Mi viejo. Otros cuentos


Mi viejo

Autor: Ángel Ramones

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Cuento publicado el 11 de Noviembre de 2011


¿Que si estuviste conmigo cuando te necesité? Esta pregunta me trae loco, más bien la respuesta es la que me inquieta; no sé si no quiero responder o no lo sé hacer. Es que me duele recordar, pero ¿no dice una canción que recordar es vivir más? Sí, también me dijiste que se vive más pero no que fuera mejor.

¿Por qué no estuviste a mi lado viejo? ¿Por qué te fuiste tanto tiempo? Mamá siempre me platicaba de ti y yo me emocionaba tanto. Todavía recuerdo con cuánta insistencia le preguntaba a mi madre por el día en que vendrías. Siempre me ilusionaba saber que llegarías en sábado. Aún sigue siendo mi día favorito. A veces cuando me despertaba en una mañana sabatina, lo primero que hacía era correr hacia la ventana, mover la cortina y ver tu carro. Ya se me olvidó también cuántas veces moví la cortina y vi pasar el viento haciendo un ruido leve como diciendo: “No vino, sigue esperando”. Pero yo no quería esperarte, porque ya te quería mi lado.
Te quería conmigo para abrazarte y darte muchos besos, esos tantos que me enviabas por correo o que se los platicabas a mi madre y que nunca me diste. Y cuando venías a casa no me dabas. Siempre me ilusionaba eso tanto como el regalo que esperaba que me trajeras del otro lado. Imaginé muchas veces la escena de verte bajar del carro y abrazarme con una mano y con la otra sosteniendo un juguete, no me importaba cuál, me hacía más feliz saber que pensabas en mi tanto como yo en ti y para demostrarlo me traías un obsequio. No tenías que demostrarlo por eso fuiste mi padre, pero cuánto anhelaba que lo hicieras.
Más aún anhelaba con tanta fuerza que a veces me cansaba de desearlo que fueras conmigo a verme jugar con mi equipo de fútbol en la liga infantil, porque si no sabías empecé a jugar desde los 8 años y era el mejor. Siempre anotaba goles y unos golazos. Sentía tanta felicidad meter un gol y tanta tristeza que ahogaba en la garganta porque volteaba a la tribuna y ninguna cara era la tuya o la de mamá.

Siempre quise narrarte cada partido, pero desistí de hacerlo porque siempre tenía la esperanza de que me fueras a ver jugar, de meter un gol y ver tu cara de alegría por mí. Quería verte orgulloso de tu hijo, éste que tanto te ama.
¿Recuerdas viejo? Me encanta la música. Adoro el sonido de las cuerdas de la guitarra, esa que me regalaste y que ya era muy vieja; la compraste cuando eras más joven. Aprendí a tocar la guitarra pero no aprendí a estar sólo cuando con los cuates cantaba en la rondalla del pueblo. ¿Te acuerdas? ¿Te lo platicó mamá verdad? Cantamos en la feria. Había poca gente pero yo me sentía en el mejor de los conciertos. Esa noche canté con la fuerza de mi garganta y la emoción por momentos doblegaba mi afinación. Disculpa, estaba un poco triste, estabas ahí entre el público, eso me imaginaba.
Luego pasó el tiempo y aprendí muchas otras cosas...
¡Me haces mucha falta viejo! ¡No te vayas todavía! ¡No puedes irte! Tienes que verme jugar y anotar un golazo. Debes oírme cantar y tocar la guitarra, ¡tienes qué cantar conmigo! Todavía no has visto cómo dibujo y pinto para ti. Todavía no sabes que juego ajedrez, que me encanta la lectura y pienso ser escritor. No de los buenos y famosos sino de aquellos que nada más se dedican a escribir.
¡No te vayas viejo! Fue lo último que le dije. Papá sólo cerró los ojos y se durmió. Ya no lo vi despertar.

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2011-11-11 09:55:54
Nombre: Ramon
Comentario: Muy buen relato. Mantiene la atencion respecto de la figura del padre ausente. Muy buen remate para develar la verdad al lector.
Algunas observaciones:
1.- La ultima frase del cuento pudiste ahorratela y dejarle al lector dedujera la verdad. Hubiese quedado mucho mejor.
2.- Quiza por tu entusiasmo o por algo de improvisacion, deslizas algunas pequeñas contradicciones respecto de la no presencia del padre. Insistes en su ausencia permanante desde la mas temprana infancia, pero dices que iba a ver a la madre. Raro que no lo viera el niño y no se le acercara empujado por la ansiedad que cuentas. No aclaras que esas "visitas" se las contaba la madre.

Salvo esos detalles, el cuento llega y mantiene la atencion.

Felicitaciones

Ramon