su hermano ni tampoco entendió porque las decía.
Ambos entraron a la casa, mientras la acostaba en la cama le rascaba arriba de la oreja para hacerla dormir
-Por favor no te vayas no me quiero quedar sola-dijo suplicante con los ojos llenos de lagrimas
-No me iré solo platicare con unos amigos-contesto en un absurdo intento por calmarla
-No me mientas, se que te quieres ir ¿ya no me quieres?-
-claro que te quiero pero no puedo quedarme es peligroso-dijo mientras la abrazaba
-¿volverás conmigo?-
-necesito que me prometas que serás una niña buena, tienes que obedecer-dijo intentando desviar la conversación-¿lo prometes?
-lo prometo pero ¿volverás conmigo?-
-no te lo puedo prometer…-
Finalmente se quedo dormida con los ojos llenos de lágrimas.
-¿volverás conmigo?-fue lo que surruro mientras se quedaba dormida en un mar de llanto.
A la mañana siguiente, entro a la habitación de sus hermanos, un poco cansada por la mala noche que había tenido. Las cosas habían perdido el brillo del día anterior, sus piernas apenas se movían, subió lentamente a la cama acompañada de su perro. Cuando subió a la cama vio un caja de regalo envuelto con un papel rojo brillante y un moño del mismo color, la tarjeta decía su nombre, quito la envoltura con cuidado de no dañarla, debajo del papel estaba el mismo muñeco del aparador con sus ojos grises y vestido de azul.
-El volverá conmigo ¿verdad?-le dijo al muñeco sus ojos reflejaban una tristeza inmensa- ayúdame a esperar – le dijo al perro, este en respuesta movió su cola alegremente.
Bajo de la cama lentamente, tomo una manta y al muñeco en brazos. Se coloco cómodamente en el marco de la ventana a esperar el carro negro que la había alejado de su hermano. En ese momento comprendió la palabras de su hermano “frente a ella no llévame a otro lugar”, comprendió porque se había ido y por qué no podría volver, comprendió porque había renunciado a su trabajo y como conseguía tanto dinero. Ella sabía que había gente mala, eran personas que siempre estaban sucias y olían a hierba quemada, vendían una nieve blanca, era muy bonita y una vez le ofrecieron un poco al salir de la escuela, pero su hermano le explico que era venenosa y que si la consumía moriría. Todo se volvía más claro, se dio cuenta de porque había encontrado esa nieve en el pantalón de su hermano, el también la vendía, tal vez no lo hacía y solo lo llevaba de un lado a otro, pero nunca lo sabría, solo sabía que la cama de su hermano estaría vacía de ahora en adelante. Con ese pensamiento y mirando las gotas de lluvia que se estrellaban contra el cristal se quedo profundamente dormida.

//alex


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