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Sentimiento

Autor: Sentimiento

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Cuento publicado el 27 de Marzo de 2012


Ya no…, ya no puedo más…, es el lamento de la madre. Un penar silencioso que se percibe solo al escuchar con atención el viento. Sus lágrimas muestran el cansancio de los muchos años que continúan y vienen sin detenerse. Hasta cuando podrá seguir soportando el inmenso amor que tiene por cada uno de sus hijos, que sin pena y remordimiento todavía la siguen dañando.

El agua que corre por sus venas, impura y sucia, la viene matando de a poco y ninguno o nadie clama compasión por ella. Pero es fuerte…, lucha… y no se da por vencida, sabe que todo su esfuerzo tendrá una recompensa y le permitirá seguir y seguir allí, en el universo, mostrando sus maravillosos colores de vida.
Es que aun no se dan cuenta,…?, su llanto arrastra rabia e impotencia al no poder proteger sus entrañas y su piel, aquella piel que desde siempre dio vida a todo y a todos. Si, esta madre que intenta sobrevivir, y vive del recuerdo de aquellos hijos que un día le adoraban, aquellos que le agradecían y acariciaban por todo lo recibido y más aun por que siempre les brindo un lugar para vivir.
El dolor de aquel apasionado enamorado de su belleza, al ser testigo de lo que sucede, le reprocha, yo nunca permitiré ni compartiré mi espacio con ser alguno dice, que no vez como te hieren?, ellos ya no te recuerdan, ya no eres importante . Como pude aceptar que mi amor se fundiera en tu núcleo para así darles existencia. Ya dejaron de amarnos, nos han olvidado por completo.

Pero en el sitio mas insólito de su inmensidad, ella siente como una energía la invade por completo haciéndole sonreír, alegre le dice al sol…, puedes observar como todavía algunos agradecen por todo lo que les proporcionamos. Por estos pocos es que no me derrumbo del todo, y aunque algunas veces trato de castigarles, no puedo herirles totalmente. Por que mientras exista uno, solo uno, que demuestre este sentimiento…, para mi es suficiente.
El agricultor junto a su familia había tomado parte de los productos de su cosecha y simbólicamente se los estaba ofreciendo, agradeciendo a la madre, al sol y al universo por haber recibido toda aquella bendición. Acaricio la tierra con sus manos, le dio un beso y le pidió a la madre cuidar de sus cultivos y su familia...
En ese mismo instante, los rayos de sol brillaron más resplandecientes que nunca por unos segundos, eran lagrimas, si… !, eran lagrimas derramadas por el sol, al ver como ella soportaba todo lo inimaginable y por que en toda esta existencia, nunca pudo esconder su eterno amor…, por la madre tierra.

//alex


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