Esa noche se había demorado un poco más que en otras ocasiones. Es que era el cumpleaños número nueve de su hijo mayor, y si bien como todos los días estaba frente a la que fuera su casa, y aunque nadie se daba cuenta de su presencia,hasta que no se fuera el último invitado y se apagaran las luces, no se iría de allí. Vivió en esa casa junto a su familia por casi diez años. En ese lugar nacieron sus dos hijos, Pablo de cinco años y Julián, que ya contaba con nueve.Se casó con el amor de su vida, Claudia. Eran sólo dos niños, cuando sus padres se mudaron cerca de la casa de ella. Concurrieron a la misma escuela, se conocieron y desde ese momento fueron inseparables. Pasaron los años y del cultivo de esa amistad casi sin darse cuenta, floreció el amor. Forjaron un hogar, hicieron proyectos, eran felices.
Esa noche se había demorado un poco más que en otras ocasiones. Es que era el cumpleaños número nueve de su hijo mayor, y si bien como todos los días estaba frente a la que fuera su casa, y aunque nadie se daba cuenta de su presencia,hasta que no se fuera el último invitado y se apagaran las luces, no se iría de allí. Vivió en esa casa junto a su familia por casi diez años. En ese lugar nacieron sus dos hijos, Pablo de cinco años y Julián, que ya contaba con nueve.Se casó con el amor de su vida, Claudia. Eran sólo dos niños, cuando sus padres se mudaron cerca de la casa de ella. Concurrieron a la misma escuela, se conocieron y desde ese momento fueron inseparables. Pasaron los años y del cultivo de esa amistad casi sin darse cuenta, floreció el amor. Forjaron un hogar, hicieron proyectos, eran felices.
Le sucedió de imprevisto. Una mañana, no recuerda bien la hora, no pudo desayunar, ni vestirse para ir al trabajo, ni siquiera levantarse de la cama. Le pareció flotar, sentirse liviano, sin molestias ni dolores. En calma. Y desde ese momento, hace ya un año atrás, regresa todos los días a estar con su familia. Sin que nadie lo vea. Observando desde el frente de su casa. Por que los sigue cuidando. Aunque hace ya algún tiempo, supo lo que le pasó.
Dentro de la casa, Julián se apresta a soplar las velas de su pastel. Antes de hacerlo, apretando sus ojos con fuerza, se concentra en un deseo: que ojalá su padre, que murió de un infarto hace casi un año, lo esté mirando desde algún lugar.-
//alex
La Visita
Autor: Luciano Bentancor
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Cuento publicado el 19 de Diciembre de 2011
Le sucedió de imprevisto. Una mañana, no recuerda bien la hora, no pudo desayunar, ni vestirse para ir al trabajo, ni siquiera levantarse de la cama. Le pareció flotar, sentirse liviano, sin molestias ni dolores. En calma. Y desde ese momento, hace ya un año atrás, regresa todos los días a estar con su familia. Sin que nadie lo vea. Observando desde el frente de su casa. Por que los sigue cuidando. Aunque hace ya algún tiempo, supo lo que le pasó.
Dentro de la casa, Julián se apresta a soplar las velas de su pastel. Antes de hacerlo, apretando sus ojos con fuerza, se concentra en un deseo: que ojalá su padre, que murió de un infarto hace casi un año, lo esté mirando desde algún lugar.-
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